La Ley de Rentas Justas que impulsa la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, plantea un cambio de fondo en la manera en que se regulan los alquileres en la capital del país.
La iniciativa, enviada en febrero de 2026 al Congreso de la Ciudad de México, surge como respuesta al incremento sostenido en los precios de renta y a la presión económica que enfrentan miles de familias que destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al pago de vivienda.
El objetivo central de la propuesta es garantizar que las rentas se mantengan dentro de parámetros razonables y previsibles, evitando aumentos desmedidos que deriven en desalojos o en el desplazamiento de habitantes de colonias tradicionales, un fenómeno comúnmente asociado con la gentrificación.
Límites a los aumentos de renta y regulación del mercado
Uno de los ejes principales de la Ley de Rentas Justas es el establecimiento de un tope a los incrementos anuales de renta, los cuales no podrán superar el nivel de la inflación. Con esta medida, el gobierno capitalino busca dar certidumbre tanto a inquilinos como a arrendadores, al fijar reglas claras sobre cómo y cuánto pueden aumentar los precios de alquiler cada año.
Además, la iniciativa contempla la regulación del mercado de arrendamiento, mediante criterios transparentes que permitan evitar prácticas abusivas. Aunque la propuesta no plantea el congelamiento de rentas, sí abre la puerta a la intervención del gobierno en casos donde se detecten aumentos injustificados o situaciones que pongan en riesgo el derecho a la vivienda.
Combate a la gentrificación y protección a inquilinos
Otro de los puntos clave de la ley es su enfoque en frenar la expulsión de familias de zonas con alta presión inmobiliaria. En diversas áreas de la Ciudad de México, el aumento acelerado de las rentas ha provocado que residentes históricos se vean obligados a mudarse, rompiendo el tejido social de barrios completos.
Para atender esta problemática, la iniciativa prevé la creación de una Defensoría Inquilinaria, un órgano que funcionará como instancia de mediación y defensa de derechos tanto para inquilinos como para propietarios. Este organismo buscará resolver conflictos relacionados con rentas, contratos y posibles desalojos, privilegiando el diálogo y la legalidad.
Vinculación con programas de vivienda digna
La Ley de Rentas Justas no se presenta de manera aislada. Forma parte de una política integral de vivienda que incluye programas de rehabilitación y mejoramiento de unidades habitacionales. Destaca el programa Otoch, que en 2026 contará con una inversión de 600 millones de pesos para intervenir más de 2 mil 500 conjuntos habitacionales en la capital.
Estas acciones abarcan desde mantenimiento mayor y menor hasta mejoras en seguridad, iluminación e infraestructura, con el objetivo de elevar la calidad de vida en zonas habitacionales y fortalecer la permanencia de las comunidades.
Contexto social y económico
De acuerdo con el gobierno capitalino, la iniciativa responde a un escenario en el que miles de personas destinan una proporción excesiva de sus ingresos al pago de renta, lo que limita su capacidad de ahorro y afecta su estabilidad económica. La presión social generada por este fenómeno ha colocado el tema de la vivienda en el centro del debate público.
La Ley de Rentas Justas que impulsa Clara Brugada busca ordenar el mercado de alquiler en la CDMX, limitar los aumentos de renta a la inflación, proteger a los inquilinos y garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible. De aprobarse, la iniciativa colocaría a la capital como referente en materia de regulación de rentas y derechos habitacionales en el país.