
El 2023 ha sido un año de completa de desdicha para la selección peruana de vóley femenino. El combinado ‘bicolor’, con Francisco Hervás al mando, protagonizó la peor temporada de su historia, luego de numerosas decepciones en la cancha que le hicieron tocar fondo en todo sentido.
Actualmente, la Federación Peruana de Vóley (FPV) padece una importante crisis y esto se ha trasladado al equipo absoluto. De hecho, los años gloriosos de este deporte quedaron muy atrás: ya no se puede vivir más de los éxitos de antaño, cuando la ‘blanquirroja’ no solo era una potencia sudamericana, sino también una potencia mundial.
Por ello, la tarea de recuperar esa esencia triunfal se presenta hoy como un desafío monumental. No es para menos. La selección peruana de vóley está lejos de su mejor nivel y así lo ha reflejado a lo largo del año con resultados históricamente funestos.
Los últimos de Sudamérica
Desde los primeros meses, Francisco Hervás emprendió un plan para encarar todos los desafíos del 2023. Lamentablemente, todo fue de mal en peor. Ya en la gira internacional que la escuadra nacional afrontó en Argentina en el mes de julio, a modo de preparación, daba señales negativas: la ‘bicolor’ perdió sus cuatro partidos amistosos ante la ‘albiceleste’.

El punto de partida oficial fue el Campeonato Panamericano que tuvo lugar en Puerto Rico. Llegó el momento de la verdad y Perú no pudo rendir positivamente. El equipo quedó en el penúltimo puesto de su grupo y perdió todas las chances de campeonar. De igual forma, se hizo un lugar en la lucha por el quinto lugar del certamen, pero perdió ante Colombia ese duelo (2-3) y se tuvo que conformar con un sexto puesto.
La adversidad se agudizó semanas después en el Campeonato Sudamericano de Recife, Brasil, donde el conjunto nacional buscó levantar cabeza. Pero sucedió todo lo contrario. La ‘blanquirroja’ perdió absolutamente todos sus partidos: cayó ante Brasil (0-3), Argentina (1-3), Colombia (1-3) y, muy sorpresivamente, ante Chile (2-3).
Nunca antes Perú se había ubicado en el último lugar del Sudamericano. Nunca antes había sufrido una derrota ante su similar chileno. Pero este 2023 ocurrió. Históricamente acostumbrado a brillar en el podio de la región, la ‘bicolor’ firmó la peor participación de todos los tiempos en esta competición: último lugar y solo un punto conseguido.
El mal desempeño del equipo provocó, inevitablemente, la marcha de Francisco Hervás. Ante innumerables críticas en su contra, el entrenador español decidió dar un paso al costado, pero la Federación le pidió que se mantuviera en el cargo hasta el término del Preolímpico, el último desafío del año.
De todas formas, la actuación de la selección nacional en Tokio no prometía resultados positivos por toda esta situación infortunada. Si bien pudo sorprender con una buena actuación ante Turquía -la número uno del mundo- arrebatándole un set (1-3), además de ganarle dos parciales a Argentina (2-3), todos sus partidos se consumaron en derrota.
Además, su balance fue completamente negativo en cuestión de sets (3-21), además que nuevamente se estancó en la última casilla. La selección peruana fue uno de los peores equipos del Preolímpico-sino el peor- de los 24 que se citaron por el boleto a París 2024. Esto le hizo bajar varias posiciones en el ránking mundial: de estar frecuentemente entre los mejores del planeta, la ‘bicolor’ cerrará el año ubicándose en el puesto 38 de la clasificación de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB).
Las polémicas en el vóley
En medio de este trayecto frustrante, surgieron varias polémicas en el entorno del vóley peruano. La ausencia de Ángela Leyva, la mayor representante del país en el extranjero, generó bastante suspicacia y no es para menos. Pero todo esto desencadenó tensiones innecesarias que no aportaban en nada.

En un momento dado, Leyva argumentó que no había sido informada de sus convocatorias para los últimos torneos internacionales del equipo y desafió a que se presentaran pruebas que respaldaran su llamado. Sin embargo, en una conferencia de prensa posterior, la FPV respondió esas afirmaciones al presentar evidencias del llamado oficial que se le había enviado en múltiples ocasiones a través de la plataforma de mensajería WhatsApp, sin obtener respuesta.
Abundaron, entonces, los cuestionamientos hacia la voleibolista y la misma Federación. Buscando responsables para el mal momento que vivió el equipo, el nombre de Ángela, de Gino Vegas y de Francisco Hervás se mantuvieron en boca de todos por mucho tiempo.
Y todo estos enredos, además, generaron críticas de voces autorizadas del vóley peruano como Cecilia Tait o Natalia Málaga. La crisis llegó a su punto más álgido y nada ni nadie lo pudo evitar.
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