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La lucha sin cuartel entre el Presidente y las matemáticas

Pobreza, salarios, jubilaciones, empleo y crecimiento: cinco casos donde los datos oficiales desmienten al relato libertario

Javier Milei y Luis Caputo (@JMilei)

En abril de 2023, el candidato presidencial Javier Milei concurrió al programa de Alejandro Fantino. Ya era la estrella de la campaña. El clima era dramático. Fantino anunció que Milei haría una presentación que revolucionaría a la Argentina. La cámara tomaba la cara de Milei en primerísimo plano. El diálogo que se produjo entonces es uno de los grandes momentos de la propaganda política.

-Si te toca ser Presidente, ¿estás en condiciones de dolarizar la economía?—le preguntó Fantino.

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-Absolutamente sí. Estamos en condiciones de dolarizar. A 320 vos ya podrías dolarizar.

-¿Dolarizar es que vos irías a un cajero y sacarías los dólares?

-Exactamente. Y empezaríamos a hacer transacciones en dólares.

-Toda la masa de pesos son aproximadamente 12 billones de pesos.

-Exacto. Que son 35 mil millones de dólares. Pero el Banco Central también tiene activos. Tiene títulos públicos que suman 72 mil millones de dólares. Yo tengo que rescatar 22 mil millones de dólares de leliqs. Dije que tengo 72 mil millones de dólares en títulos. Entonces puedo cambiar 22 mil contra 22 mil. Me quedan 50 mil de títulos públicos. Ahora tenés que rescatar la base. Son 13 mil millones de dólares.

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-Todos los pesos que están dando vueltas.

-Exactamente. Tenes reservas internacionales por 3 mil millones de dólares, cancelas 3 mil. Te falta rescatar 10 mil millones de dólares. ¿Y cuánto me quedan de bonos? 50 mil millones de dólares. Pondría de garantía esos 50 mil millones de dólares, me darían 10 mil millones de dólares cash.

-Pero, ¿quién te los daría?—insistió Fantino.

Milei no dudó:

-Una institución financiera internacional de las más importantes del mundo.

-¿Ya tenés el ok?

Milei sonrió, como quien se las sabe todas:

-¿Querés que te muestre el celular?

Javier Milei y Alejandro Fantino

Efectivamente, esa propuesta revolucionó la Argentina porque facilitó la llegada de Milei al poder. Fue muy inteligente. Gran parte del electorado soñaba con cobrar en dólares. El tema se transformó en uno de los debates centrales de la campaña. Milei iba por los barrios con gigantografías de billetes de dólar. Ganó. Pero los argentinos seguimos sacando pesos de los cajeros automáticos. Milei no tenía la plata. Pero eso no importaba. Lo que importaba es que le creyeran.

Pasó una vida, más de tres años intensísimos. El 12 de octubre, en una entrevista con Eduardo Feinmann, el presidente recurrió a su viejo método: apabullar con números incomprobables para resultar convincente:

-Nosotros para el año que viene tenemos vencimientos por 25 mil millones de dólares. El roll over de los acreedores argentinos está asegurado. El rollover externo ya lo tenés arreglado con organismos y otros países, con lo cual usted saca de la cuenta 23 mil millones de dólares para el año que viene. ¿Qué más tenemos para el año que viene? Por un lado, los 25 mil millones de dólares que compramos de reservas desde noviembre. Tenemos el swap con China que son 20 mil millones más. El swap con los Estados Unidos que son 20 mil millones más. Pero tenemos la posibilidad de usar dólar futuro por el equivalente de 15 mil millones, la mitad de la base monetaria. Solo con eso se puede sacar la mitad de la base monetaria. Solo ahí tengo 75 mil millones. Además, voy a tener los dólares que me entren por el comercio, póngale este año son 30 mil millones de dólares. Póngale que nos vamos a 20. Y 5 mil millones del RIGI. Tengo 125 mil millones de dólares para enfrentar cualquier corrida.

-¿O sea que usted está preocupado por una corrida?

-No. Pero me preparo.

Esta vez, Milei buscaba desactivar la creciente desconfianza que el mundo financiero tiene respecto de su programa económico, que se refleja en el vertiginoso crecimiento del riesgo país. Lo que ocurrió después es relevante: la caída de los bonos se profundizó. No le creyeron.

El relato político contiene siempre tres componentes básicos. El líder debe transmitir que, si lo siguen, el futuro será mejor, que la alternativa es espantosa y que el resultado de su Gobierno es muy bueno o, al menos, no es tan malo como parece. Milei no es una excepción, sino una exageración de ese método. En esa dinámica Milei y su equipo han ofrecido ejemplos muy notables de cómo se pueden manipular los números con tal de cumplir el objetivo. Por razones de brevedad, se eligen aquí apenas cinco ejemplos: podrían ser el doble o el triple. Pasen y vean.

Javier Milei en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires

Crecimiento

Milei y Caputo dicen que la economía ha crecido en 2024 y 2025 y seguirá creciendo en 2026 y 2027. Sin embargo, el Indec informa en su página que en 2024 la economía produjo 1,7 por ciento menos que en 2023. ¿De dónde sacan entonces que la economía creció? Hacen una pequeña trampa. En lugar de comparar año contra año comparan diciembre contra diciembre. En todo 2024 se produjo menos riqueza que en 2023. Esa es la forma correcta de medir. Pero como en los últimos meses hubo un fuerte repunte, diciembre de 2024 estuvo por encima de diciembre de 2023. Por eso, si en lugar de comparar años se compararan meses, y especialmente diciembre, daría eventualmente lo que dice Milei. Crecimiento del 5,5 en diciembre del 2024, del 3,5 en diciembre del 2025 y después agregarle una proyección fantasiosa que redondee 16 o 18 por ciento en el primer cuatrienio. Lo han dicho. Lo han escrito. Lo han repetido.

