Piden 49 años de cárcel para un atracador que torturó a una familia con descargas eléctricas

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La Fiscalía de Madrid solicita más de 49 años de prisión para el miembro de una banda de ocho atracadores que se ensañaba con sus víctimas al punto de golpearlas, secuestrarlas y encañonarlas con una pistola en la boca para exigirles dinero.

El juicio se celebrará a partir del próximo miércoles en la Audiencia Provincial de Madrid. El fiscal les imputa varios delitos, entre ellos robo con fuerza en casa habitada, continuado de robo con fuerza en casa habitada, robo con violencia e intimidación en casa habitada haciendo uso de armas, detención ilegal con simulación de autoridad o función pública, y lesiones leves.

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Los acusados presuntamente se hacían pasar por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, utilizaban placas y chalecos policiales y amenazaban a sus víctimas con armas de fuego para conseguir su objetivo.

La Fiscalía atribuye a los procesados varios robos en viviendas de Rivas-Vaciamadrid, Arroyomolinos y Villaviciosa de Odón. En el primero, cometido el 25 de diciembre de 2022, sustrajeron 3.500 euros en efectivo, joyas, relojes y un abrigo de visón; el 21 de enero de 2023 se apoderaron de 42.000 euros y joyas en otra casa de Arroyomolinos, y el 2 de febrero robaron 3.200 euros y otros efectos en Villaviciosa de Odón.

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No obstante, el caso más grave se produjo el 22 de febrero de 2023, cuando varios acusados, haciéndose pasar por policías, secuestraron a un hombre al que habían seguido previamente, lo trasladaron a una finca de Navalcarnero y lo torturaron durante casi dos horas con golpes y descargas eléctricas para que revelara dónde guardaba dinero.

Después, otros miembros del grupo irrumpieron en su domicilio, se llevaron 2.700 euros y joyas y secuestraron a su pareja y a sus dos hijos, de 14 y cuatro años, a quienes trasladaron también a la finca antes de abandonar a toda la familia en Moraleja de Enmedio.

VIGILANCIAS

Según las Fiscalía, tres de los acusados fueron los autores de los cuatro primeros robos después de haber vigilado las viviendas y usado dispositivos de grabación y de geolocalización para comprobar cuándo salían los moradores.

En el caso más grave, cuatro acusados colocaron un dispositivo de geolocalización en un vehículo del que era usuario W. R. B. G. para controlar sus movimientos. Días después, "haciendo uso de un dispositivo luminoso policial", le dieron el alto cuando circulaba por la vía R.5 en dirección Arroyomolinos, y se bajaron tres de ellos del vehículo.

A continuación, "vistiendo chalecos con el distintivo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", le exhibieron una placa y portando lo que parecían las armas de fuego reglamentarias en la mano le hicieron bajarse del coche.

Una vez fuera, le manifestaron que estaba detenido y le pusieron cinta americana en los ojos, mientras uno de ellos le propinaba golpes en la cabeza con la pistola preguntándole dónde tenía el dinero que había cobrado de una fiesta.

Hasta trataron de quebrar su voluntad colocándole las pinzas del coche en los brazos dándole varias descargas eléctricas y golpeándole con palos por todo el cuerpo, advirtiéndole de que, si no les daba ese dinero, traerían a su familia. Tras casi dos horas de palizas constantes, cuatro de los acusados le trasladaron a su domicilio donde entraron al grito de "Policía" cuando se encontraban durmiendo su pareja y sus dos hijos menores de edad.

Aún con ropa policial, le dijeron a la mujer que estaba detenida y, tras apoderarse de 2.700 euros en efectivo y varias joyas, la introdujeron junto a sus hijos en un vehículo oscuro. Tras recorrer varios kilómetros en el coche, sacaron a la mujer, le colocaron cinta americana en los ojos y, metiéndole una pistola en la boca, le expresaron que la iban a matar si no les decía dónde estaba todo el dinero.

Cuando dijo que no tenía más que lo que ya se habían llevado, la metieron en el maletero, e iniciaron de nuevo la marcha hasta llegar a la finca de Navalcarnero. Una vez allí, condujeron a la mujer y sus hijos donde su marido estaba en el suelo ensangrentado, "generándoles un sentimiento de angustia y desasosiego".

Después, los trasladaron a un baño, donde les apagaron la luz, mientras continuaban golpeando a W. R. B. G. , "pudiendo escucharlo, tanto la mujer como los dos menores".

Finalmente, habiendo logrado parte de su objetivo, y al ver que no iban a obtener nada más, metieron al matrimonio en el maletero de un vehículo, y a los menores en los asientos de atrás, y les dejaron en la calle del Pensamiento en la localidad de la Moraleja de Enmedio. Las joyas sustraídas en la vivienda de Arroyomolinos fueron tasadas pericialmente en la cantidad de 3.400 euros.

En el registro de una de las fincas vinculadas a los hechos, los investigadores encontraron, entre otros efectos, pinzas de batería, esposas o grilletes policiales, mascarillas, portaplacas y mochilas con distintivos policiales. Además, en varios registros domiciliarios se intervinieron armas, cargadores, munición y un silenciador que la Fiscalía considera vinculados a los delitos imputados.

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