El mapa de la desigualdad: Guerrero, Oaxaca y Chiapas concentran los focos rojos del trabajo infantil en México, según el INEGI

La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 demuestra una profunda brecha regional; mientras entidades como Sinaloa y Baja California registran tasas cercanas al 5%, el sur del país supera el 20%, evidenciando severas disparidades en la protección de la niñez

Mapa tridimensional de México en tierra seca y agrietada, con una zanja donde un niño camina mientras carga una canasta a la espalda.
La desigualdad geográfica es evidente: un niño o adolescente en el estado de Guerrero tiene más de cuatro veces más probabilidades de trabajar que uno radicado en Sinaloa. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El territorio mexicano exhibe una profunda y marcada fractura cuando se analiza el panorama de la niñez trabajadora. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el país existen 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años que realizan trabajo infantil. Esta crisis no se distribuye de manera uniforme; el mapa nacional dibuja una clara línea de desigualdad donde los focos rojos se encienden de manera alarmante en el sur del país.

En términos relativos, la región sur-sureste concentra las problemáticas más agudas. Guerrero se posiciona como el estado con la tasa más alta a nivel nacional, al registrar que un 22.6% de su población infantil y adolescente se encuentra laborando. A esta entidad le siguen de cerca Oaxaca, con una tasa del 20.9%, y Chiapas, con un 20.3 por ciento. Las estadísticas indican que, en estos tres estados, al menos uno de cada cinco menores se ha integrado a dinámicas laborales, enfrentando situaciones donde trabajan por debajo de la edad mínima, en actividades que la ley considera peligrosas, o realizando quehaceres domésticos bajo exposición a riesgos.

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La magnitud de esta desigualdad geográfica se vuelve aún más notoria al contrastar las cifras del sur con las del norte del país. En el extremo opuesto del espectro, el estado de Sinaloa reporta la tasa más baja de trabajo infantil, con apenas un 5.4 por ciento. Le siguen Baja California, con un 5.8%, y Coahuila, con un 7.0 por ciento.

Al analizar el fenómeno desde el volumen absoluto de personas, la crisis afecta severamente a las zonas con alta densidad demográfica y rezago. Las entidades federativas que concentraron la mayor cantidad de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil en 2025 fueron el Estado de México, con 335 mil menores; Chiapas, con 326 mil, y Veracruz, con 292 mil. En contraste, las menores cantidades de población infantil laborando se registraron en estados de menor tamaño como Baja California Sur, con 19 mil casos; Colima, con 20 mil, y Aguascalientes, con 30 mil.

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Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2025

Una brecha que atraviesa el país

Explora las diferencias entre las entidades con mayores y menores tasas, los estados con más casos y los grupos con mayor vulnerabilidad.

3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años realizan trabajo infantil en México.
−200,000 casos frente a 2022, cuando el registro nacional fue de 3.7 millones.

El sur concentra las tasas más altas

Porcentaje de población de 5 a 17 años en trabajo infantil

Da clic en una barra para ver el dato.

Guerrero: 22.6%. Es la tasa más alta entre las entidades destacadas en esta comparación.

¿En qué condiciones trabajan?

1.6 M
1.7 M
0.2 M
1.6 millones
Ocupación no permitida.
1.7 millones
Quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.
0.2 millones
Ambas formas de trabajo.

Fuente: Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2025, INEGI. Visualización elaborada con las cifras citadas en la nota.

Esta concentración de focos rojos en entidades del sur interactúa directamente con la vulnerabilidad de ciertos grupos demográficos, los cuales tienen una fuerte presencia en dichas regiones. Por primera vez, la ENTI identificó el impacto en poblaciones específicas, arrojando que la población indígena presenta una tasa de trabajo infantil del 24.9 por ciento. Esta cifra duplica la tasa de participación nacional general, la cual se ubica en un 12.6 por ciento. La situación es particularmente crítica para los niños varones indígenas, cuya tasa alcanza el 29.1%, mientras que en las niñas indígenas es del 21.2 por ciento. Asimismo, la población afrodescendiente reportó una tasa del 15.6 por ciento.

Las condiciones en las que laboran estos menores perpetúan el ciclo de la marginación. Del total nacional de 3.5 millones de infantes, 1.6 millones llevaban a cabo exclusivamente alguna ocupación no permitida. Por otro lado, 1.7 millones se dedicaban únicamente a realizar quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas dentro de sus hogares, y 0.2 millones combinaron ambas formas de trabajo.

Aunque a nivel nacional se registró un descenso en la población en situación de trabajo infantil, pasando del nivel más alto registrado en 2022 con 3.7 millones, a 3.5 millones en 2025, el mapa actual del INEGI demuestra que el progreso es profundamente asimétrico.

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