Perú aparece entre los países mejor posicionados de la región en un nuevo indicador que combina acceso a la escuela, trayectoria educativa y aprendizajes. Sin embargo, el resultado también expone la magnitud de la brecha que todavía enfrenta el sistema: solo 23 de cada 100 adolescentes peruanos de 15 años cumplen simultáneamente con las tres condiciones evaluadas.
El dato proviene del informe “Índice de Resultados Escolares en América Latina: ¿Calidad vs. inclusión?”, elaborado por Martín Nistal y Lucía Vallejo, de Argentinos por la Educación. El estudio compara a nueve países de la región utilizando resultados de las pruebas PISA y encuestas de hogares.
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Para integrar el Índice de Resultados Escolares (IRE), los adolescentes deben estar escolarizados, cursar el grado correspondiente a su edad y alcanzar al menos el nivel 2 de desempeño en Lectura y Matemática en PISA. Por ello, el indicador no mide únicamente asistencia a clases ni debe interpretarse como un ranking general de calidad educativa.
El cuarto lugar no elimina las brechas
La comparación regional ubica a Uruguay en el primer lugar, con 35 de cada 100 adolescentes, seguido por Chile, con 34, y Brasil, con 25. Perú aparece cuarto, con 23, por delante de México y Colombia, ambos con 20; Argentina, con 19; Ecuador, con 14; y Paraguay, con 7.
La posición peruana no significa que la mayoría de los adolescentes alcance los resultados considerados adecuados por el índice. Los otros 77 de cada 100 no cumplen al menos una de las tres condiciones, lo que tampoco implica que todos estén fuera de la escuela o que incumplan los tres criterios al mismo tiempo.
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Santiago Cueto, doctor en Psicología Educacional e investigador principal de GRADE, señaló en el informe que Perú ha avanzado en cobertura educativa, pero todavía mantiene problemas en la trayectoria escolar. Cerca del 25% de los estudiantes presenta sobreedad, situación que puede estar asociada al ingreso tardío, interrupciones de la escolaridad o repetición de grados.
“Pero no basta con asistir, los estudiantes deben demostrar que dominan habilidades básicas en la prueba PISA. En el indicador correspondiente se nota que la mayoría de los estudiantes peruanos no logra las habilidades esperadas para su edad”, sostuvo Cueto.
La evolución de los últimos años refuerza ese contraste. La proporción de adolescentes de 15 y 16 años escolarizados en Perú pasó de 84% en 2009 a 96% en 2025, uno de los incrementos más marcados entre los países analizados.
Sin embargo, esa mejora en cobertura no se trasladó de manera sostenida al Índice de Resultados Escolares. Perú pasó de un IRE de 17% en 2009 a un máximo de 30% en 2018, pero retrocedió a 23% en 2025, de acuerdo con Argentinos por la Educación.
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Para el especialista, el reto exige actuar simultáneamente sobre la cobertura, la repitencia y los aprendizajes.
La brecha entre asistencia y aprendizaje atraviesa a América Latina
El problema no es exclusivo de Perú. El informe muestra que los nueve países analizados aumentaron la proporción de adolescentes que asisten a la escuela entre 2009 y 2025, pero esa expansión de la cobertura no estuvo acompañada necesariamente por avances equivalentes en las trayectorias escolares y los aprendizajes.
Argentina muestra uno de los contrastes más claros. El 97% de los jóvenes de 15 y 16 años asiste a la escuela, la segunda tasa más alta entre los países estudiados, detrás de Chile, con 99%. Pese a ello, su IRE se sitúa en 19 de cada 100 adolescentes, por debajo de Perú, México y Colombia.
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La evolución tampoco ha sido igual en toda la región. Según Argentinos por la Educación, Argentina es el único país de los nueve analizados que presenta una caída sostenida del índice a lo largo de la serie: pasó de 26 de cada 100 adolescentes en 2009 a 19 en 2025.
Brasil, en cambio, logró reducir la sobreedad y aumentar la proporción de estudiantes que alcanza al menos el nivel 2 en Lectura y Matemática. Con 25 de cada 100 adolescentes cumpliendo simultáneamente los tres criterios, se ubica en el tercer lugar regional.
Estas diferencias muestran por qué el índice no se limita a contar cuántos jóvenes están dentro de las aulas: también observa si avanzan en el grado correspondiente y si logran los aprendizajes mínimos esperados.
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Perú supera a países con mayores ingresos
El estudio también compara los resultados educativos con el nivel de ingreso de cada país y advierte que un mayor PBI por habitante no se traduce necesariamente en mejores resultados escolares.
Perú registra un PBI per cápita de US$18.816, ajustado por paridad de poder adquisitivo, y alcanza un IRE de 23%. Argentina, en cambio, aparece con un PBI per cápita de US$32.586 y obtiene un índice de 19%.
Uruguay y Chile combinan mayores niveles de ingreso con los mejores resultados del grupo, pero esa relación no se reproduce de manera uniforme entre los nueve países estudiados.
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La comparación regional muestra así que ampliar el acceso a la escuela sigue siendo necesario, pero no suficiente. El desafío para Perú y buena parte de América Latina está también en reducir los retrasos en las trayectorias educativas y lograr que una mayor proporción de estudiantes alcance los aprendizajes básicos esperados para su edad.
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