El diálogo de padres e hijos, el mejor 'software' de control ante los peligros de internet

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Mérida, 4 oct (EFE).- La herramienta más eficaz para proteger a los menores de los peligros de internet, desde contenidos, delitos y horas de uso, no es un software de control; es algo tan sencillo, pero a la vez tan complejo, como dialogar entre padres e hijos.

Es la recomendación sostenida en la experiencia laboral y formativa del extremeño Fernando Ramón, guardia civil de profesión y experto en delitos tecnológicos, y graduado en Psicología con máster en Psicología Forense, Maltrato Infantil, conductas violentas en la infancia, delitos de odio y terrorismo yihadista.

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Un menor que sabe que puede contarle a su padre o a su madre lo que le ocurre, sin miedo a represalias ni a la culpablización, es un menor "infinitamente más protegido que uno que tiene un control parental sofisticado pero que no habla con sus padres", ha afirmado en una entrevista a EFE con motivo de la publicación de su libro 'Cuando las pantallas se convierten en un peligro'.

Un peligro con muchas caras y escasos rostros: 'grooming', el adulto que se hace pasar por amigo; 'sextorsión', cuando una foto se convierte en un chantaje; 'ciberbullying' o el acoso que no termina en el aula; 'deepfakes', los robos de identidad, la radicalización 'online' o cómo internet recluta y la pronografía, entre otras.

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Agente de la Guardia Civil desde 1992 y actual doctorando en Psicología sobre el síndrome de 'burnout', entendido como el estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el estrés laboral crónico, Fernando Ramón apuesta por el diálogo entre padres e hijos sin dudarlo.

Dialogar no es "darle un discurso de quince minutos" a tu hijo o hija a modo de monólogo utilizando además un tono de "solemnidad" y que dicha conversación se quede como algo puntual.

Aconseja un diálogo marcado por la curiosidad y alejado del control, de diálogos cortos pero frecuentes, con preguntas abiertas alejadas del modelo interrogatorio.

"Entre preguntarle 'con quién hablas' de forma solemne a 'qué estabas haciendo que parece entretenido' con tono cercano, media un abismo, como lo es también la diferencia entre preguntar e interrogar.

Sostiene que mostrar verdadera curiosidad por la vida digital de nuestros hijos, no para vigilarla sino para comprender qué hace en internet, "tiene dos efectos importantes: nos proporciona información real sobre lo qué hace y con quién, a la vez que transmitimos un mensaje de que su mundo nos importa y es digno de interés".

Otro aspecto a tener en cuenta es el tipo de reacción de la madre o padre tras conocer lo que nos cuentan nuestros hijos tras abrir el diálogo. "Si la reacción es calmada, mostrando interés, estaremos trasladando que somos un espacio de seguridad y confianza", afirma.

"Si respondemos con ira, enfado, amenazas y represalias, surgirá en ellos -afirma- la idea de que con nosotros es mejor no hablar".

A su juicio, el mensaje "simplista" de 'no hables con extraños' no se aplica a la realidad digital de los menores. "La regla de oro es decirles que, si alguien online u offline les pide algo que le incomoda, puede y debe contarlo".

Para Fernando Ramón, la supervisión parental constituye el ejercicio responsable del compromiso adquirido con la patria potestad. Es más, el menor debe saber que ejercemos un control con herramientas tecnológicas -los conocidos controles parentales-, pero de forma proporcional y adaptada a la edad y madurez del menor.

Para ello, propone una herramienta "muy recomendable" en el seno del hogar, el denominado 'contrato digital familiar'.

Se trata de un acuerdo explícito elaborado conjuntamente entre padres e hijos sobre las normas que van a regir el uso de la pantallas en la casa, como las horas de uso, las zonas de la casa sin pantallas (dormitorio, baño y mesa de comer), las normas relacionadas con el contenido y la privacidad y los protocolos ante situaciones de emergencia.

El libro incluye también un glosario de términos digitales dirigido a madres y padres, una guía rápida de "señales de alerta" por edades y un listado de recursos y líneas de ayuda para las familias. EFE

(foto)

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