La eliminación de Pumas del torneo Apertura 2025 dejó heridas deportivas visibles, pero también abrió una ventana íntima en la vida de su director técnico, Efraín Juárez. Más allá de los resultados y las críticas habituales, el estratega compartió una experiencia personal que marcó su cierre de año: una conversación nocturna con su hijo, Andreu, cargada de emociones y silencios difíciles.
En una noche especialmente dura, el pequeño rompió en llanto y confesó que en la escuela era objeto de burlas porque su papá “es el entrenador y no gana”. La frase, simple y directa, se convirtió en un recuerdo que acompaña a Juárez desde la eliminación auriazul y que refleja el impacto que el futbol puede tener fuera de la cancha.
Antes de que Andreu conciliara el sueño, el entrenador universitario le hizo una promesa que va más allá de cualquier marcador: seguir entregándolo todo cada día. No solo por el club que lo formó y al que hoy dirige, sino también por su familia, que vive de cerca la presión constante del entorno futbolístico.
“Él cree en lo que hace papá. Que es un tipo honesto. [...] Todas las noches llego y me siento a cenar. Ellos se duermen muy temprano. Mi mujer es italo-belga, entonces está acostumbrada a dormir a los niños a las siete de la noche. Si yo llego a las siete y media, ya me están esperando con pijamita para cenar juntos”, se sinceró Juárez en conferencia.
En medio de una sequía de títulos que se extiende por casi quince años para Pumas, el técnico fue claro al señalar que no puede cargar con la responsabilidad histórica de la ausencia de campeonatos, recordando que su etapa como jugador terminó con un título. Aun así, dejó en claro que su anhelo permanece intacto: levantar un trofeo con los auriazules, ahora desde el banquillo.
“Te puedo asegurar que, todos los días que me he sentado con ellos, los he visto a los ojos y les he dicho que papá ha entregado todo por el bien de una institución, de un grupo y lo más importante, por el bien de ellos”, enfatizó el estratega.
Tras aquella charla, Andreu —quien suele dormir usando la camiseta de Pumas como pijama— logró tranquilizarse y cerrar los ojos. Al día siguiente, según relató su padre, algo cambió en el ánimo del niño: “Se quedó tranquilo. Y creo que al otro día se peleó con el que lo molestaba”, sentenció Juárez.
Con el inicio del Clausura 2026 en el horizonte, Pumas buscará dejar atrás el golpe del torneo anterior cuando enfrente a Querétaro en la Jornada 1. Será el primer paso de un nuevo intento para que Efraín Juárez persiga la anhelada octava estrella, cargando no solo con la presión deportiva, sino también con las historias personales que acompañan al futbol.