La arquitecta conservadora Alejandra Álvarez Constanzo propone que Rosario revise la forma en que reconoce su patrimonio: la arquitectura moderna, asociada con frecuencia a edificios sin atractivo o demasiado cercanos en el tiempo, constituye una parte de la memoria urbana que la ciudadanía aún no identifica como tal.
En ese rescate, la mirada de la generación silver resulta clave: son las personas mayores quienes custodian una memoria viva, testigos directos de la transformación que modernizó a la ciudad y un puente indispensable para transmitir el valor de ese legado a las generaciones más jóvenes. Con ese propósito, la directora y curadora de Rosario Moderna convocó a una caminata y un conversatorio para detenerse ante esas obras y resignificarlas en comunidad.
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La actividad se realizará el sábado 31 de octubre de 2026, de 16:00 a 19:00, con inicio en Galería Rosario, en San Martín 862. El Instituto de Arquitectura y Planeamiento Urbano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Santa Fe organizará el recorrido a pie, un intercambio en el Centro de Expresiones Contemporáneas y una muestra de arte, fotografía y producciones audiovisuales.
Álvarez Constanzo planteó que existe una distancia entre la idea extendida de patrimonio y el acervo edilicio moderno de la ciudad. Para gran parte del público, el valor histórico suele quedar ligado a construcciones con ornamentos y referencias a épocas anteriores.
Esa mirada deja fuera a obras que mantienen una apariencia próxima a la arquitectura actual. La investigadora señaló que los edificios modernos pueden resultar difíciles de distinguir para quien circula a diario por la ciudad y los percibe como parte del paisaje habitual.
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La falta de ornamentos como barrera para reconocer el patrimonio
La arquitecta ubicó el surgimiento de la arquitectura moderna hacia las décadas de 1920 y explicó que su desarrollo alteró las convenciones estéticas con las que se vinculaba el patrimonio. Al referirse a ese cambio, sostuvo: “La arquitectura moderna, en su revolución más grande, elimina el ornamento y simplifica todo”.
Rosario recibió esas influencias con rasgos propios. Álvarez Constanzo indicó que el movimiento no llegó como una reproducción de los modelos franceses más puros, sino mezclado con las tendencias locales, los aportes constructivos de la ciudad y las infraestructuras vinculadas al ferrocarril y al puerto.
Según detalló, las primeras expresiones modernas se vincularon con instalaciones ferroportuarias y una lógica funcional. Las versiones de formas más simplificadas se consolidaron cerca de las décadas de 1950 y 1960, cuando la ciudad incorporó edificios con una imagen más cercana a los principios del movimiento moderno.
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La especialista, formada en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, afirmó que su condición de chilena le permitió advertir con mayor facilidad esa concentración de obras. “A mí me sorprendió esta ciudad por el nivel de desarrollo de arquitectura moderna que tenía”, expresó.
Una caminata y un conversatorio para aprender a mirar el patrimonio
Rosario Moderna estará abierta a toda la comunidad y no únicamente a profesionales de la arquitectura. La propuesta plantea un espacio de cruce intergeneracional: busca que tanto los jóvenes habituados a transitar la ciudad a las apuradas, como los mayores que guardan anécdotas del auge de esas galerías y edificios, confluyan para comprender las razones estéticas, espaciales y humanas que los vuelven valiosos, superando la idea tradicional de que el patrimonio solo pertenece a los siglos pasados.
La jornada comenzará con una “deriva arquitectónica”, una modalidad de recorrido que se diferencia de una visita guiada convencional. Al describir ese formato, la arquitecta señaló: “Nos detenemos, tenemos otro ritmo y nos detenemos a mirar eso que hace valorable esta arquitectura”.
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El trayecto partirá desde Galería Rosario y seguirá por San Martín, San Lorenzo y Sargento Cabral hasta el Edificio Farallón, antes de llegar al CEC. Durante la caminata participará el colectivo Rosario Sketchers, cuyos integrantes realizarán dibujos mientras el grupo avanza por el centro de la ciudad.
El programa prevé la llegada al Centro de Expresiones Contemporáneas, donde el arquitecto Aníbal Moliné recibirá a los asistentes, encarnando esa transmisión directa del oficio y la historia entre una generación que proyectó la ciudad moderna y las nuevas camadas que hoy la redescubren. A las 17:20 se desarrollará un conversatorio de 30 minutos moderado por Álvarez Constanzo, concebido como un diálogo abierto entre voces académicas, miradas jóvenes de fotógrafos y croquiseros, y los relatos vivenciales del público mayor.
La exposición posterior incluirá una muestra fotográfica del arquitecto Luis Vignoli, croquis realizados durante el recorrido por Rosario Sketchers y la proyección del microvideo Farallón, realizado por Lucas Tibaldi y Tomás Quintín. La convocatoria es libre y gratuita, con inscripción mediante el formulario oficial de Rosario Moderna.
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Álvarez Constanzo definió el resultado que espera de la experiencia a partir de una reacción cotidiana: “Pasé tantas veces por este edificio, nunca lo miré y ahora lo entiendo”.
Fotos: gentileza de Marco Zampieron.
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