A Victoria todo le interesa, es productora de medios, organizadora de eventos junto a su mujer, creadora de contenido, conductora y emprendedora. Dice que no es comediante, pero el humor es su herramienta de trabajo. Hoy es una de las integrantes del programa “Soñé que volaba” que conduce Migue Granados en Olga. La hermana de Martín Garabal trabajó en radio, televisión y plataformas de streaming y es una de las dueñas de la productora “Hay Plan”. Parece que Vicky Garabal no es Victoria Garabal, que una preserva su identidad y la otra está a disposición de su trabajo.
– Yo no sé si eso lo pensé o me lo dijo mi terapeuta. Creo que me sirvió más para aprender a entender que quería mostrar y que no y tener cierta intimidad. A veces la intimidad se construye, no es algo que te viene dado.
– En los streamings se cuentan un montón de cosas íntimas.
— Sí, no sé si es un mal de época y a veces uno siente que tiene que contar todo. Hay algo de estar todos los días al aire con un grupo que querés para conversar y eso te hace a veces contar cosas, pero creo que también uno elige qué contar o debería elegir qué contar. Lo de Vicky y Victoria no es tan diferenciado, no es un personaje, está muy cercano a mí. Tiene que ver más con qué cosa resguardar.
– Estuve viéndote en distintas interacciones durante todos estos años, sos muy cuidadosa de ciertas cosas.
– En mi familia me dicen lo mismo. Desde chicos mi hermano era el que contaba y hablaba todo el tiempo y a mí me decían “vos no hablás”, eran las etiquetas familiares. A mí me tocó la de resguardarme o no hablar, él hablaba más, es más grande mi hermano, nos llevamos siete años, es bastante en una situación de hermanos. Ahora trabajamos juntos, somos amigos, pero en la infancia estábamos en momentos diferentes.
“ES RARO QUE TRABAJE EN ESTO, ME CUESTA MUCHO CONTAR LO QUE ME PASA, LO QUE SIENTO”
– Sos cuidadosa de lo íntimo.
– Yo creo que sí, me sale naturalmente, con mis amigas, con mi familia. Es raro que trabaje en esto porque me cuesta mucho contar lo que me pasa, lo que siento realmente, prefiero escuchar.
– Hacés muchas cosas y tenés muchos intereses.
– Sí. Cuando tenía que elegir una carrera tuve que hacer como 42 test vocacionales porque sentía que me podía anotar en cualquier cosa. En psicología, en abogacía, en administración de empresas o en comunicación social que fue en la que finalmente me anoté y agradezco haberme encauzado por ahí. Me gustaban muchas cosas y lo sentía como un defecto, ahora entendí que es parte de mi personalidad.
– Es una virtud.
– Sí, pero creés que si te encaminás para un lado podés tener más posibilidades o sentís que tal vez no entendés cuál es tu deseo. Después entendés que tu deseo está puesto en muchos lugares y que es raro pensar que te tiene que gustar una sola cosa en la vida, una sola carrera o elegir qué queres hacer para toda tu vida.
– Trabajás casi siempre en lugares muy calentitos, con tus amigos, con tu familia, con tu mujer.
– ¡Pero sos mi terapeuta María Laura! Sí, hago casitas en los lugares donde trabajo, es un privilegio poder hacerlo. He trabajado en muchas cosas, en estudios jurídicos, como recepcionista, pero en los proyectos que tienen que ver con lo creativo o lo artístico siempre pude elegir hacerlo con gente que quiero. Para mí es muy importante trabajar con gente que quiero, que tenga un mismo código, que el trabajo tenga una parte humana que me quede cómoda. Trabajar de lo que te gusta es un privilegio y si además es con gente que querés es algo difícil de conseguir, no lo doy por sentado pero en las búsquedas que hago trato de que suceda.
– Tu hermano Martín y vos han trabajado juntos, me imagino que si los dos son divertidos, ¿hay padres divertidos?
– No somos de familia de artistas. Mis padres son terapeutas ambos. Mi padre también ejerció mucho la docencia, mi mamá también nos crio, un tiempo trabajó como ama de casa. No éramos niños artistas ni nada de eso.
– ¿Dos niños graciosos?
