El tipo de clima que hay en cierta región está determinado por distintas condiciones entre los que se encuentran la altitud, la latitud, orientación del relieve, distancia al mar y corrientes marinas, dando pauta al llamado “tiempo meteorológico” que a su vez se basa en otros elementos como la temperatura, la presión, el viento, la humedad y la precipitación para describir las condiciones atmosféricas en una localidad en un corto plazo.
Para clasificar el clima se utiliza por lo general el sistema desarrollado por Wladimir Köppen, aunque también está el sistema Thornthwaite, ésta última que además toma en cuenta la diversidad biológica y los efectos del cambio climático sobre ella. Otras como Bergeron y Spacial Synoptic se centran en el origen de las masas de aire que definen el clima de una región.
Debido al cambio climático, actualmente el planeta está en un proceso de redistribución en el que alguna modificación, por mínima que sea, en la temperatura media anual provoca cambios en los hábitats y sus condiciones.
En este contexto, aquí te dejamos el estado del tiempo para Puebla de Zaragoza este 23 de enero.
Durante el día la temperatura llegará a un máximo de 22 grados, la previsión de lluvia será del 1%, con una nubosidad del 5%, mientras que las ráfagas de viento serán de 33 kilómetros por hora.
En cuanto a los rayos ultravioleta se prevé que lleguen a un nivel de hasta 6.
Para la noche, la temperatura alcanzará los 8 grados, mientras que la probabilidad de precipitación será de 1%, con una nubosidad del 11%, mientras que las ráfagas de viento llegarán a los 26 kilómetros por hora en la noche.
Entre montañas, así es el clima en Puebla
El clima en Puebla es principalmente templado con diferentes grados de humedad, siendo el verano cuando más precipitaciones se presentan aunque la falta de ellas se explica debido a las cordilleras que impiden el paso a nubes cargadas del Golfo de México.
Por regiones, las sierras de Tehuacán, Nevada, Norte y el Citlaltépetl gozan la mayor parte del año de una temperatura templada; la Mixteca Poblana, la sierra Norte y la Sierra de Quimixtlán tienen un clima cálido; mientras que el valle de Tehuacán y los llanos de San Juan y San Andrés presentan uno seco o semiseco.
En territorio poblano la temperatura anual ronda entre los 11 y 27 grados. A los viajeros se les aconseja visitar este estado a mediados de febrero y hasta principios de mayo, cuando el clima es agradable.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), recientemente la temperatura máxima promedio anual en Puebla ha subido 2.2 grado al pasar de 27.9 grados en 1985 a 30.1 grados en 2020; en tanto, la mínima ha incrementado 1.9 grados, pasando de 13 grados (1985) a 14.9 grados (2020).
¿Qué debe incluir un seguro para proteger mi vivienda en caso de huracanes y tormentas?
La falta de preparación ante fenómenos hidrometeorológicos representa un costo diario superior a los 25 millones de pesos para las empresas mexicanas, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Entre 2012 y 2024, se pagaron en promedio 7,591 millones de pesos anuales por siniestros relacionados con tormentas, lluvias intensas e inundaciones, un incremento del 91% respecto al periodo 2001–2012.
Este panorama refleja la creciente vulnerabilidad operativa y financiera de las compañías, especialmente durante la temporada de huracanes, que se extiende hasta el 30 de noviembre, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El pronóstico para 2025 indica una alta actividad ciclónica, con la posible formación de entre 8 y 9 tormentas tropicales, 4 o 5 huracanes de categoría 1 o 2 y hasta 6 huracanes intensos, de categoría 3 o superior.
Ante este escenario, Eduardo Gutiérrez, Socio Director en Eikos, consultora especializada en seguros y administración de riesgos, recomienda reforzar tres pilares fundamentales: seguros adecuados, protocolos internos robustos y alianzas estratégicas predefinidas.
En cuanto a cobertura, Gutiérrez advierte que disponer de una póliza no garantiza protección suficiente; “Una póliza integral frente a fenómenos hidrometeorológicos debe contemplar al menos los siguientes elementos: cobertura por huracanes, tormentas, granizo, deslaves e inundaciones; protección frente a interrupción de actividades o pérdida de ingresos; daños a bienes en tránsito o en uso fuera de planta; gastos adicionales por reubicación temporal; remoción de escombros y limpieza; procesos preferenciales de atención de siniestros”, detalla el especialista.
Además, recomienda revisar periódicamente los valores asegurados y mantener actualizadas las ubicaciones de los activos.
Un Plan de Respuesta ante Tormentas (ERP) debe contemplar cinco etapas:
Planeación anual.
Preparación inicial y final.
Respuesta durante el evento.
Recuperación posterior, incluyendo simulacros.
Actualización constante de procedimientos.
Más allá de los seguros, los protocolos internos juegan un papel clave en la gestión de riesgos. Alicia Martínez, Subdirectora de Daños, Autos y Fianzas de Eikos, señala que “es de gran relevancia que los protocolos incluyan canales de comunicación seguros, asignación de responsables por área y mecanismos para documentar daños con el fin de facilitar la gestión con aseguradoras y reducir el impacto en la continuidad del negocio”.