Después de dos años sin aumentos pactados en la negociación colectiva, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y la Cámara del Acero llegaron este miércoles a un acuerdo salarial para la rama siderúrgica, rechazado por la Seccional Villa Constitución, que abandonó las negociaciones y comenzará medidas de fuerza.
En la audiencia, convocada por la Secretaría de Trabajo y que se hizo de manera virtual, ambas partes firmaron un aumento no remunerativo del 6% para agosto, septiembre y octubre y otro aumento no remunerativo del 6% para octubre y diciembre, que en enero pasarán a los básicos como un 12%, más un bono extraordinario de 1.600.000 pesos en concepto de retroactividad.
Este acuerdo acuerdo viene a cerrar 24 meses sin acuerdo entre empresarios y sindicalistas para esta rama de la actividad metalúrgica, período en el cual las compañías otorgaron mejoras para mantener el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores.
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Por eso la UOM Villa Constitución, que lidera Pablo González, rechazó el acuerdo firmado este jueves ya que en Acindar, la principal empresa de la zona en la que se desempeñan sus afiliados, otorgó mejoras por encima de las que dieron otras firmas del sector.
Consultado por Infobae, González confirmó que no aceptaron las cifras acordadas: “Nosotros salimos de la negociación porque no estamos de acuerdo con el ofrecimiento ni mucho menos con este cierre. Si no llegamos a un aumento que vaya en línea con los porcentajes cercanos al IPC no vamos a aceptarlo y terminaremos en medidas de fuerza”.
Tanto fuentes empresariales como sindicales destacaron que la negociación salarial tuvo un papel clave el interventor de la UOM, Alberto Biglieri, que sirvió de nexo entre las partes y ayudó a que se llegara al acuerdo.
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Para este jueves, a las 14.30, está prevista la audiencia citada por la Secretaría de Trabajo entre los paritarios de la UOM y las cámaras de la rama metalmecánica.
Ambas partes se reunieron la semana pasada, pero el encuentro, que se hizo de manera virtual, tuvo momentos de fuertes discusiones cuando los dirigentes de la UOM plantearon a los empresarios un aumento que compense la pérdida de entre 13 y 14 puntos ante la inflación.
Aunque no trascendieron los números, se supo que los representantes sindicales desestimaron las propuestas de las cámaras del sector e hicieron una “última contraoferta” en procura de alcanzar un acuerdo.
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Según fuentes sindicales, cerca del 60% de los trabajadores de la actividad metalúrgica cobra un salario básico de 1.036.390 pesos, una cifra ubicada por debajo de la línea de pobreza.
El objetivo es actualizar las remuneraciones que quedaron atrasadas después del último acuerdo salarial, firmado en noviembre de 2025. Ese entendimiento contempló mejoras hasta marzo de este año con un incremento acumulado del 14% mediante sumas no remunerativas de 160 mil pesos, que no se incorporaron al básico y profundizaron el desfase.
La negociación salarial estuvo paralizada por la negativa de la Secretaría de Trabajo a reconocer a los delegados paritarios que fueron nombrados por el interventor judicial de la UOM, Alberto Biglieri. La situación cambió a partir de un fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que avaló la facultad del interventor para discutir paritarias y designar a quienes participen de esas tratativas.
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De esa forma pudieron reunirse en la sede de la UOM los delegados paritarios del sindicato Roberto Bonetti (líder de la Seccional Capital), Daniel Martínez (Cañada de Gómez), Adrián Pérez (Quilmes), Enrique Salinas (La Plata) y Edgardo Holstein (San Nicolás), y empresarios de la Cámara Argentina del Acero para discutir los salarios de la rama siderúrgica, por un lado, y de cámaras como ADIMRA, CAMIMA, AFARTE, AFAC, FEDEHOGAR y CAMIMA para hablar sobre aumentos para la rama metalmecánica, por otro.
La situación interna del sindicato se agravó después de que el titular de la UOM, Abel Furlán fue desplazado de su cargo por otro fallo de la misma Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló las elecciones de la seccional Zárate-Campana por diversas irregularidades y esa decisión impactó sobre la conducción nacional del gremio.
El 22 de mayo, los camaristas Víctor Pesino y María Dora González dejaron sin efecto tanto la elección de esa seccional como la elección nacional de autoridades de la UOM, realizada el 18 de marzo, en la que también había sido proclamado ganador Furlán. Al mismo tiempo, dispusieron la intervención del gremio por 180 días y encomendaron a Biglieri la convocatoria a nuevos comicios en Zárate-Campana bajo condiciones que aseguren transparencia y respeto a la libertad sindical.
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En una de sus primeras medidas, el interventor presentó ante la Secretaría de Trabajo una nómina de nuevos delegados paritarios para negociar salarios, todos dirigentes enfrentados con la conducción de Furlán.