– Sí, niños que tenían ganas de hablar. Siempre me gustó mucho la comunicación pero a partir de que mi hermano fortaleció su camino profesional, a mí me inspiró mucho y me fue también marcando una posibilidad. Yo trabajé mucho en agencias de publicidad, de comunicación, siempre estuve rodeando el ámbito, pero nunca me imaginé estar acá, por ejemplo.
– Martín y vos tienen una diferencia importante de edad, pero sin embargo son muy cercanos. No sé cómo lo lograron.
– Tenemos una cara parecida.
– Son muy parecidos, hay un tamaño distinto.
– Hay un tamaño distinto. Él es un obelisco de carne y yo soy más un tapón de carne. No sé si tengo que hacer una comparativa con la carne. Pero sí, somos muy cercanos, siempre lo fuimos. Influyó mucho la educación que tuvimos porque se dio naturalmente. Cuando éramos chicos compartíamos mucho a pesar de la diferencia de edad. Yo siempre lo consideré un amigo, mi hermano es mi hermano y además siento que tengo un vínculo de amistad con él porque respeto mucho su opinión, porque me divierto con él, por un montón de cosas.
– ¿Se cuentan cuando están con problemas sentimentales? ¿O hay áreas que mejor no?
– Yo soy más resguardada. Cuando trabajamos juntos, por ejemplo, somos menos hermanos. Cuando compartimos proyectos no podemos todo el tiempo ser hermanos, ser amigos y demás. Ahora que no estamos trabajando juntos, se recuperó algo más del vínculo, de la boludez.
– ¿Hay temas tabú?
– Temas tabú, sí, obvio. No le cuento cualquier cosa a mi hermano porque no deja de ser mi hermano, ni tampoco necesito su consejo en todos los temas. Así como no necesito el consejo de mis amigas, uno va aprendiendo que no todo es con todos, yo era muy sin límites, muy abierta.
– Te hice esta pregunta porque Martín contó públicamente que tuvo que hacerse una operación de pene, de eso hablaron.
– Sí, pero también porque tenía que entrar en una cirugía, había que ir a visitarlo. Pasó por varias operaciones. Yo tal vez te lo cuente después, no sé si antes mando un meme familiar que diga “tengo que operarme tal cosa”. Soy más resguardada. El tiene más naturalizado el diálogo. Yo ahí, tranquila, reservada, hay que sacarme las cosas con tirabuzón.
– ¿Pasa que él te hace una pregunta y le decis ‘Martín eso no’?
– No, no tengo problemas, me encanta escucharlo y me encanta que confíe en mí como consejera. Lo conozco de toda la vida, él me conoció más tarde porque yo soy la más chica, pero yo no conozco la vida sin tenerlo de hermano.
– Ahora lo ves menos, uno trabaja en Luzu y el otro en Olga.
– Ahora lo veo más, porque es una elección verse. Una cosa es trabajar juntos y tener que verte y otra cosa es tener que arreglar para comer una pizza, ir a dar una vuelta o tomar un café. A mí me encanta trabajar con mi hermano, nos potenciamos en una buena. Pero también me encanta trabajar sin mi hermano, es un aprendizaje y saca otras cosas de uno otros grupos humanos en otros contextos. Siempre somos hermanos, siempre va a estar la referencia, me encanta cuando a veces la gente me dice “tu hermano y vos…” Nunca me podría ofender en la vida que me digan algo mejor de mi hermano, sería una locura y yo creo que viceversa también.
“PARA MÍ TIENEN UN PESO LAS TRADICIONES, LOS RITUALES, LAS COSTUMBRES Y HAY QUE RESIGNIFICAR ALGUNAS”
– Uno de los eventos que organizás me parece increíble y me pregunto cómo lo tomó tu familia, es el “Domingo familiar sin familia”. Es para la gente que no quiere estar con la familia el domingo.
– Pero que quiere recuperar el domingo. Se trata de las tradiciones que para mí tienen un peso en la vida, los rituales, las costumbres. Pero también creo en que hay que resignificar algunas, no toda la vida tienen que mantenerse iguales. En el “Domingo familiar sin familia” es hermoso levantarte un domingo y tener un plato de pasta, jugar al bingo, charlar con la gente, recreamos la prototípica mesa de abuela. No todo el mundo se lleva bien con su familia, no todo el mundo tiene a su familia. Que sea un domingo con la esencia del domingo familiar, pero evitando ciertas dinámicas que en la familia aparecen. Mi familia ha venido, entienden los chistes y entienden la ironía. Hay un motor irónico que reina en la familia, de construir códigos. “Hay plan” se llama la productora, se trata de construir códigos y universos.
