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Vergüenza y decadencia

Milei, su viaje a España, el sobreseimiento en la causa $Libra, el proteccionismo selectivo y una Argentina donde los proyectos de Patria o Colonia vuelven a enfrentarse

El presidente Javier Milei

¿Cómo ponerse en el lugar de las decenas de miles de jóvenes que buscan en España el destino que nuestra patria les ha negado frente al ridículo de una imagen presidencial irrespetuosa y carente de nivel y de criterio? Las ideologías no dan sabiduría ni asignan virtudes. Cualquiera de ellas puede ser transitada como una expresión de lucidez y coherencia o careciendo de tales cualidades indispensables para la vida en sociedad, particularmente si tal ausencia de valores esenciales proviene del presidente de la Nación.

España es hoy uno de los países económicamente más exitosos de Europa, y nosotros, sin duda, uno de los más fracasados de América. Desde esa patética distancia, un personaje caracterizado por la desmesura y la absoluta falta de sabiduría y madurez, los enfrenta, los agrede, los devalúa como si su palabra pudiera tener más valor que la de la indiscutible realidad. Tras la evidencia de sus penosos dichos e imágenes y ante la magnitud del papelón de Milei, sus seguidores, los periodistas oficialistas, los comentaristas amigos y el ejército de trolls a sueldo buscan excusas, minimizan situaciones, tergiversan la realidad, lo que nos recuerda a aquellos hacían silencio o veían con buenos ojos el genocidio del dictador Videla con tal de que se enfrentara la violencia de la guerrilla.

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Este viaje a España de Milei, sin más invitación que su obsecuente deseo de obedecer la voluntad de Trump de interferir en las elecciones españolas en favor de la derecha y de la ultraderecha , mostró a la mayoría de los personajes del PP y de Vox esquivando el encuentro. En suma, “el rey está desnudo”. Milei pretendió, además, con ese absurdo y pueril traslado a la capital imperial, convocar a posibles inversores. Paradójicamente, logró el resultado de la suba del riesgo país.

Vergonzosa fue también la pretensión, propia de su desmesura, de saltar de la venta de tierras a la reivindicación de las Malvinas, como si un coyuntural momento de distanciamiento entre Trump y Gran Bretaña nos diera señales para ilusionarnos con una posible fractura definitiva entre dos naciones que jamás dejaron de ser y de asumirse como socias estratégicas. Ya lo vivimos con Galtieri. Cada uno de los pasos que se dan pasan por el lamentable espacio de la exageración, de la sobreactuación bufonesca, de la falta de coherencia, que es asimismo resultado de la dificultad de sostener la sensatez que el mínimo protocolo diplomático exige de un primer mandatario. Agreguemos otra vergüenza reciente: Milei y su hermana Karina fueron sobreseídos por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi en la causa $Libra. En lugar de hacer honor a la Justicia, medidas como esta solo la degradan, al colocarla en el lugar de un mero instrumento del poder político con el que está íntimamente unida. Sobran las pruebas que demuestran que muchos ricos y poderosos no llegan siquiera a juicio. Se los nota apurados. Hace muy poco tiempo la Sala VI de la Cámara Federal de Casación Penal ratificó que se archivara definitivamente la causa contra Mauricio Macri, Luis Caputo y otros ex funcionarios por el préstamo de USD 57.100 millones, firmado con el Fondo Monetario Internacional en 2018. Lo hizo por unanimidad y quedó firme porque el fiscal Raúl Plée no apeló. Así las cosas, en la Justicia federal.

Los países se piensan y se diagraman desde la política, y esta, desde la totalidad de las necesidades de sus ciudadanos. El incoherente concepto, tantas veces reiterado, según el cual estamos ingresando en un nuevo modelo de sociedad, es patético, por el hecho de imaginar que detener la inflación aporta, sin más, una nueva forma de sociedad. Así, solemos escuchar de boca de los economistas oficialistas, que los grandes sectores como la minería, el petróleo y el agro serán beneficiados. Jamás aclaran, naturalmente, qué lugar ocupará el resto de los habitantes, y repiten sin sustento intelectual, que la protección es dañina, desestimando con mala fe que su admirado país del Norte ejerce un declarado y duro proteccionismo. Si el grande necesita de la protección de sus productos, ¿cómo no la necesitaría el pequeño? En síntesis, la sociedad transita por un momento de ausencia de proyecto y de discernimiento, carencias que se asemejan tanto entre sí por surgir de la misma matriz.

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Además, el antiperonismo está dispuesto a enfrentar a todo aquel que le cuestione su proyecto de configurar una sociedad donde la riqueza concentrada en manos de los amigos del poder no ejerza ninguna responsabilidad sobre el resto de la población. Insisto en esta idea: existen dos proyectos, el de Patria y el de Colonia. Un ejemplo tomado del campo de nuestra cultura, en el que el sentimiento colonialista prevalece, se sintetiza en la forma en que los cuadros de la familia de la mecenas Nelly Arrieta de Blaquier serán extraídos del país por sus descendientes. No es más que una muestra de que una parte de nuestra sociedad incapaz de respetar la memoria de sus mayores, ha perdido su dignidad. Para este acomodado y elitista sector, el dinero es solo un número bajo el cual cae toda dignidad humana, toda honra.

La ambición de la riqueza, la desmesura, el exhibicionismo, el imperio de la codicia desembocan en esta triste realidad actual, donde una sociedad que en los 70 tenía una integración social semejante a la de Europa, se arrastra hoy en una fractura entre una minoría del 30% con poder económico sobrado y un 70% restante sumergido en la angustia y retrocediendo al analfabetismo y al sinsentido de la vida. Claro está que la visita del Papa los cuestiona y los motiva porque si Francisco, siendo el hombre más importante de la historia contemporánea de la Iglesia Católica, no pudo visitar su patria porque la asociación de codiciosos se desesperaba por impedírselo, esta próxima visita del representante máximo de una Iglesia que crece e impone la reconstrucción del sentido profundo del ser humano los descoloca y es conveniente aparentar que se hace buena letra. La trascendencia se impone sobre la pequeñez de la codicia, la ambición y la indiferencia respecto de los débiles.

En mi opinión, la idea de que Milei es el proyecto y su reelección un componente imprescindible para este modelo libertario ya está fracturada y derogada, mientras el riesgo país, el riesgo dólar y el riesgo futuro volverán a instalar al ciudadano por encima del inversor: que los habitantes se ocupen de lo que necesitan.

Por último, derribemos otro cliché que se reitera, el del derrame. La concentración no derrama; ese cuento se identifica siempre con el robo, el saqueo, la estafa y la perversión. Si el gobierno retrocedió en el Presupuesto sobre discapacidad aceptando las propuestas de la oposición y en la Ley de Tierras llevándola a su versión original, acompañado por el curioso arrepentimiento de la Corte Suprema — todo ello a impulso de movilizaciones convencidas de la defensa de sus derechos y enfrentando sistemáticas y brutales represiones con admirable coraje cívico— y también dio marcha atrás en la detención de los metrodelegados para que el subte volviera a circular, es evidente que Milei y los suyos se están habituando a retroceder y que nada indica con más claridad el final.

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