El medicamento de uso cotidiano que puede dañar gravemente los riñones

La aparente inocuidad de estos medicamentos oculta posibles consecuencias a largo plazo

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El uso frecuente de medicamentos para tratar molestias comunes puede derivar en problemas severos de salud. 

Millones de personas incorporan a su rutina el consumo de fármacos para aliviar el dolor y reducir la inflamación, sin advertir que algunos de estos productos representan un riesgo considerable para los riñones.

La aparente inocuidad de estos medicamentos oculta posibles consecuencias a largo plazo, según advierten especialistas en nefrología.

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El rol fundamental de los riñones y su vulnerabilidad

Los riñones cumplen una función esencial para el organismo: filtran la sangre y eliminan toxinas, asegurando el equilibrio de líquidos y minerales.

Su exposición constante a sustancias químicas, especialmente aquellas de uso prolongado, los convierte en órganos particularmente susceptibles a daños.

El rol fundamental de los riñones y su vulnerabilidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con MedlinePlus, la vulnerabilidad renal aumenta con el consumo frecuente de ciertos medicamentos, tanto de venta libre como de prescripción habitual.

La automedicación y el abuso de analgésicos pueden provocar una condición denominada nefropatía por analgésicos. Este trastorno suele avanzar sin síntomas notorios hasta que el daño renal resulta irreversible o se manifiestan signos de insuficiencia.

Entre los principales factores de riesgo figura el uso crónico y en dosis elevadas de fármacos populares, una práctica común en adultos y personas con antecedentes de dolores persistentes.

Riesgos ocultos tras el consumo prolongado

El desarrollo de insuficiencia renal por fármacos puede ser agudo o crónico y requerir tratamientos complejos como la diálisis o incluso un trasplante. Según MedlinePlus, muchas personas recurren a estos medicamentos sin considerar los efectos secundarios, especialmente cuando se prolonga su uso más allá de lo recomendado por especialistas. El proceso de daño renal puede pasar inadvertido, lo que dificulta la detección temprana y la prevención de complicaciones graves.

Entre los medicamentos más asociados al deterioro renal se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), un grupo que incluye principios activos ampliamente conocidos.

¿Cuáles medicamentos representan mayor riesgo?

Los AINEs abarcan productos como ibuprofenonaproxeno y ácido acetilsalicílico (aspirina), disponibles fácilmente en farmacias y supermercados. Estos compuestos se utilizan para tratar cefaleas, molestias musculares, artritis y dolencias menores. El acceso sin receta, la cultura de la recomendación popular y su eficacia inmediata contribuyen a un consumo indiscriminado.

¿Cuáles medicamentos representan mayor riesgo?

Los AINEs actúan sobre enzimas vinculadas con la inflamación. Sin embargo, también afectan la irrigación sanguínea renal y la capacidad de los riñones para eliminar desechos. El uso prolongado o en dosis altas incrementa el riesgo de lesiones internas, como necrosis papilar y nefritis intersticial. Un informe reciente advierte: “Tomar seis o más pastillas al día durante tres años eleva drásticamente el riesgo de daño renal crónico”.

Síntomas y factores de riesgo

El daño renal asociado a AINEs avanza habitualmente sin señales claras hasta fases avanzadas de la enfermedad. Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:

  • Fatiga persistente
  • Hinchazón en extremidades (edema)
  • Disminución del volumen urinario
  • Presencia de sangre en la orina

Según MedlinePlus, los principales factores de riesgo incluyen:

  • Uso de analgésicos que combinan más de un principio activo
  • Consumo prolongado, especialmente durante periodos superiores a tres años
  • Antecedentes de dolor crónico, artritis o enfermedades musculares
  • Estrés y hábitos de vida poco saludables

Consecuencias y complicaciones asociadas

El avance de la nefropatía por analgésicos puede llevar a cuadros de insuficiencia renal aguda o crónica, infecciones urinarias recurrentes, hipertensión arterial e incluso formación de tumores en el sistema renal. La detección suele producirse cuando el daño es severo y las opciones terapéuticas se reducen.

La automedicación por dolores recurrentes, lesiones deportivas o molestias articulares expone a la población a complicaciones que pasan inadvertidas hasta fases avanzadas. La falta de monitoreo médico adecuado y la tendencia a recurrir a tratamientos sin supervisión aumentan el riesgo de desenlaces adversos.

De qué color debe ser tu orina: las síntomas que indicarían enfermedades en los riñones y el hígado (Foto: Infobae México/ Jesús Avilés)

Alternativas y recomendaciones para el cuidado renal

La preocupación creciente por los efectos adversos de los AINEs ha impulsado la búsqueda de alternativas para el manejo del dolor y la inflamación. Especialistas en nefrología y medicina integrativa recomiendan terapias no farmacológicas como:

  • Fisioterapia
  • Ejercicios de relajación
  • Compresas frías o calientes
  • Técnicas de meditación

La incorporación de alimentos con propiedades antiinflamatorias, como el jengibre, la cúrcuma y frutas ricas en antioxidantes, forma parte de las estrategias para reducir la dependencia de medicamentos. MedlinePlus y expertos en salud advierten que “toda modificación del tratamiento debe realizarse bajo supervisión médica” para evitar complicaciones inesperadas.

Importancia del monitoreo y la consulta profesional

El seguimiento médico periódico, la educación sobre el uso racional de analgésicos y la adopción de hábitos saludables pueden disminuir el riesgo de daño renal a largo plazo. Ante la presencia de síntomas persistentes o antecedentes de consumo crónico de AINEs, la recomendación principal es solicitar la orientación de profesionales de la salud. Un abordaje médico adecuado permite identificar riesgos, ajustar tratamientos y preservar la función renal.

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