– Tu abuela estuvo en el “Domingo familiar sin familia”.
– Se ha divertido. Tardé en convencerla, me dijo “no soy de esa generación, ¿qué voy a hacer Victoria ahí?” Vino y se encontró con todo lo lindo. Para mí lo más lindo es eso, que hay gente de todas las edades, gente que viene con los padres, gente que viene sola. Me preguntan si pueden ir solos, como si hubiese un lugar al que no se pudiese ir solo. Y encuentran ahí un lugar de pertenencia, de charla o de encuentro, hoy cuesta mucho encontrar lugares de charla y de encuentro, de no estar con el estímulo digital todo el tiempo. Ahí está el estímulo de comer, de tomar, de jugar al bingo musical, de estar con los porotos, de sentarte con gente que tal vez nunca conocerías en tu vida.
– También es estar con desconocidos.
– Si, hay que animarse a lo desconocido. Hay gente que va con ocho amigos y se sientan juntos. Pero para mí la gente que elige venir tiene cierto deseo de lo social, de lo colectivo. Y eso no se compara.
- Otro evento fue un pijama party para 100 personas.
– Exacto, literalmente hablando.
– ¿Se conocían los que participaron?
– No, para nada. Se llama “Una noche de película para los que nunca estuvieron en una película” y es una pijamada gigante. Hay colchones, sillones, mantas, gradas… Como recreando la escena de una película yanqui hay una bañadera con hielo y cervezas. En un momento entra un pizzero con 100 cajas de pizza y empieza a repartir. Se ve una película, se charla y se baila. Después vuelven a la casa, pero la escena es una pijamada.
– ¿La gente va sola o va en grupo?
– De todo. Hay gente que va con una cita, hay gente que encuentra citas ahí, hay gente que va con su grupo de amigos, hay gente que va con sus padres y encuentra tal vez una nueva forma de vincularse. A veces es más fácil hacer un plan que repetir ciertas dinámicas.
– ¿Siempre son abiertos tus eventos?
– Sí. Para los que quieran venir. No sabíamos qué iba a pasar, el día que hicimos la pijamada, antes que empiece nos miramos con Sofi y dijimos, ¿qué hicimos? ¿Y si esto es un fracaso? ¿Si la gente no entiende lo que proponemos? La única forma de saber cómo funcionan es hacerlas.
“HOY LA PLATA TIENE QUE ENTRAR POR TODOS LADOS, NO SE SOSTIENE TODO CON UN SOLO TRABAJO”
– ¿Por ahí entra la plata o entra más streameando?
– Hoy tiene que entrar por todos los lados posibles porque no se sostiene todo con un solo trabajo. Al principio, cuando hicimos la productora, la idea no era que fuera un negocio, queríamos hacer algo juntas y encontrar un proyecto que nos motive. Terminó creciendo mucho además de ser algo que disfrutábamos, empezó hace tres años y fuimos al casi al 100% de los planes. Hoy es un trabajo también y tiene su responsabilidad y cada vez también más gente forma parte. Eso fue un aprendizaje.
– Sos casi una empresaria, una emprendedora.
– Emprendedora sí, me gusta.
“ESTAMOS JUNTAS DESDE HACE CINCO AÑOS, YO NO ERA MUY NOVIERA PERO ME ENAMORÉ”
– Nombraste a Sofi, estás casada con Sofi desde hace más de tres años y medio.
– Y estamos juntas desde hace cinco años. Es la relación más larga de mi vida. Yo no era muy noviera, pero me enamoré.
“NO TENGO EL RECUERDO DE SER UNA NIÑA QUE SOÑABA CON CASARSE”
- Y decidieron casarse ¿Cómo fue eso?
– Fue espectacular. Yo no tengo el recuerdo de ser una niña que soñaba con casarse. “Quiero esto, quiero lo otro’, no lo hago con nada. Me cuesta mucho proyectar a futuro. No escribo a fin de año mis deseos y proyecciones, no sé si está bien o está mal. Pero realmente surgió desde el deseo y de resignificar ciertos rituales y tradiciones. Lo hicimos de la manera que queríamos hacerlo, fue una boda con papeles.
