Durante nueve años, Alexandra Montoya enfrentó un daño renal irreversible que modificó su vida y la llevó a recibir hemodiálisis. La alternativa que podía apartarla de ese tratamiento llegó desde su entorno más cercano: su esposo, Diego García, le donó un riñón en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins de EsSalud.
“Cuando comencé la hemodiálisis me dijeron que la mejor alternativa sería un trasplante renal. Sabía que la espera por un donante cadavérico podía ser larga y por eso mi esposo decidió donarme un riñón para acabar con la diálisis y comenzar una nueva vida”, relató Montoya.
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La paciente recordó el acompañamiento de García desde el inicio de su enfermedad y señaló que con la ayuda de su esposo logró salir adelante.
El jefe de la Unidad de Trasplante Renal del Hospital Edgardo Rebagliati Martins, Renzo Valdivia Vega, explicó que Montoya desarrolló una lesión renal que causó un daño irreversible en sus órganos y la obligó a someterse a diálisis.
La situación se agravó cuando presentó una descompensación que requirió su ingreso a cuidados intensivos. Ante ese cuadro, el trasplante se convirtió en una opción para mejorar su calidad de vida.
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Valdivia Vega destacó la decisión de García durante las evaluaciones previas a la intervención. “El esposo mostró una decisión total, comprometida e incondicional de donarle su riñón a su esposa”, señaló.
El médico indicó que el proceso exige la intervención de especialistas en nefrología, urología, cirugía cardiovascular, anestesiología, cardiología, reumatología, ginecología, patología clínica y medicina transfusional. También participan profesionales de enfermería, nutrición y psicología.
“Desde el primer día después del trasplante se nota la diferencia, no solamente en el semblante, sino también en la energía, en la sonrisa, en el apetito y en las ganas de vivir”, sostuvo el especialista.
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Esposa se recupera de una cirugía laparoscópica
Para extraer el riñón donado por Diego García, el equipo médico utilizó una técnica laparoscópica de alta complejidad y mínimamente invasiva, según informó Mariano Cuentas, cirujano de trasplante y jefe del Departamento de Urología.
El procedimiento permitió que el donante tuviera una recuperación más rápida, por lo que a los pocos días de la cirugía ya podía caminar.
El especialista precisó que el riñón se retira a través de una incisión infraumbilical de cinco centímetros. Después, los cirujanos lo implantan en el receptor.
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Cuentas también remarcó la necesidad de impulsar la donación de órganos. Un donante cadavérico puede aportar corazón, pulmones, hígado, riñones y tejidos como las córneas, indicó.
Volver a nacer
Tras recibir el órgano de su esposo, Montoya afirmó que su prioridad será preservar su salud y recuperar momentos familiares que la diálisis había limitado. La madre de familia vive esta etapa junto a García y su hija de cinco años.
La joven madre se mostró agradecida y señaló que le cambió la vida, así mismo calificó como uno de los “gestos más hermosos”.
“No quería ver a mi familia así y tenía la oportunidad de poder darle una segunda oportunidad a ella, a mi familia y a mi hija de poder disfrutar un tiempo juntos, un tiempo de tranquilidad y paz”, relató.
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La presidenta ejecutiva de EsSalud, Zulema Tomás, señaló que en el país hay más de 7.500 personas que necesitan un trasplante de hígado, riñón, córnea, pulmón o páncreas.
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