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Farmear aura: cuando el carisma se convierte en una moneda social

La tendencia nacida entre videojuegos, memes y redes sociales muestra cómo las nuevas generaciones transformaron la presencia, el estilo y la validación pública en una especie de capital digital

La tendencia nacida entre videojuegos, memes y redes sociales muestra cómo las nuevas generaciones transformaron la presencia, el estilo y la validación pública en una especie de capital digital
La tendencia nacida entre videojuegos, memes y redes sociales muestra cómo las nuevas generaciones transformaron la presencia, el estilo y la validación pública en una especie de capital digital
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Una mirada segura, una respuesta ingeniosa, una entrada memorable o un gesto espontáneo pueden sumar miles de puntos imaginarios. Por el contrario, una caída incómoda, una actitud forzada o un intento demasiado evidente por llamar la atención podrían provocar una pérdida inmediata. Bajo esta lógica funciona “farmear aura”, una expresión que convirtió el carisma en una especie de moneda social entre las generaciones más jóvenes.

El fenómeno se ha extendido por TikTok, Instagram, X y otras plataformas digitales, donde los usuarios califican simbólicamente la capacidad de una persona para proyectar seguridad, estilo, autenticidad o magnetismo. Aunque los llamados “aura points” no existen como una medición formal, permiten hablar de popularidad, reputación y reconocimiento mediante códigos humorísticos.

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El término combina dos ideas. “Aura” se utiliza para describir la presencia o el atractivo que proyecta una persona, mientras que “farmear” procede del lenguaje de los videojuegos, donde significa repetir determinadas acciones para acumular experiencia, objetos o recursos.

Al trasladarse a la cultura digital, esa dinámica convirtió la personalidad en una estadística imaginaria: alguien puede sumar “+1000 de aura” por realizar una acción admirable o perder “-5000” si protagoniza un momento considerado vergonzoso.

Del lenguaje gamer a una tendencia global

Aunque no existe un único creador documentado, la expresión comenzó a popularizarse alrededor de 2024 en comunidades relacionadas con videojuegos, anime, memes y contenido juvenil.

Merriam-Webster ha identificado al fandom del anime como uno de los espacios donde se impulsó el uso de “aura farming” para hablar de personajes que proyectaban una presencia particularmente poderosa.

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Cambridge Dictionary también incorporó la expresión dentro del lenguaje informal y la relacionó con la realización de acciones destinadas a mostrar una personalidad que otras personas consideran atractiva o interesante, particularmente en redes sociales.

Su expansión mundial recibió un impulso durante 2025 gracias a Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio que se volvió viral por bailar sobre la proa de una embarcación tradicional durante las carreras Pacu Jalur, en Riau.

Su equilibrio, serenidad, vestimenta tradicional y movimientos rítmicos fueron interpretados por los internautas como una demostración natural de “aura”. La escena fue musicalizada, imitada y transformada en meme por usuarios de distintos países. Según datos difundidos por el Media Center de Riau, uno de los videos relacionados con la competencia superó los 58 millones de reproducciones y acumuló 1.6 millones de “me gusta” para agosto de 2025.

De los “likes” a los puntos de aura

Durante años, el éxito en internet se midió mediante seguidores, comentarios, reproducciones y contenido compartido. El concepto de aura agregó una dimensión más abstracta: la impresión que una persona produce sobre los demás.

Bajo este código, no es indispensable tener millones de seguidores para proyectar carisma. Una persona desconocida puede ganar reconocimiento por un momento espontáneo, mientras que una celebridad podría perderlo en segundos debido a una conducta considerada incómoda o poco auténtica.

Esta dinámica refleja la manera en que las nuevas generaciones construyen su identidad dentro de un entorno dominado por cámaras, algoritmos, influencers y plataformas digitales. Una experiencia puede vivirse y, al mismo tiempo, pensarse como una posible publicación, video o escena susceptible de convertirse en tendencia.

El fenómeno también plantea una paradoja: cuanto más se esfuerza alguien por parecer espontáneo, mayor es el riesgo de recibir críticas. Dentro de esta lógica, el verdadero estatus consiste en proyectar seguridad sin que parezca que se está buscando aprobación.

Las batallas de aura llevan la tendencia a las calles

Durante 2026, la expresión dejó de utilizarse únicamente para comentar videos y comenzó a transformarse en una actividad presencial. En diferentes puntos de América Latina aparecieron las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que los participantes compiten mediante poses, gestos, movimientos y actitudes.

Los asistentes o espectadores deciden quién proyecta mayor presencia, como si se tratara de una versión actualizada de las antiguas competencias de baile, pero adaptada a los códigos visuales de TikTok y otras plataformas.

Esta evolución demuestra cómo las dinámicas creadas en internet también pueden trasladarse al espacio público. Los memes dejaron de ser solamente piezas de contenido y comenzaron a convertirse en experiencias colectivas que los usuarios reproducen frente a una audiencia.

Lo que “farmear aura” revela sobre la identidad digital

Más allá de su tono humorístico, farmear aura habla de una necesidad humana que no es nueva: ser visto, reconocido, admirado y recordado. Lo que cambió fue la manera de expresarla.

Antes se hablaba de prestigio, reputación, personalidad o magnetismo. Ahora esas características pueden resumirse con una frase: “tiene aura”. El lenguaje transforma una idea compleja en un código breve, comprensible y fácil de convertir en meme.

La tendencia también ofrece una lección para las marcas. Utilizar frases como “+1000 de aura” en una campaña no garantiza una conexión con las audiencias jóvenes. La apropiación forzada puede generar el efecto contrario y ser considerada poco auténtica o “cringe”.

El éxito viral de Pacu Jalur muestra que las imágenes más poderosas no siempre nacen de una estrategia publicitaria. En ocasiones, es la propia audiencia la que descubre una escena, se apropia de ella, la reinterpreta y la distribuye hasta convertirla en un fenómeno global.

“Farmear aura” podría desaparecer o ser reemplazado por otra expresión, como ocurre con muchas tendencias digitales. Sin embargo, el comportamiento que representa probablemente permanecerá: la construcción pública de una identidad que puede editarse, compartirse, evaluarse y convertirse en una nueva forma de capital social.

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