Madrid, 8 oct (EFE).- La preocupación por la salud mental ha experimentado un crecimiento sin precedentes en los últimos años y ya supone el principal problema sanitario para el 62 % de los ciudadanos, 46 puntos más que en 2020, por delante del cáncer (51 %) y el estrés, que se consolida como el mayor problema para el 39 %.
Así se desprende del Informe de Salud Mental en España 2026 elaborado por Ipsos con motivo del Día Mundial de la Salud Mental que se celebra cada 10 de octubre, y que sitúa a los jóvenes como el grupo con los peores indicadores: hasta el 43 % afirma haberse sentido triste o sin esperanza durante un periodo de tiempo prolongado.
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El informe consolida la salud mental como el principal problema de los españoles en este terreno, que la citan como su mayor preocupación sanitaria por quinto año consecutivo; en concreto, seis de cada diez ciudadanos así lo ven, frente al 16 % que opinaba lo mismo el año de la pandemia de covid-19.
Mientras, el cáncer (51 %) se mantiene en segunda posición con niveles de preocupación estables y el estrés se afianza como la tercera preocupación sanitaria con un 39 %, 21 puntos más que en 2020.
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No obstante, existen diferencias generacionales: los 'baby boomers' -nacidos a finales de los años 50- son la única generación que sigue situando el cáncer (59 %) por delante de la salud mental (54 %), que es la primera para todas las demás generaciones.
Para los más jóvenes de la generación Z -nacidos a finales de los 90-, la salud mental es su mayor inquietud, seguida del estrés, que aumenta siete puntos hasta el 42 %, y el cáncer (40 %).
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Siete de cada diez de estos jóvenes afirma haberse sentido tan estresado durante el último año que afectó a su vida diaria, el doble que los 'Baby Boomers' (36 %); además, dos de cada tres reconocen haber atravesado situaciones en las que el estrés llegó a ser tan intenso que sentían que no podían afrontarlo o sobrellevarlo, frente al 30 % de los mayores.
Las generaciones jóvenes también registran mayores niveles de síntomas compatibles con problemas de salud mental más graves, y un 43 % de la generación Z asegura haberse sentido triste o sin esperanza casi todos los días durante dos semanas o más.
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Además, un tercio de los jóvenes (33 %) afirma que el estrés llegó a impedirle acudir al trabajo o desarrollar sus actividades habituales durante un tiempo, triplicando la cifra registrada entre los 'Baby Boomers' (11 %).
Con todo, y pese a que casi ocho de cada diez ciudadanos (78 %) consideran que la salud mental merece la misma atención que la salud física, especialmente entre la Generación Z, el 44 % sigue sin buscar ayuda o sin adoptar medidas para afrontar su malestar, incluso entre quienes más sufren esta realidad. EFE
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