“NUNCA ME HABÍA SENTIDO TAN BIEN CON UNA PERSONA”
– En el Registro civil.
– En el Registro civil, con la familia, con los papelitos. También hubo una boda que organizaron dos amigas, hicimos un ritual y una fiesta. Vino la familia también, pero elegimos la manera de hacerlo, no era un salón con unas papas noisette, era un centro cultural y nuestros amigos nos ayudaron en todo. No teníamos un presupuesto ni fue de esas bodas que se reservan tres años antes. Fue algo a nuestro estilo.
– ¿Qué se comía?
– Había panchitos, había falafel, había buñuelos, había barra, había helado, más de la fantasía. Había tres DJs. Yo nunca me había sentido tan bien con una persona, y nunca sentí que te potencien en tu mejor versión. No porque la pareja sea la responsable de que vos seas tu mejor versión. Pero me estaba pasando eso. Había algo de ser genuino o consecuente con lo que uno desea que fue lindo de hacer. Tuvo un valor simbólico. Yo no siento una diferencia ahora en el vínculo. Mucha gente me dice, ¡estás casada! Como si algo de vos tuviese que denotar que estás casado o no estás casado. Lo que denota eso son las ganas de hacerlo y el vínculo que tenés.
— Ese día tuiteaste: es el día más feliz de mi vida.
— Fue un fiestón, fue hermoso. Yo la pasé re bien. Mucha gente que se casa está muy estresada, o la pasa mal, o es más para afuera que para adentro. Siente mucha presión. Yo la pasé increíble.
— Vos sos una chica tradicional.
— Puede ser, si. Nunca me sentí ni tradicional ni no tradicional. Pero sí, estoy casada y tengo un perro.
— También por esto de ser cuidadosa con tu intimidad.
— Sí. Crecimos en una familia tipo, clase media. Mis papás están juntos al día de hoy. Es rarísimo, no es tan común.
— ¿Casi para preocuparse?
— Sí. De hecho, les pregunté varias veces, ¿nunca se estuvieron por separar? O sea. ¿De verdad? ¿Una crisis? ¿Algo? Cuenten!
— ¿Viste que la gente no se casa ahora?
— Si, no sé por qué.
“ME QUIERO CASAR DE VUELTA”
– Algunos sienten miedo.
– No me dio nada de miedo. Y hay algo de lo legal y de los derechos, para lo bueno y para lo malo, es un reconocimiento legal de la pareja que te da derechos y obligaciones. Me quiero casar de vuelta, te digo.
— ¿Con ella?
— Sí, segunda vuelta. Ahora que ya tenemos experiencia en producir eventos.
—¿Tan rápido? Pasaron tres años y medio.
— Nosotras hicimos un casamiento muy chiquito. No teníamos tampoco mucho presupuesto.
— ¿Cómo fue el momento en que le contaste a tu abuela que estabas enamorada de una chica?
— A mi abuela Nelly. Era ir a contarle que me casaba, ir a contarle que estaba de novia con Sofi, yo tenía una data interna y me la desarmó. Mi abuela es grande y yo nunca sentí que tenía que contar mucho de mis vínculos. Siempre fui más resguardada en general, pero realmente quería que fuera parte, es una de las personas que más quiero en la vida mi abuela. Tal vez tuve un extra cuidado. Hasta que no lo tuve y fue lo mejor que me pasó.
“TE TENGO QUE CONTAR ALGO, ESTOY DE NOVIA, SE LLAMA SOFI”
— ¿Cómo le dijiste? ¿Te acordás?
— Me acuerdo que fui a su casa a tomar el té. Te recibe con un té y unas clásicas tostaditas con mermelada. Creo que le dije: “te tengo que contar algo, estoy de novia, se llama Sofi”. Mi abuela me dijo, ¿estás contenta? Y me desarmó un montón de prejuicios que sentía que ella podía tener. Con esto digo que todas las situaciones sean iguales ni que todos los momentos sean fáciles. Si hay algo que creo es que uno no debería tener que contar su sexualidad ni tener que salir del clóset, no debería ser un tema. Entiendo que lo es al día de hoy y que siendo yo una chica con todas las posibilidades y privilegiada en un montón de sentidos, tuve también mis conversaciones.
— Pero todavía lo es.
— Pero todavía lo es. Es una locura pensar que lo es, entender que sea algo comunicable.
— Tu abuela, ¿qué edad tiene?
