Tras el cierre del mercado de este jueves 15 de enero de 2026, el peso mexicano se situó sobre una cifra importante que marca el camino hacía el debilitamiento del billete verde y el fortalecimiento de la moneda mexicana.
El dólar estadounidense se pagó al cierre a 17,65 pesos mexicanos en promedio, de modo que supuso un cambio del 0,77% si se compara con el dato de la jornada previa, cuando se situó en 17,79 pesos, reporta Dow Jones.
En relación a la rentabilidad de la última semana, el dólar estadounidense acumula una disminución 1,81%, de manera que desde hace un año mantiene aún una bajada del 14,02%.
De acuerdo a las variaciones de este día con respecto a días previos, sumó cinco fechas seguidas cayendo. La cifra de la volatilidad presentó un rendimiento manifiestamente inferior a la volatilidad que mostraron los datos del último año, por lo tanto en esta última fase está tendiendo menos cambios de lo que indica la tendencia general.
Los pronósticos económicos para 2026 del tipo de cambio USD/MX
El impacto de las inversiones relacionadas con el nearshoring y la entrada de divisas generada por el Mundial de Fútbol 2026 podría favorecer el fortalecimiento del peso mexicano.
Para este año, los especialistas identifican como elementos determinantes de la volatilidad y el valor del dólar el crecimiento económico, la renegociación del T-MEC y las políticas arancelarias de Estados Unidos, así como la posible flexibilización de tasas por parte de la Reserva Federal a finales de 2025 y durante 2026, lo que podría debilitar al dólar a escala global.
Las proyecciones de instituciones y analistas anticipan para el cierre de 2026 un tipo de cambio en el rango de $19,30 a $20,50 pesos por dólar, con estimaciones de la Secretaría de Hacienda en $19,70, de Banorte en $19,30, de los analistas consultados por el Banco de México entre $20,00 y $20,50, y de Citi México entre $19,50 y $20,20.
Un sondeo de Reuters sitúa la cotización cerca del centro del rango histórico de la última década, entre $16,00 y $22,00. Además, se prevé un crecimiento del PIB nacional de entre 1,15 % y 1,4 % tras un periodo previo de menor dinamismo.