Día del Cambio Climático: del calor a las inundaciones, los riesgos que afronta España

Guardar

Madrid, 24 oct (EFE).- Del calor récord y los grandes incendios del verano a las lluvias torrenciales y las inundaciones en otoño, España encadena por su geolocalización y especial vulnerabilidad, episodios meteorológicos extremos que ponen a prueba su capacidad para proteger a la población, la economía, la salud y para adaptarse al cambio climático, cuyo día internacional se conmemora hoy.

Entre los grandes desafíos climáticos que afronta España están las lluvias torrenciales e inundaciones como las registradas esta semana en el Mediterráneo a causa de la dana Adam, en vísperas precisamente del segundo aniversario de la dana de 2024, que causó la tragedia de Valencia con más de 200 fallecidos.

PUBLICIDAD

La última evaluación de Transición Ecológica, plantea más de un centenar de riesgos climáticos, con la mitad de ellos relevantes por su gravedad o inminencia, y entre los que destacan las muertes asociadas al calor y a la contaminación atmosférica, la sequía extrema, el estrés térmico en las ciudades además de riesgos a la seguridad como interrupciones de suministro de agua o energía.

La temperatura media anual en España ha aumentado 1,75 grados desde 1961, según la Agencia de Meteorología (Aemet), que constata una aceleración del calentamiento en las últimas décadas: los 12 años más cálidos se han producido íntegramente durante el siglo XXI

PUBLICIDAD

El verano de 2026 ha sido el más cálido desde, al menos, 1869, con una temperatura media en la España peninsular de 24,5 grados, 2,4 grados por encima de lo normal; Además, las condiciones de pleno verano se prolongaron durante cuatro meses y septiembre fue el más cálido desde que hay registros.

El cambio climático es uno de los factores que contribuyen a aumentar la probabilidad de inundaciones asociadas a precipitaciones torrenciales uno de los desastres naturales de mayor impacto cada año; El gran número de pérdidas humanas, la destrucción de infraestructuras y las enormes pérdidas económicas son algunos de sus impactos más relevantes. 

En muchos casos destacan la ocurrencia, intensidad y gravedad delas inundaciones, como, por ejemplo, la dana de Valencia de 2024, cuando se registraron 771,8 litros por metro cuadrado en 24 horas en Turís, y las recientes inundaciones de la dana Adam, que evidencian la vulnerabilidad del territorio ante estos fenómenos.

Las altas temperaturas son una amenaza creciente para la salud, sobre todo entre las personas mayores, enfermos crónicos y quienes trabajan al aire libre. Además, el efecto combinado del aumento de las temperaturas y la contaminación puede agravar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares y elevar el riesgo de mortalidad.

Según las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), Instituto de Salud Carlos III, entre junio y septiembre de 2026 se registraron más de 5.700 muertes atribuibles al calor, el registro más alto de la última década en España.

El aumento de las temperaturas, las sequías y la irregularidad de las lluvias son condiciones propicias para fuegos más extensos y difíciles de extinguir y la frecuencia de los incendios inducidos por el calor podría aumentar un 14 % a finales de siglo en la cuenca mediterránea en un escenario de emisiones intermedio, porcentaje que alcanzaría el 30 % con emisiones elevadas.

El informe advierte también de temporadas de fuegos más largas y de pérdidas de masas forestales, erosión del suelo y reducción de la capacidad de los bosques para absorber dióxido de carbono.

El mar Mediterráneo tampoco escapa al calentamiento global; En 2025, la temperatura superficial del agua en el Mediterráneo español alcanzó sus valores más elevados desde 1940, y en agosto de 2026 alcanzó un récord histórico de 28,5 grados.

El aumento de la temperatura del mar supone un aporte adicional de energía y humedad a las tormentas además de afectar a ecosistemas marinos y favorecer lluvias torrenciales al crecer la evaporación, a lo que se suma la subida del nivel del mar, que amenaza playas, infraestructuras costeras y acuíferos.

El sector agrícola también sufrirá por menor disponibilidad de agua; la energía por una menor generación hidroeléctrica y por el daño que generan los fenómenos extremos al transporte e infraestructuras energéticas, como cortes en carreteras y trenes ante eventos extremos, como se ha visto estos días con lluvias.

El turismo, uno de los principales motores de la economía española podría verse afectado por la posible reducción del número de visitantes ante el calor extremo, así como por la proliferación de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos y la disminución del atractivo turístico por la degradación de recursos naturales.

Entre las amenazas ambientales sobresale la tendencia a climas áridos, ocupan más del 20 % del territorio, y podrían extenderse a más regiones, afectando a la conservación de especies. EFE

(Recursos de archivo en Efeservicios: 8023789262)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD