Pasan las semanas y las imágenes impactantes de las calles francesas aumentan, lo que ha llevado a Emmanuel Macron a establecer un toque de queda en varias ciudades. Edificios ardiendo, cargas policiales o el lanzamiento de objetos roban el protagonismo a los manifestantes que quieren mostrar su enfado de manera pacífica. La violencia de una parte de los asistentes se ha extendido a otros países de Europa, como Italia, donde Meloni ha optado por desplegar al ejército en Milán. España ha llevado su propio proceso. Mientras las exigencias de mejoras en educación han encabezado la mayoría de protestas, las acampadas y manifestaciones españolas —donde la educación también ha tenido su peso— han estado lideradas por la vivienda. El detonante del desahucio de Maricarmen inició unas movilizaciones que continúan hasta hoy.
Además, a diferencia de otros países, hasta ahora, la violencia ha tenido un paso testimonial. Los detenidos se cuentan por cientos en Europa, incluso miles en Francia, mientras que en España apenas se cuentan unas pocas decenas. No obstante, con el 29-N en el horizonte y el reflejo de otros lugares circulando por medios y redes, también se ha producido algún episodio violento en los últimos días. El pasado miércoles, protestas en A Coruña contra el acto de Santiago Abascal derivaron en cargas policiales contra los manifestantes, al igual que ocurrió en la Universidad Complutense de Madrid durante una manifestación en favor de la educación pública.
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Con este clima social de contexto, resulta interesante girarse a observar lo que recogen las encuestas electorales y cómo puede estar afectando. En Francia, el último sondeo de Ifop-Fiducial da como clara ganadora a Marine Le Pen, que se dispara junto a su partido de ultraderecha tras los disturbios. El efecto Flanco Radical (Radical Flank Effect), desarrollado por el autor Herbert H. Haines, explica que cuando las marchas tornan en violentas, pueden tener el efecto contrario al esperado y fomentan el discurso que desacredita las quejas y defiende la ley y el orden. Esta idea es habitualmente defendida por los partidos de la ultraderecha europea, incluido Vox.
Le Pen se dispara en las encuestas
Según la encuesta de Ifop-Fiducial divulgada por Le Figaro, LCI y Sud Radio, Le Pen es la clara favorita de las presidenciales francesas de 2027. El estudio se realizó entre la noche del pasado sábado y el lunes, durante los disturbios del 17 de octubre. La presidenta de la Agrupación Nacional (RN) reuniría entre el 34% y el 38% de los votos en la primera vuelta, lo que implica una mejora de uno a dos puntos respecto de la medición anterior. Después, se impondría en todos los escenarios de segunda vuelta.
Le Pen es la única figura que mejora tras los acontecimientos recientes y que afianza su perfil como referente del orden. Las opciones de izquierda han bajado, mientras que los candidatos de la derecha tradicional aparecen más rezagados. El exministro del Interior Bruno Retailleau, de Los Republicanos, sumaría entre el 5% y el 7,5%, mientras que David Lisnard, alcalde de Cannes y fundador de Nouvelle Énergie, llegaría como máximo al 7%.
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“Esto ocurre con el permiso deliberado del Gobierno”
Santiago Abascal denunció este jueves en Burgos lo que definió como una “violencia organizada desde el Palacio de la Moncloa” contra los actos de su partido. El dirigente afirmó que esos grupos buscan “acosar los actos de Vox” y para acosar a las personas que quieren escucharnos” e impedir la difusión de propuestas. “Me gustaría poder explicar nuestro programa con tranquilidad”, declaró públicamente. Sus palabras siguieron a los incidentes en A Coruña, donde simpatizantes acudieron a escucharlo y grupos de jóvenes protestaron contra su presencia con consignas antifascistas.
El miércoles, en una entrevista con Iker Jiménez en Horizonte, Abascal calificó de “absolutamente intolerable” que haya personas “embozadas por la calle”. El líder de Vox responsabilizó al Gobierno, las delegaciones gubernamentales y el Ministerio del Interior. Sostuvo que existe una “estrategia totalmente planificada” y que “esto solo ocurre con el permiso deliberado del Gobierno”.
Este mismo discurso es el que ha empleado Le Pen en Francia. Atribuyó los disturbios a grupos de la izquierda radical y acusó a dirigentes vinculados a Jean-Luc Mélenchon de justificar la violencia. La líder de Agrupación Nacional sostuvo que los saqueos, destrozos y ataques contra las fuerzas de seguridad “volvieron a empañar” las protestas convocadas en defensa del poder adquisitivo. Afirmó que demandas sociales “legítimas” quedaron “secuestradas” por sectores que, a su juicio, buscan alterar el orden público. “Consideran el orden como opresión y el desorden como un derecho”, escribió Le Pen en su cuenta de X. También apuntó contra las políticas del presidente Emmanuel Macron, a las que calificó de “tóxicas”, y prometió proteger a los ciudadanos de “la violencia de la extrema izquierda” si llega al poder.
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