— Mi abuela tiene 96.
— Había que contarle, no estaba habituada.
— No están habituados tampoco a una idea que tienen construida sobre eso. La realidad es que no habría que explicar nada. Uno no va con tanta presentación cada vez que se enamora.
— Pero se venía pronto el casamiento.
— Venía pronto el casamiento, yo me tomé mi tiempo. Y vino a la boda y bailó y se cagó de risa y se quedó hasta el final.
— ¿Y no preguntó nada inadecuado, no?
— No. Si realmente querés a la persona y la ves feliz y la ves en su plenitud, no habría nada que preguntar. No soy ingenua, no soy naif, entiendo que existe y opera y hay homofobia y hay un retroceso en un montón de cosas. Como también está la curiosidad genuina. Y también entender que la sexualidad no es lineal y que puede haber momentos, lo entiendo. En lo más genuino de mi pensamiento siento que no debería importarle a nadie.
— Estamos de acuerdo. Pero una anciana de 96 quizás no conoció el casamiento de dos mujeres.
– También te pasa con alguien de 20, 30, 40 o 50 años. Con una abuela uno tiene más tolerancia, comprensión. Pero es algo que existe y opera, queda más cómodo ponerlo en la gente más grande, decís “es de otra generación”. Entiendo que pasa en esta generación. Era algo que estaba relegado al foro de la intimidad.
— Y del secreto para esa generación. Repiola. Nelly.
– Nelly, los mejores ñoquis, la mejor abuela.
“PASAN COSAS ATROCES, CRÍMENES DE ODIO. LOS DISCURSOS DE ODIO SON EL CALDO DE CULTIVO”
– ¿Cómo hacés con los mensajes homofóbicos en redes y los de funcionarios públicos?
– Me parece una vergüenza.
– ¿Te afectan?
– Me afectan en tanto y en cuanto siento que es un riesgo y un retroceso. Hay diferentes formas de violencia, pero hay una violencia muy concreta que es no reconocer la orientación sexual de una persona o pensar que se merece o no ciertos derechos. Ni hablar de un montón de cosas atroces que pasan, crímenes de odio. Siento que los discursos de odio terminan siendo el caldo de cultivo para habilitar un montón de situaciones. Me parece mucho más peligroso de alguien que nos representa y que debería representarnos a todos, que de alguien que tiene un avatar en Twitter y te dice cualquier cosa porque está habilitado en Twitter a decir lo que sea. Tienen otro peso y otra gravedad sus acciones. Pero igual siento que es una mierda.
– La responsabilidad mayor es del que tiene el poder porque la palabra después puede convertirse en acto, pero además el hate que está normalizado. ¿Cómo te pega el hate?
– Yo odio el hate. No soy de las personas que dice “a mí no me influye, a mí me da lo mismo”, para mí es imposible si alguien te dice algo totalmente desubicado, totalmente violento, totalmente gratis. Yo soy una persona muy permeable, hago el ejercicio racional de pensar que no tiene que ver con mi vida, que es una persona que no me conoce y que está ubicando mal su ira. Al mismo tiempo, prefiero que no suceda, no soy inmune a que la gente diga cualquier cosa, no me parece un buen mecanismo ni me parece que sea algo a normalizar. Hay que hacer una reflexión sobre eso. A mí no me gusta que la gente hable mal ni de mí, ni de las personas que quiero ni de nadie. Y no porque creo que hay un mundo ideal o vivo en Disney, sino porque siento que es una forma de violencia.
“ES IMPOSIBLE QUE SI MUCHA GENTE TE DICE ALGO HORRIBLE TODO EL TIEMPO NO TE AFECTE”
– Homero Pettinato dice que habría que penalizarlo de algún modo. Que cada red social debería sacarlos de la conversación, bloquearlos por cierto tiempo.
– Hay algo ahí naturalizado de que se puede decir cualquier cosa. Siento que no es constructivo en ningún sentido. Separo el hate de tener una opinión diferente, política, social, eso es un debate, es una elección. Se puede debatir, se puede charlar, se pueden encontrar puntos de acuerdo o no, eso es una conversación. Otra cosa es alguien que tiene la clara intención de hacerte daño. Para mí es imposible que si mucha gente te dice algo horrible todo el tiempo, algo de eso no te afecte, no te haga mal. Yo no lo hago con nada.
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