Una niña de cinco años en Detroit tuvo que decirle a su mamá que creía haber recibido un disparo, según informó el New York Times. Aún llevaba puesto el disfraz de Halloween.
Ese momento, ocurrido en la madrugada del domingo, sintetiza lo que fue la noche más violenta del calendario en Estados Unidos: el 31 de octubre, día en que la mezcla de multitudes, alcohol, drogas y armas de fuego produce, año tras año, una concentración de violencia que ningún otro día del año iguala.
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Dallas concentró la mayor cantidad de víctimas en una sola ciudad
Dallas, Texas, fue la ciudad más golpeada. Tres tiroteos en el barrio de Deep Ellum dejaron al menos cuatro muertos y 15 heridos en apenas 75 minutos.
Las autoridades descartaron que los ataques estuvieran relacionados entre sí, aunque advirtieron que la cifra de víctimas podía continuar en aumento. “Sabíamos que era sábado a la noche. Sabíamos que era Halloween, así que teníamos el personal adecuado”, afirmó Daniel Comeaux, jefe de la Policía de Dallas, en una conferencia de prensa.
Imágenes y videos difundidos en redes sociales mostraron a personas correr por las calles del barrio, que alberga bares, restaurantes y salas de conciertos. Al menos siete locales gastronómicos cerraron sus puertas en Deep Ellum este año en medio de una escalada de inseguridad en la zona.
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Una noche violenta que se extendió desde California hasta Delaware
En Jacksonville, Florida, 13 personas recibieron disparos en dos hechos no relacionados.
Una joven de 17 años murió por una bala perdida mientras esperaba en la fila para ingresar a una fiesta de Halloween, alrededor de la 1:40 de la madrugada del domingo. Otras dos personas heridas en ese mismo incidente también eran “blancos no intencionados”, tal como precisó el Departamento de Policía de Jacksonville.
En otro punto de la ciudad, una fiesta en una casa privada con más de 100 asistentes se desbordó hacia la calle y terminó con 10 personas baleadas. Un hombre de 20 años murió en el lugar; una adolescente de 15 quedó estable, y otro herido permanece en estado crítico.
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En Jackson, Misisipi, un tiroteo en un boliche nocturno dejó dos muertos y cuatro heridos.
En el norte de California, un hombre armado mató a una mujer embarazada y madre de cuatro hijos dentro de un comercio de disfraces, e hirió a otras seis personas, dos de ellas menores de edad en estado crítico.
En Oklahoma City, dos personas murieron atropelladas por un vehículo durante una fiesta en un parque de casas rodantes, aunque las circunstancias del hecho permanecían sin aclarar, según el Departamento de Policía de Oklahoma City.
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La violencia llegó también a estadios y universidades
En Birmingham, Alabama, una persona murió y ocho resultaron heridas afuera del estadio Legion Field, tras un partido de fútbol americano universitario conocido como el Magic City Classic.
En Bloomington, Illinois, ocho personas recibieron disparos cerca del campus de la Illinois Wesleyan University.
Una joven de 19 años murió en el lugar, y otra persona permanece en estado crítico, afirmó el Departamento de Policía de Bloomington.
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A unos 320 kilómetros (200 millas) al sureste, en Bloomington, Indiana, siete personas fueron hospitalizadas tras escucharse disparos entre una multitud en las inmediaciones del campus de la Universidad de Indiana, que esa noche celebraba también su fiesta de bienvenida al año académico.
La Policía local detuvo a un hombre que huía con un arma a la vista, aunque no pudo confirmar si había sido quien disparó.
Para los criminólogos, la fecha es un cóctel de factores que la policía no puede controlar
Los expertos en violencia advierten desde hace tiempo sobre los riesgos particulares de Halloween.
El 31 de octubre es el tercer día más violento del año en Estados Unidos, detrás del 4 de julio y el 1 de enero, de acuerdo con un análisis del criminólogo James Alan Fox, de la Universidad Northeastern, basado en datos del FBI correspondientes a Boston entre 2005 y 2009. Para los menores de edad, ese día es directamente el más peligroso del año.
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“Están en la calle de noche, interactuando con desconocidos”, explicó Fox en declaraciones al New York Times. Alexis Piquero, criminólogo de la Universidad de Miami y ex director de la Oficina de Estadísticas de Justicia durante la administración Biden, señaló que la prevención tiene límites concretos.
Esa acumulación de variables, afirmó, hace prácticamente imposible anticipar dónde puede estallar un conflicto. “La policía no puede estar dentro de cada bar. No puede estar en cada estacionamiento”, dijo Piquero al mismo medio.
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