El tipo de clima que hay en cierto lugar está determinado por distintas condiciones entre los que se encuentran la altitud, la latitud, orientación del relieve, distancia al mar y corrientes marinas, dando pauta al llamado “tiempo meteorológico” que a su vez se basa en otros elementos como la temperatura, la presión, el viento, la humedad y la precipitación para describir las condiciones atmosféricas en una localidad en un corto plazo.
Para catalogar el clima se utiliza por lo general el sistema desarrollado por Wladimir Köppen, aunque también está el sistema Thornthwaite, ésta última que además toma en cuenta la diversidad biológica y los efectos del cambio climático sobre ella. Otras como Bergeron y Spacial Synoptic se centran en el origen de las masas de aire que definen el clima de una región.
Debido al cambio climático, actualmente el planeta está en un proceso de redistribución en el que alguna modificación, por mínima que sea, en la temperatura media anual provoca cambios en los hábitats y sus condiciones.
En este contexto, aquí te dejamos el estado del tiempo para Monterrey este martes 20 de enero.
El tiempo para este martes en Monterrey alcanzará los 18 grados, mientras que la temperatura mínima será de 12 grados. El pronóstico de los niveles de los rayos UV es de 1.
En cuanto a la lluvia, la probabilidad de precipitaciones para dicha ciudad será del 25%, con una nubosidad del 99%, durante el día; y del 85%, con una nubosidad del 94%, a lo largo de la noche.
En tanto, las ráfagas de viento llegarán a los 33 kilómetros por hora en el día y los 30 kilómetros por hora por la noche.
La sequía de Monterrey
La mejor temporada para ir a la capital regia es de enero a agosto y de octubre a diciembre, temporada en la que se registra un clima cálido o caluroso, donde apenas hay lluvias y con temperaturas que van de los 27 a 35 grados.
Debido a que en el verano las temperaturas son en extremo altas, la capital vive una sequía que llega a su nivel más alto entre julio o agosto, un tiempo que también es conocida como “canícula”.
En contraste, la época de lluvia comienza en el otoño, siendo el noveno mes del año el de más precipitaciones, no obstante, ha habido ocasiones en las que han ocurrido tormentas que dejan severas inundaciones entre abril y junio. En enero, el mes más frío, el termómetro baja a una media de 14 grados aunque el “día más frío” por lo general se registra en febrero.
Según las marcas, la temperatura mínima registrada en la historia de la ciudad fue la de 1983, cuando el termómetro marcó -7.5 grados, mientras que la última nevada ocurrió en diciembre de 2004; en contraste, el día con la temperatura más alta se registró el 24 de abril de 1958, cuando se alcanzaron los 48 grados.
Qué debo hacer para asegurar mi patrimonio debido a los fenómenos meteorológicos extremos
La falta de preparación ante fenómenos hidrometeorológicos representa un costo diario superior a los 25 millones de pesos para las empresas mexicanas, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Entre 2012 y 2024, se pagaron en promedio 7,591 millones de pesos anuales por siniestros relacionados con tormentas, lluvias intensas e inundaciones, un incremento del 91% respecto al periodo 2001–2012.
Este panorama refleja la creciente vulnerabilidad operativa y financiera de las compañías, especialmente durante la temporada de huracanes, que se extiende hasta el 30 de noviembre, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El pronóstico para 2025 indica una alta actividad ciclónica, con la posible formación de entre 8 y 9 tormentas tropicales, 4 o 5 huracanes de categoría 1 o 2 y hasta 6 huracanes intensos, de categoría 3 o superior.
Ante este escenario, Eduardo Gutiérrez, Socio Director en Eikos, consultora especializada en seguros y administración de riesgos, recomienda reforzar tres pilares fundamentales: seguros adecuados, protocolos internos robustos y alianzas estratégicas predefinidas.
En cuanto a cobertura, Gutiérrez advierte que disponer de una póliza no garantiza protección suficiente; “Una póliza integral frente a fenómenos hidrometeorológicos debe contemplar al menos los siguientes elementos: cobertura por huracanes, tormentas, granizo, deslaves e inundaciones; protección frente a interrupción de actividades o pérdida de ingresos; daños a bienes en tránsito o en uso fuera de planta; gastos adicionales por reubicación temporal; remoción de escombros y limpieza; procesos preferenciales de atención de siniestros”, detalla el especialista.
Además, recomienda revisar periódicamente los valores asegurados y mantener actualizadas las ubicaciones de los activos.
Un Plan de Respuesta ante Tormentas (ERP) debe contemplar cinco etapas:
Planeación anual.
Preparación inicial y final.
Respuesta durante el evento.
Recuperación posterior, incluyendo simulacros.
Actualización constante de procedimientos.
Más allá de los seguros, los protocolos internos juegan un papel clave en la gestión de riesgos. Alicia Martínez, Subdirectora de Daños, Autos y Fianzas de Eikos, señala que “es de gran relevancia que los protocolos incluyan canales de comunicación seguros, asignación de responsables por área y mecanismos para documentar daños con el fin de facilitar la gestión con aseguradoras y reducir el impacto en la continuidad del negocio”.