Las calles de Piura y Chulucanas quedaron bajo el agua después de una lluvia de intensidad moderada que comenzó durante la madrugada y provocó inundaciones en viviendas, vías y zonas residenciales. Más de 12 horas después del inicio de las precipitaciones, los vecinos continuaban con agua acumulada en sus hogares y reclamaban mayor capacidad para evacuarla.
La emergencia dejó al descubierto la ausencia de drenajes pluviales en sectores urbanos del norte peruano. En varios puntos, el sistema de desagües colapsó y el aniego combinó agua de lluvia con aguas residuales, una situación que elevó la preocupación de las familias por la limpieza de las viviendas y los posibles riesgos sanitarios.
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En la avenida José Aguilar Santeban, en la ciudad de Piura, el agua seguía cubriendo la calzada y había ingresado a casas de la zona. En algunos inmuebles, el nivel superaba los 20 centímetros, pese a las tareas de una cisterna que intentaba reducir el volumen acumulado sin lograr una evacuación suficiente.
El agua permaneció en las viviendas pese al trabajo de una cisterna
El reportero Danilo Valdivieso describió calles convertidas en lagunas en un área residencial de Piura, donde los vecinos pidieron maquinaria adicional. La circulación quedó restringida en varios tramos y las familias debieron adoptar medidas improvisadas para proteger muebles, electrodomésticos y otros objetos de valor.
Uno de los damnificados, Roger Caro, relató que colocó ladrillos bajo sus pertenencias y levantó una barrera para impedir que el agua avanzara hacia otros ambientes de su vivienda. “Siempre tenemos este problema y una pequeña lluvia inunda todo”, afirmó al describir la situación que enfrentó su familia.
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Caro explicó que los integrantes de su hogar se trasladaron al segundo piso luego de que el agua ingresara a la planta baja. El vecino advirtió que el problema no se reducía a la precipitación. “Eso no solamente es agua de lluvia, son desagües y eso es lo que ha entrado a todos los hogares acá”, sostuvo.
La falta de drenajes pluviales agrava los aniegos urbanos
La evacuación del agua mediante cisternas y motobombas puede disminuir el nivel de las lagunas que se forman en las calles, aunque su eficacia depende de la existencia de canales, ríos o puntos próximos de descarga. En las zonas alejadas de esas vías, las mangueras tendrían que cubrir mayores distancias y la extracción queda limitada.
El analista Abraham Levi señaló que muchas ciudades del norte del Perú carecen de sistemas preparados para conducir las lluvias hacia zonas de evacuación. “En el caso del norte del Perú no tenemos sistemas de drenajes pluviales, de manera que el agua irremediablemente se empoza”, explicó.
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La mayor intensidad de lluvia de esa jornada se registró entre Piura y Tambogrande, donde algunos predios agroindustriales acumularon hasta 50 milímetros. Según Levi, ese registro equivale a la cantidad de lluvia que suele recibirse durante un año completo en determinados sectores de esa área.
Chulucanas figura entre las zonas expuestas ante eventos de El Niño
Las precipitaciones que afectaron Chulucanas no alcanzaron en esta ocasión los mayores registros de la jornada, aunque la localidad figura entre los puntos vulnerables cuando se presentan fenómenos de El Niño de gran magnitud. Levi recordó que las lluvias de los grandes eventos climáticos alteraron de forma marcada la vida urbana y rural de la región.
En 1998, Piura acumuló cerca de 1.800 milímetros de lluvia, mientras que Chulucanas rozó los 4.000 milímetros. La comparación resulta relevante frente al promedio anual de unos 60 milímetros que suele registrar la ciudad piurana, una diferencia que muestra el impacto que puede tener un período de precipitaciones extraordinarias.
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El especialista diferenció dos riesgos que pueden coexistir durante las lluvias. El primero es el aniego por acumulación de agua en ciudades sin drenajes; el segundo corresponde al desborde de los ríos, que ocurre cuando los cauces reciben un volumen superior a su capacidad y el agua invade áreas pobladas o agrícolas.
Las lluvias de octubre encendieron alertas por su anticipación
El inicio de las precipitaciones en octubre fue interpretado como una señal de alerta ante un posible período lluvioso adelantado. Levi indicó que Guayaquil suele recibir unos seis milímetros entre septiembre y octubre, pero ya había acumulado 414 milímetros antes de que terminara el mes.
En Tumbes, los registros también se ubicaron por encima de los niveles habituales para esa época. La zona pasó de un rango de uno a dos milímetros a cerca de 28 milímetros, una variación que coincide con el aumento de la temperatura del mar y con condiciones que pueden favorecer lluvias más frecuentes durante los meses siguientes.
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Levi comparó el escenario en desarrollo con los episodios de 1983 y 1998, a los que consideró de mayor intensidad que el fenómeno registrado en 2017. Las zonas periféricas de Piura, donde se concentran familias con menos recursos, podrían enfrentar acumulados de entre 500 y 1.000 milímetros de lluvia.
El impacto puede extenderse a la salud y a los precios de los alimentos
El agua estancada en los barrios y su mezcla con desagües generan preocupación por posibles enfermedades, sobre todo en sectores donde residen niños. La permanencia de los aniegos también dificulta el retorno de las familias a sus actividades habituales y prolonga las tareas de limpieza dentro de las viviendas afectadas.
La situación climática podría repercutir además sobre la producción agrícola. Las temperaturas elevadas aumentan la demanda de agua de los cultivos, mientras que en algunos valles disminuyen los caudales disponibles y los turnos de riego no alcanzan para sostener las plantaciones. Levi citó el caso de productores de choclo en el valle de Pisco.
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El precio del choclo en el mercado mayorista de Lima pasó de alrededor de S/ 2,30 a comienzos de julio a más de S/ 7 hacia los últimos días de octubre. La menor producción y la demanda de los comerciantes presionan los valores de los alimentos perecibles, mientras eventuales cortes de rutas podrían dificultar el traslado de cosechas desde las zonas productoras.
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