Microsoft eliminó de la recomendación de contar con 32 GB de RAM para que Windows 11 funcionara con facilidad.
Las páginas del Windows Learning Center donde figuraba ese consejo dejaron de estar disponibles y ahora redirigen a otras secciones, sin que la empresa haya ofrecido una explicación oficial.
El cambio no afecta los requisitos mínimos del sistema operativo: Windows 11 sigue necesitando 4 GB de RAM para funcionar. Lo que desapareció fue la capa de recomendaciones sobre configuraciones óptimas.
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La compañía sostenía que 16 GB resultaban suficientes para la mayoría de los jugadores, pero elevaba la sugerencia a 32 GB para quienes ejecutaran títulos exigentes o mantuvieran varias aplicaciones abiertas al mismo tiempo como navegador, Discord y el juego en simultáneo, por ejemplo.
Esa memoria adicional garantizaba un margen de rendimiento sin cuellos de botella.
Por qué Microsoft podría haber dado marcha atrás
El precio de la memoria RAM se encareció de manera pronunciada en los últimos meses, lo que llevó a varios fabricantes a reducir las configuraciones de sus equipos para sostener precios accesibles.
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Los computadores con 8 y 16 GB volvieron a ganar terreno en el mercado. Microsoft no fue ajena a esa presión: en su propia tienda vende el Surface Pro de 12 pulgadas con 8 GB de RAM y el Surface Laptop de 13 pulgadas con 16 GB.
Mantener al mismo tiempo una recomendación de 32 GB resultaba, como mínimo, contradictorio con el hardware que la compañía le ofrece a sus propios clientes.
Cabe señalar que la recomendación haya desaparecido no significa que 32 GB hayan dejado de ser aconsejables.
En 2026, esa cantidad puede incluso quedar corta según la generación de los módulos instalados y el uso del equipo.
Lo que cambió no son las necesidades del hardware, sino un mercado en el que ampliar la memoria resulta cada vez más caro, una presión que, a mediano plazo, podría obligar a Microsoft y otras compañías a optimizar su software para que rinda mejor en configuraciones más modestas.
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Según el último informe de la consultora International Data Corporation (IDC), los envíos mundiales de PC registraron una caída interanual de 4,9% en el segundo trimestre de 2026 (la primera en más de dos años), lo que pone fin a la racha de recuperación del sector tras la pandemia y refleja el impacto de la escasez global de memoria RAM.
Entre abril y junio de 2026, la distribución global de computadoras personales totalizó 68,2 millones de unidades, frente a los 71,7 millones del mismo período del año anterior.
La contracción de 4,9% interrumpió nueve trimestres consecutivos de crecimiento y cortó la tendencia positiva que el mercado había sostenido desde la crisis sanitaria mundial.
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Por qué la memoria RAM se ha encarecido
La inteligencia artificial es la razón principal detrás del encarecimiento de la memoria RAM.
Los centros de datos que alimentan los grandes modelos de lenguaje demandan cantidades masivas de memoria de alto rendimiento, y los tres fabricantes que controlan el 93% del mercado global, Samsung, SK Hynix y Micron, según la firma de investigación de mercado Counterpoint Technology Market Research, reorientaron su producción para abastecer esa demanda.
El resultado fue una restricción severa de los módulos de uso general, con precios que se dispararon alrededor de 90% solo en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior, de acuerdo con la misma firma.
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Matteo Rinaldi, profesor de ingeniería eléctrica y director del Instituto para la Innovación en Nanosistemas de la Universidad Northeastern, describió la situación como “un shock de demanda de memoria impulsado por la IA”, estructuralmente distinto a la escasez de chips que dejó la pandemia.
Un único servidor de inteligencia artificial puede consumir tanta memoria avanzada como decenas o incluso cientos de laptops convencionales.
Cuando los grandes proveedores de computación en la nube construyen miles de esos sistemas a la vez, absorben una fracción enorme de la producción global.
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Construir nuevas plantas de fabricación demanda miles de millones de dólares y varios años de desarrollo. El CEO de Intel, Lip-Bu Tan, reconoció públicamente que no habrá alivio hasta 2028.