Cuáles son los negocios más antiguos de la Ciudad de México

Heladerías, peluquerías, dulcerías y hasta cantinas sobreviven en las calles de la capital mexicana al paso de los años

Algunos de los negocios con más antigüedad en la CDMX (Wikipedia/Twitter)

La historia de la Ciudad de México se remonta a hace ya varios siglos. Durante la época colonial y el establecimiento del México moderno— en las calles del primer cuadro de la ciudad, ahora conocido como Centro Histórico— se fueron acomodando negocios de todo tipo, que consolidaron a la capital del país como uno de los principales centros comerciales de América Latina.

Algunos de ellos (la gran mayoría) fueron desapareciendo con el paso del tiempo. Otro más (los menos) lograron persistir a la embestida de los años, el crecimiento demográfico y los cambios políticos.

Una dulcería con años de historia en CDMX (Dulcería Celeya)

Dulcería Celaya

Se trata de un establecimiento actualmente ubicado en la Avenida 5 de mayo. Su pasado se remonta a 1874, cuando la familia Guízar de Arias fundó la dulcería, originalmente en la calle de Plateros (actualmente Madero). En un principio vendían golosinas típicas de distintos lugares del país.

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Fue a inicios del siglo XX que, con la remodelación de la avenida en que actualmente su ubican, los dueños decidieron cambiar de domicilio a esa calle que estaba de moda, la calle de las boutiques. Como las ventas y la fama del lugar aumentó con rapidez, los Guízar decidieron comprar las recetas de dulces de sus proveedores, con lo que se hicieron de sus propios productos.

Su local en 5 de mayo número 39 fue adecuado a la moda francesa típica del porfiriato. Se acondicionó al estilo Art Nouveau, el cual aún es visible en sus espejos, plafones y terminados de madera.

En la actualidad ofrece más de 150 dulces diferentes en sus dos sucursales. La segunda se ubica en la colonia Roma.

La Especial de París (Facebook/Jorge Tenorio)

La Especial de París

Hacia 1921, Domingo Lozada Torres comenzó un negocio de helados. Se paseaba por las calles de la colonia San Rafael con un carrito, en el cual ofrecía solo dos sabores: limón y vainilla.

No obstante, sus helados adquirieron gran fama que la empresa creció de tal manera que para 1929 logró montar un puesto de manera, ubicado en la calle de París, y en donde amplió su oferta a seis sabores diferentes.

Su fama aumentó de manera vertiginosa. Incluso el escritor mexicano Salvador Novo los mencionó en La nueva grandeza mexicana como uno de los mejores sitios para comer helado, por lo que siguió creciendo su popularidad.

Fue hasta 1939 que por fin se pudo establecer en un local fijo, el cual se ubicó en Insurgentes Norte, San Rafael, alcaldía Cuauhtémoc, donde actualmente ofrecen alrededor de 50 sabores diferentes, aunque el de vainilla sigue siendo su especialidad.

El Gallo de Oro (Facebook/Cantina El Gallo de Oro)

El Gallo de Oro

Las cantinas son establecimientos con gran historia en la Ciudad de México. La primera de ellas fue El Nivel, la cual operó desde que obtuvo su permiso en 1857, hasta el 2008, cuando fue cerrada cuando la UNAM ganó la custodia del edificio que la albergaba.

De esta forma, El Gallo de Oro tomó el puesto de ser —posiblemente— la cantina más antigua que aún se encuentra en servicio. Comenzó a operar en 1874, ubicada en la actual calle de Venustiano Carranza número 35, en la colonia Centro.

En su barra bebieron personajes importantes de la historia mexicana, como Justo Sierra, fundador de la Secretaría de Educación Pública, o el escritor y opositor porfirista, Mariano Azuela.

En septiembre de 2021, Don Julio parado dentro de la Peluquería Nueva York sin imaginar que llegaría un cliente y, después de año y medio, volvería a hacer un corte de cabello (Karina Hernández / Infobae)

Peluquería Nueva York

Se trata de la más vieja de la Ciudad de México, pues tiene cerca de 90 años de antigüedad. Ubicada en República de Cuba número 63, se dice que en sus sillones se estilizó el cabello el expresidente mexicano Miguel Alemán Valdés.

Los sillones de esta peluquería aún son de piel teñida en rojos. En los posapiés es posible leer el origen de su mobiliario: Chicago, Illinois (1909). Dicho negocio sobrevivió al auge de las estéticas unisex y logró recuperarse con la moda de las nuevas barberías.

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