La ruta escolar constituye una extensión sustantiva del aula y un escenario condicionante para la integridad del proceso pedagógico.
El tránsito cotidiano de niñas, niños y jóvenes hacia sus centros de estudio representa una dimensión de la experiencia educativa donde las dinámicas sociales pueden fortalecer el sentido de comunidad o, por el contrario, vulnerar el bienestar emocional y físico del estudiantado.
Entender la seguridad escolar como la garantía de un derecho humano ejercido en el territorio cobra relevancia en el marco del Día Internacional de la Educación, una efeméride establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para subrayar la enseñanza como el motor indispensable de la paz y el desarrollo sostenible.
Sin embargo, la promesa de educación transformadora se compromete cuando el contexto se percibe hostil. La UNESCO vincula la inseguridad con la exclusión académica. Por ello, la creación de entornos seguros es la piedra angular para abatir el rezago y asegurar que el derecho a la educación no se detenga en la puerta del plantel.
Frente a este panorama, la Ciudad de México ha impulsado un modelo de gobernanza que transita hacia una política de cuidado integral. El Programa de Auxilio Escolar, encabezado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se fundamenta en la convicción de la seguridad como construcción colectiva que requiere la articulación de tecnología, presencia institucional y corresponsabilidad social.
Con una visión estratégica, el gobierno capitalino ha desplegado la capacidad operativa del C5 para materializar el monitoreo en tiempo real de 5 mil cámaras de videovigilancia estratégicamente ubicadas en las inmediaciones de los planteles. Esta infraestructura permite una cobertura del 96.4% de las 2 mil 765 escuelas públicas de la capital, extendiendo su radio de influencia a casi la mitad de los planteles privados.
El Gabinete de Paz y Seguridad actúa como coordinador en un modelo donde la Secretaría de Seguridad Ciudadana y las autoridades locales armonizan protocolos de respuesta inmediata y códigos de alerta. No obstante, el sistema reconoce que la tecnología carece de virtud ética si no se vincula a una cultura cívica del diálogo. Por ello, la seguridad se fortalece con el uso de herramientas de denuncia y auxilio como los servicios de emergencia 9-1-1, el 089, *765 SOS Mujeres o los botones de auxilio.
Al colocar la mirada en la ruta escolar y proteger el trayecto de las y los estudiantes, se cuida también su derecho a imaginar un futuro libre de violencia.