Las personas sin hogar piden en Santander "un lugar al que pertenecer"

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Santander, 22 oct (EFE).- Las personas sin hogar han protagonizado este jueves un acto en Santander, apoyado por Cáritas, para dar visibilidad a una realidad que provoca "miedo constante por vivir en la calle" y para pedir "un lugar al que pertenecer" y donde poder "llevar una vida autónoma".

En el acto, en la plaza Porticada de la capital cántabra, personas sin hogar han levantado con cajas, en las que se podía leer palabras como 'estabilidad', 'refugio', 'familia', 'protección', 'raíces' o 'apoyo', dos casas de forma simbólica.

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Las dos viviendas pedían para estas personas 'confianza', 'intimidad', 'sueños', 'esperanza' y 'pertenencia', en un grupo de cajas de cartón que han formado la columna vertebral de la construcción, coronada por la consigna 'Nadie sin hogar', que representa la campaña puesta en marcha por Caritas bajo el lema "Un hogar, un lugar al que pertenecer".

El montaje, realizado con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se celebra el 25 de octubre, ha servido para reivindicar que no haya nadie que carezca de un lugar donde "descansar tranquilo".

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El centenar de asistentes han podido escuchar de boca de algunos de los afectados por esta situación lo que viven a diario y lo que siente por no tener un hogar al que llegar cuando llega la noche. "Es un miedo constante: a ver si me van a atacar, a insultar, a pegar o a violar", ha explicado una de estas personas.

De esta forma, Cáritas ha llamado a "mirar más allá de la falta de un techo y reconocer la importancia de los vínculos, la seguridad, la intimidad y el sentimiento de pertenencia", para reclamar "una respuesta social e institucional que sitúe a las personas en el centro y garantice el acceso efectivo a una vivienda adecuada".

La entidad, que lleva acompañando a personas sin hogar en Santander desde cuatro décadas con su programa de atención integral, ha dado cobertura este año en la capital cántabra hasta septiembre a 51 personas: 45 hombres y 6 mujeres.

Son precisamente las mujeres por las que Caritas expresa una especial preocupación por que sus estrategias de supervivencia pueden hacer menos visible su realidad y retrasar el contacto con los recursos de apoyo, además de tener que afrontan riesgos específicos, entre ellos la violencia sexual, que agravan su vulnerabilidad.

"El sinhogarismo supone la ruptura del vínculo más esencial para cualquier ser humano: el hogar. Es la pérdida de la red que protege y de la certeza de contar con un lugar en el mundo donde desarrollar la propia vida con dignidad y plenitud", ha advertido esta entidad social, que cuenta con cuatro voluntarios en Santander para colaborar con el equipo técnico, al que se suman otras cuatro en Torrelavega.

Por eso, Cáritas lleva a cabo una labor de acompañamiento que va más allá de la búsqueda de alojamiento, e incluye apoyo para acceder a servicios sanitarios, orientación en trámites sociales y jurídicos, atención a necesidades básicas y actividades que favorecen el crecimiento personal y la integración social. EFE

(foto)(audio)(vídeo)

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