El Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) confesó, en la conferencia de prensa mañanera del lunes, cuál será la prioridad en la recta final de su sexenio. Ésta no será disminuir la violencia, ni enderezar la educación, ni acabar con el desabasto de medicinas ni transparentar los grandes casos de corrupción que se han registrado en su sexenio. La prioridad de López Obrador será la venganza personal.
Así lo aseguró el periodista Carlos Loret de Mola en su columna Historias de Reportero de este miércoles, titulada Los últimos 138 días.
Ahí, el comunicador dijo que AMLO anunció que en los cuatro meses y medio que le quedan al frente del país, se encargará de procesar sus venganzas personales y combatir a quienes lo cuestionen. Señaló que López Obrador hizo una lista inicial de objetivos entre los que lo incluyó, y su argumento fue que tiene derecho a defenderse ante todos los “malos” que lo atacan y no quieren el bien del país, según el mandatario.
Para Loret de Mola, el sexenio va a terminar igual que como empezó, con el presidente “destilando odio”, atacando “con fiereza” para responsabilizar a otros de su incapacidad.
Para Loret de Mola, la estrategia de López Obrador es clara: primero se pondrá en papel de víctima, y a pesar de que lleva más de cinco años siendo el hombre más poderoso del país, “sigue con su cantaleta de que hay un grupo de adversarios conservadores a los que sólo les importan los privilegios, que son los que manipulan a los medios para atacarlo”.
Loret acusa que es evidente que la mayoría de los medios están entregados a él. “La lista de periodistas y medios críticos a los que suele aludir palidece frente al concierto de medios masivos y comunicadores en espacios de privilegio que han bailado al son que les toca el régimen y han fungido como simples repetidores del discurso oficial, potenciadores del alcance de la versión de país que se sostiene en la mañanera”.
Segundo, polarizar. Señala que AMLO pide definiciones y obliga a tomar partido, y dice que están con él o contra él. Eres de los buenos o malos, del pueblo o la mafia.
El tercer paso, según Loret de Mola, es justificar el uso faccioso que le da al cargo de Presidente de México para violar la ley como forma de acción cotidiana, bajo el pretexto de que él lidera el bando de los buenos y que los malos son más poderosos, se salta la ley electoral, usa al SAT o a la UIF para perseguir a quien quiera y exponer datos personales de quienes, para él, están en el bando contrario. “AMLO presenta esto como una pelea pareja. Para él es pelea. Pero pareja no es por ningún lado: por muy influyente que sea un analista, un periodista o un intelectual, no se compara con el presidente de un país, que es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, que tiene 9 billones de pesos al año de presupuesto bajo su control y que cuenta además con los citados instrumentos de investigación del Estado para presionar, intimidar, someter, doblegar”.
Señala que así van cinco años, y quien dijo que iba a cumplir la ley, es el primero en violarla. Asegura que esa fue su forma de gobernar, la mentira y la ilegalidad, y no tendría por qué cambiar en la recta final.