El abogado de Miguel Ángel Félix Gallardo, ‘El Jefe de Jefes’, en una charla que sostuvo con el periodista Diego Enrique Osorno, relató las condiciones en las que tenían a su cliente en prisión, quien era castigado de forma constante.
De acuerdo con el periodista en su libro ‘Bienvenido a Sinaloa’, al exlíder del Cártel de Guadalajara le impedían visita de familiares, así como la conyugal, sin embargo, había algo a lo que sí tenía acceso, ver a su abogado, es por ello que todos los días tenía que ir a prisión.
El letrado afirmó que debido a las condiciones en las que lo tenían, iba por lo menos una hora a hacerle compañía al capo, por lo que la relación entre los dos comenzó a hacerse más fuerte y algo personal, pues solamente iba a escucharlo.
“Miguel Félix era constantemente castigado, constantemente sancionado, como dicen ahí, le impedían la visita familiar, la visita íntima, pero la visita de abogados no se la restringieron porque en ese tiempo no llegaba a tanto la crueldad psicológica de las autoridades carcelarias, entonces converge que por alguna situación, quedé como único abogado, y en virtud de los castigos y en virtud de la inactividad, el señor empieza a ser invitado por mí, todos los días, así la relación se hace más personal por una cuestión más lógica, soy la única persona que estoy con él una hora diaria”, se lee en el libro de Diego Enrique Osorno, ‘Bienvenido a Sinaloa’.
Félix Gallardo comenzó a invitarlo todos los días, pues no le gustaba quedarse solo, pues incluso lo llegaban a tener aislado de la población del penal, sin conocerse los motivos de esta decisión.
El licenciado en derecho argumentó que su cliente estaba 22 horas encerrado, mientras que solo 30 minutos podía salir a una especie de patio.
El abogado de Félix Gallardo tenía que vestirse con colores vivos
En otra parte de la charla con Diego Enrique, menciona que tenía que vestirse con colores vivos para animarlo, pues estaba impuesto a solo observar el color beige, utilizado en el uniforme de la prisión de máxima seguridad.
“Pasa 22 horas de encierro, y 30 minutos en un patio que no es patio, entonces el señor requiere platicar, requiere tener un campo visual distinto, por eso la forma en la que me alisto esos días, para ir a visitarlo es especial”, narró el autor del libro ‘Bienvenido a Sinaloa’.