En esta construcción hay un detalle genial: el mes elegido. Diciembre da bárbaro. ¿Pero, que pasaría si se elige, por ejemplo, agosto? Hace unos días el Indec informó que en agosto de 2026 la actividad fue 1,7 por ciento menos que en 2025. En 2025 había sido un 2,4 más que en 2024. Y en 2024 un 3,8 menos en un año antes. Los resultados cambian dramáticamente. En los tres años la economía no hubiera crecido 10 por ciento sino caído 3,1. Si se mide correctamente, resulta que la economía cayó 1,7 en 2024, creció 4,4 en 2025 y, según el REM del banco central, crecerá menos e 1,5 este año. El total daría apenas 4 puntos de crecimiento en tres años. Menos del 1,5 anual. Un resultado muy magro.

Pobreza

Milei y Caputo dicen que su modelo rescató a la cuarta parte de la población de la pobreza, doce millones y medio de personas. En números precisos, dicen que había 57 por ciento de pobres y ahora 32. Se trata de otra trampa. Cuando Milei asumió, había 41 por ciento de pobres, no 57. Ese número se alcanzó en el segundo trimestre de 2024 y es producto de la devaluación decidida por el gobierno libertario. La pobreza actual no es de 32 sino de 33,7. La diferencia no es de 25 puntos sino de 7,3. Es un contraste enorme. Pero hay otro problema: la pobreza se mide con una canasta de bienes desactualizada porque el Gobierno no le permite al Indec renovarla. Con la canasta nueva, la medición de pobreza sería entre 5 y 6 puntos más alta. Casi no habría variación respecto de la medición de diciembre de 2023. Si se toma sólo los últimos 9 meses, la pobreza aumentó 7 puntos, es decir, 3 millones de personas, diez mil nuevos pobres por día.

Salarios

Hace unos días, el secretario de Trabajo Julio Cordero informó que el promedio salarial es de 1500 dólares, unos 2.300.000 pesos. El único número oficial que sostiene ese dato corresponde al salario bruto de los trabajadores formales, que es en realidad un poco menor: 2.237.000 pesos. El salario de bolsillo es de 1.867.000 pesos, mucho menos que 1500 dólares. Los salarios de los trabajadores informales, que son omitidos en el cálculo de Cordero, son sustancialmente menores: alrededor de 800 mil pesos. La situación cambia claramente con estos datos. Mucho más aún si se tiene en cuenta que la mitad de los trabajadores ganan por debajo de 1.200.000 pesos.

El presidente Javier Milei

Jubilaciones

En muchas de sus recientes exposiciones, el ministro Luis Caputo sostuvo que las jubilaciones aumentaron más del 10 por ciento en términos reales durante su mandato. Es otro recurso matemático que tergiversa la realidad. Eso sucedió con la base de las jubilaciones. Pero no tienen en cuenta que el bono de 70 mil pesos, que cobra el 70 por ciento de los jubilados, está congelado desde diciembre de 2023. Con este agregado, las jubilaciones con bono, que son la inmensa mayoría, en lugar de subir, cayeron 9.5 por ciento en términos reales.

Empleo

Los líderes del Gobierno argumentan que durante esta gestión se crearon 500 mil puestos de trabajo. Los datos objetivos, que surgen de los registros oficiales de altas, y no de encuestas, reflejan que desde la llegada de Milei se perdieron 377 mil trabajos formales, que son los que más ingresos y derechos tienen. Esa cifra es un récord negativo. Durante la gestión de Alberto Fernandez se crearon 210 mil. Macri y la última Cristina crearon algunas decenas de miles. Desde el 2002, no ha habido ninguna gestión, salvo esta, que haya destruido tantos puestos en blanco. Durante los primeros años de Nestor Kirchner se crearon 5 millones. El Gobierno sostiene que, en ese contexto, “creó” 500 mil puestos de trabajo informales y que el trabajo informal es tan respetable como el formal. Los especialistas sostienen que los puestos informales que registra el Indec en sus encuestas son mayoritariamente changas que se inventan trabajadores y trabajadoras a los que no les alcanzan sus salarios para vivir o que perdieron su trabajo. Es producto de la crisis y no evidencia de ningún tipo de bonanza o expansión.

Las exigencias que le imponen Milei y Caputo a los números son realmente extremas y permanentes. Hay muchos momentos que, vistos con el diario del lunes, son realmente graciosos. En marzo pasado, el presidente escribió: “ARITMÉTICA INFLACIONARIA: A continuación presentaré cálculos que no son proyecciones pero que sirven para ver como en dinámica la inflación está cayendo. La inflación mayorista de los últimos dos meses viaja al 26 por ciento anual. A su vez la del bimestre anualizada viaja al 17 por ciento, mientras que la de febrero anualizada viaja al 13 por ciento. Ponganlo como quieran pero la inflación está bajando. Todo marcha de acuerdo al plan”. Otra vez, elige un dato bueno de un mes bueno y proyecta. No funciona así. De hecho la inflación, muchos meses después, no baja.

El discurso de un político es una herramienta que busca un solo objetivo: convencer incautos o actores del mercado. La pregunta es obvia: ¿no se le estará yendo la mano?

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