Angélica Fuentes volvió a colocarse en el centro de la conversación pública tras afirmar en el podcast “1000 razones para ser feliz”, conducido por Eddy Vera, que Jorge Vergara “le quitó todo” en un lapso de 24 horas.
La declaración reactivó el interés por un caso que durante años estuvo ligado a disputas empresariales, movimientos financieros y procesos legales alrededor de Grupo Omnilife-Chivas. En su testimonio, Fuentes aseguró haber perdido cargos directivos, empresas y acceso a recursos personales.
El impacto de sus palabras fue inmediato, no solo por el alcance mediático de los involucrados, sino porque el caso ya contaba con antecedentes judiciales y empresariales que han sido documentados desde hace casi una década.
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Un expediente marcado por resoluciones y versiones encontradas
En medio de la controversia, distintos elementos legales han sido citados en torno al caso. De acuerdo con información publicada por Expansión, un juez de la Ciudad de México resolvió en 2016 que Angélica Fuentes habría incurrido en enriquecimiento ilícito por más de 2 mil 650 millones de pesos en perjuicio de Vergara.
La resolución también señaló que recursos presuntamente retirados de cuentas del empresario habrían sido utilizados para operaciones financieras y adquisición de participación dentro del corporativo. Este punto ha sido clave para cuestionar la narrativa de un supuesto despojo unilateral.
A la par, en 2015 se informó públicamente sobre su salida como directora ejecutiva de Grupo Omnilife-Chivas, en un contexto de auditorías internas y señalamientos por posibles irregularidades financieras.
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Voces del entorno empresarial y declaraciones que siguen generando debate
En distintos momentos del proceso, figuras cercanas al corporativo han dado versiones complementarias. El abogado Javier Coello Trejo ha mencionado la existencia de investigaciones relacionadas con transferencias millonarias y posibles operaciones financieras en el extranjero.
Por su parte, el propio Jorge Vergara reconoció en su momento haber confiado en la gestión de Fuentes dentro del grupo empresarial, aunque posteriormente afirmó que detectó un presunto desfalco mayor a 400 millones de dólares que afectó a la compañía.
También el exdirectivo José Luis Higuera rechazó la versión de la empresaria y sostuvo que la separación estuvo relacionada con señalamientos de fraude, en un entorno donde aún existen procesos y revisiones financieras.
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El caso, lejos de cerrarse en el debate público, continúa generando interpretaciones opuestas. Las declaraciones recientes volvieron a colocar el conflicto en la conversación mediática, donde persisten dos narrativas enfrentadas sobre uno de los episodios empresariales más polémicos del país.