Dentro del laberinto del peronismo bonaerense, donde la interna entre los Kirchner y Axel Kicillof se mantiene en el tiempo, la denominada Liga de Intendentes, ex grupo AFA, empezó a crecer lentamente como un actor político dentro de la reorganización del esquema justicialista. Expansión y construcción de identidad para el juego interno.
El grupo, conformado por intendentes del conurbano y del interior, sumó ayer un nuevo aliado que se hizo visible durante una reunión que compartieron en la Quinta de San Vicente, donde se discutió un posicionamiento respecto a la ley de Tierras. Se trata de Esteban “Tito” Sanzio, de Baradero. Así llegaron a 12 integrantes, a los que también se suman legisladores provinciales. Muchos de ellos vinculados históricamente al kirchnerismo y ahora corridos de los extremos.
Dentro de la Liga están Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gastón Granados (Ezeiza), Federico Achával (Pilar), Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Susbielles (Bahía Blanca), Marisa Fassi (Cañuelas), Juan Pablo García (Dolores), Juan De Jesús (La Costa) y Hernán Arranz (Monte Hermoso).
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El grupo tiene como objetivo principal ser un eje que atraiga la unidad del peronismo de la provincia. Un esquema que diluya algunas de las diferencias que subsisten entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), La Cámpora y el Frente Renovador (FR), que son las tribus más grandes. Buscan ser un polo de atracción del discurso de unidad. Menos extremos y más centro. Menos frases rimbombantes y más rosca política para entrelazar voluntades.
Los jefes comunales entienden que el peronismo bonaerense debe caminar por una línea delgada en la que hay que reivindicar el rol de Cristina Kirchner y pedir por su inocencia, pero, al mismo tiempo, hay que respaldar a Axel Kicillof como gobernador y evitar a atacarlo como si fuera un rival de la oposición. Plantean lo que entienden que es un camino lógico.
Los integrantes de La Liga no quieren confrontar con los sectores existentes, pero tampoco pasar desapercibidos. Buscan ser una casa de puertas abiertas para los intendentes que no están enrolados en ninguna de los tribus. Si logran que el esquema tome volumen, entonces también podrán darle mayor entidad al discurso del medio; y al pedido de equilibrio para que la vida interna del peronismo bonaerense no termine desbordada y encorsetada en un disputa de poder.
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Los intendentes aseguran que son más de los que se cree los dirigentes que exigen la unidad frente a tantas revueltas internas. La unidad como salida a un conflicto que degradó la convivencia, la unidad como método ideal para afrontar la discusión electoral con Milei y la unidad como base fundamental para construir una identidad, y sobre ella un candidato, que pueda representar las ideas de la oposición de cara al electorado.
“Vemos con preocupación el exceso de posicionamientos internos que hay. Como la postura de La Cámpora o el MDF. Tememos que tantas fricciones deriven en la ruptura total del peronismo”, le planteó a Infobae uno de los principales intendentes del grupo. Advierten el tenor de las discusiones y el enojo acumulado como eslabones conflictivos lo suficientemente influyentes en la vida interna como para que terminen quebrando la coalición.
Procesar las diferencias internas es uno de los principales desafíos que tiene la oposición a esta altura del año. El esquema de intendentes aspira a ser un canal para intermediar en el fuego cruzado, aunque ese no sea su único anhelo. Dentro de grupo, que intenta moldear un rostro con el paso del tiempo, hay tres nombres propios que tienen colgado el cartel de candidato para la gobernación bonaerense.
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En esa lista están Mariel Fernández, Federico Otermín y Federico Achával. La intendenta de Moreno es la que ya manifestó su voluntad de jugar por la sucesión de Kicillof. De estrecho vínculo con Cristina Kirchner, a la que visita con asiduidad en San José 1111, está lanzada en la carrera y con más decisión en el plano discursivo.
El intendente de Lomas de Zamora hace un mayor equilibrio y hoy busca ser un vaso comunicante entre los distintos sectores. Un punto de negociación a tres bandas. Y el intendente de Pilar ha dado algunas señales de buscar un rol provincial, aunque no pasó de un ruido generado por su postura y las versiones que giran entre sus propios compañeros.
La necesidad de que el proceso de reorganización pase por encima de la interna está presente en cada uno de los integrantes de La Liga. Algunos han sido insistentes con ese concepto cuando se reunieron con Axel Kicillof la semana pasada. Hay que construir la unidad en el corto plazo para llegar mejor posicionados el año que viene. En La Plata tienen otra postura. Son más cautos. No quieren aglutinamientos forzados y juegan el partido con una estrategia propia.
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“Hay que cortar con el internismo. Hay que poner un pie en el freno y respetar tanto a Axel como a Cristina. Tenemos que salir de esa encerronada. Y hablar todos con todos, sin que haya temor a que un sector se junte con otro para evitar un mensaje hacia la interna. Debemos reponer el orden de la unidad”, planteó a este medio otro de los jefes comunales del armado. La interna sigue siendo el problema a resolver y la deuda que nadie termina de saldar. Mientras tanto, los pedidos de construir puntos de acuerdos se multiplican. Porque en la suma de las partes, la mayoría encuentra la única forma de volver a la Casa Rosada.