La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, emitió un mensaje a la ciudadanía de la capital mexicana tras registrarse un sismo de magnitud 6.1 con epicentro localizado a 29 kilómetros al suroeste de Coalcomán, Michoacán. El movimiento telúrico de este 12 de enero activó el sistema de alerta sísmica, mismo que ocasionó que cientos de capitalinos abandonaran momentáneamente los inmuebles en donde se encontraban.
Al respecto, Brugada Molina publicó en su cuenta de X: “Amigas y amigos, espero que todas y todos se encuentren bien. Acabamos de activar el protocolo de emergencia en la Ciudad de México por el sismo que ocurrió hace unos instantes. Hasta el momento el saldo es blanco, pero estaremos alerta para mantenerles al tanto. Todos los servicios de emergencia están operando y atendiendo sus reportes en el *911″
Por su parte, autoridades activaron los protocolos de seguridad para verificar que las inmediaciones de la capital se encuentren en buen estado. Recordaron que ante cualquier siniestro es necesario tomar medidas, entre las que se incluyen:
- Mantener la calma.
- Evitar utilizar elevadores.
- Abandonar edificios y hogares en medida de lo posible, o bien, replegar en las instalaciones.
- Alejarse de cristales y objetos que puedan caer.
- Localizar zonas seguras. El triángulo de la vida puede ser una excelente alternativa de supervivencia.
- Asistir a los puntos de encuentro.
- Revisar los inmuebles cuando el sismo pase. Analizar si se generaron grietas o cuarteaduras.
Ciudad de México: un lugar muy perceptible a sismos
La Ciudad de México enfrenta una mayor vulnerabilidad a los sismos debido a su ubicación geográfica y características del suelo. Construida sobre los sedimentos del antiguo Lago de Texcoco, su subsuelo es blando y arcilloso, lo que amplifica las ondas sísmicas.
Además, la ciudad se encuentra cerca de las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica, cuya interacción genera movimientos frecuentes. Según expertos, estas condiciones geológicas provocan que incluso sismos lejanos, originados en la Costa del Pacífico, sean percibidos con mayor intensidad. Este contexto subraya la importancia de estrictas normas de construcción y planes de protección civil.
El terremoto del 19 de septiembre de 1985, de magnitud 8,1, dejó un aproximado superior a los 10 mil muertos y una destrucción masiva en el centro de la ciudad. Treinta y dos años después, el 19 de septiembre de 2017, un sismo de magnitud 7,1 causó el colapso de edificios y la muerte de 369 personas. Otros movimientos significativos incluyen el de 1957, de magnitud 7,7, que derribó la emblemática estatua del Ángel de la Independencia. Estos eventos destacan la importancia de reforzar las medidas de prevención.