El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala presentó la Guía para el Buen Cuidado de perros y gatos, una herramienta de la Unidad de Bienestar Animal destinada a orientar a quienes conviven con animales de compañía desde antes de su adopción o adquisición y durante toda su vida.
El documento reúne pautas sobre alimentación, salud, alojamiento, comportamiento y prevención del maltrato. La propuesta busca que los responsables evalúen el tiempo, los recursos y las condiciones del hogar antes de incorporar un perro o un gato, para reducir situaciones de abandono, negligencia y exposición a riesgos.
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La guía fue elaborada por la Unidad de Bienestar Animal del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, con el apoyo de Humane World for Animals. La organización estuvo representada durante la presentación por Mauricio Mota Charnaud, desde Costa Rica.
Los cuidados cotidianos más allá de la alimentación y la salud
El material indica que perros y gatos deben recibir alimentación adecuada, acceso permanente a agua limpia, atención veterinaria y medidas de prevención de enfermedades. También requieren protección frente al sol, la lluvia, el frío y otros factores ambientales.
El espacio donde viven debe permitirles descansar, moverse y desarrollar conductas propias de su especie. El bienestar animal no se reduce a evitar lesiones o enfermedades: comprende la interacción, el juego, la socialización, la actividad física y la observación de cambios de comportamiento que puedan requerir atención profesional.
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Los perros necesitan tiempo para paseos, ejercicio y convivencia con las personas responsables de su cuidado. Los gatos, en cambio, requieren espacios seguros, áreas de descanso y elementos que les permitan trepar, esconderse o realizar actividades acordes con sus comportamientos naturales.
La decisión de adoptar o adquirir un animal implica compromisos que pueden extenderse durante varios años. Antes de asumirlos, la guía propone considerar el espacio disponible, el presupuesto para alimentos y consultas veterinarias, el tiempo para brindar compañía y cuidados, y la composición del hogar.
La presencia de niños, adultos mayores u otros animales puede influir en la adaptación y en las necesidades de cada caso. La Unidad de Bienestar Animal sostiene que una evaluación previa de esas condiciones ayuda a prevenir el abandono y la falta de atención.
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Cinco afiches en tres idiomas para ampliar el acceso a la información
La Unidad de Bienestar Animal presentó además cinco afiches informativos en español, kaqchikel y q’eqchi’. Los materiales buscan extender las recomendaciones sobre cuidado de animales de compañía a comunidades con distintos idiomas.
La coordinadora de la Unidad de Bienestar Animal, Irene Velázquez, vinculó la iniciativa con la diversidad lingüística y territorial del país: “Sabemos que Guatemala es un país diverso y, por ello, queremos continuar trabajando para que estos materiales estén disponibles en más idiomas y lleguen a más comunidades, municipios y departamentos”.
Los contenidos en idiomas mayas incluyen indicaciones sobre salud, alimentación, prevención del maltrato y convivencia responsable. La funcionaria añadió que la unidad mantiene acciones destinadas a fortalecer el conocimiento, la responsabilidad y el respeto hacia los animales.
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La guía se basa en principios internacionales de bienestar animal y en la legislación guatemalteca de Protección y Bienestar Animal, vigente desde 2017 junto con su reglamento. Ese marco establece condiciones para la protección de los animales, incluidos los de compañía.
Las denominadas cinco libertades del bienestar animal contemplan la protección frente al hambre, la sed, el miedo, el dolor, las enfermedades y las limitaciones para expresar conductas naturales. El enfoque fue ampliado hacia un modelo de cuatro principios y doce criterios que incorpora la salud física, el ambiente, la nutrición, las interacciones con personas y otros animales, y el estado mental.
Las recomendaciones incluyen controles veterinarios, higiene adecuada, prevención de la reproducción no planificada y condiciones de seguridad. La puesta en práctica de estas pautas apunta a prevenir el maltrato, el abandono y las enfermedades en perros y gatos.
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