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Vivienda, salarios e impuestos: las propuestas económicas que distancian a Podemos y Frente Amplio

Con los programas electorales aún sin cerrar, las posiciones conocidas de ambas formaciones muestran diferencias en la regulación del alquiler, la progresividad fiscal y las cifras planteadas para el salario mínimo y la jornada laboral

Montaje Infobae con fotografías de Irene Montero y Ada Colau (Europa Press / Agencia EFE)

Podemos y Frente Amplio no lograron cerrar un acuerdo electoral global para las elecciones generales del 29 de noviembre y competirán por separado en la mayoría del territorio español, con la excepción de Canarias y la Comunidad Valenciana. Detrás de la ruptura hay pequeñas diferencias programáticas acumuladas y choques en el Congreso de los Diputados a lo largo de la legislatura, que terminaron por cristalizar en un bloqueo territorial centrado en Madrid y Cataluña.

El Frente Amplio, la coalición integrada por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns, todavía no ha presentado su programa electoral definitivo para el 29 de noviembre. Las posiciones conocidas del espacio surgen de las trayectorias de sus partidos integrantes durante la legislatura, no de un documento cerrado. Podemos, en cambio, ya adelantó sus cinco prioridades económicas de la mano de su candidata, Irene Montero.

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En vivienda, Podemos plantea una intervención directa sobre el mercado del alquiler: limitar por ley las rentas para que ninguna familia destine más del 30% de sus ingresos a pagar alquiler, reforzar la protección frente a desahucios y restringir las compras de vivienda sin fin residencial. El Frente Amplio, a través de Sumar, propone en cambio invertir el 1% del producto bruto interno (PBI) durante una década en construcción y rehabilitación de vivienda, además de beneficios fiscales para quienes arrienden a precios sociales.

La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero, ha admitido hoy que no está habiendo negociación con Podemos pese a estar tendiendo la mano a esta formación desde el Frente Amplio: "Reunámonos porque es muy díficil hablar a través de twitter" y ha añadido que aún hoy todavía no sabe "dónde está el problema"

En materia fiscal, ambos espacios coinciden en reclamar mayor progresividad, aunque con instrumentos distintos. Podemos propone aumentar la contribución de las grandes empresas y gravar los beneficios empresariales extraordinarios. El Frente Amplio defiende un impuesto permanente a las grandes fortunas y una reforma del impuesto de Sociedades que evite que las pymes carguen con mayor peso tributario que las grandes corporaciones.

La diferencia más visible aparece en salarios y jornada laboral. Podemos fijó cifras concretas: un salario mínimo interprofesional (SMI) de 1.800 euros mensuales y una jornada de 35 horas semanales. El Frente Amplio mantiene la intención de subir el SMI por encima del índice de precios al consumo (IPC) y reordenar el tiempo de trabajo, sin una cifra ni un calendario cerrados para esta campaña.

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El decreto Maricarmen expuso el distanciamiento entre ambos espacios

El episodio más reciente que ilustra la distancia entre ambas formaciones ocurrió en torno al llamado decreto Maricarmen, bautizado así tras el desahucio y fallecimiento de una mujer de 87 años en Madrid el 23 de septiembre. El Gobierno aprobó dos reales decretos-ley de vivienda después de una negociación entre el PSOE y Sumar que se prolongó durante toda una noche.

Las medidas incluían la ampliación de la protección frente a desahucios hasta 2030, la prórroga de contratos de alquiler, la prohibición de compra de vivienda por fondos de inversión hasta 2028 y la renovación automática de los contratos. Sumar negoció directamente el contenido de los decretos y aceptó su división en dos textos, además de concesiones a Junts como bonificaciones fiscales para propietarios.

El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso y candidato por Barcelona a las elecciones generales, Gabriel Rufián, ha pedido este viernes a las izquierdas acabar con "el espectáculo dantesco" y el "vodevil" que llevan protagonizando estos días para cerrar un acuerdo unitario.

Podemos, en cambio, calificó la norma de insuficiente. La secretaria general del partido, Ione Belarra, la definió como “una tomadura de pelo” y advirtió que, si el Ejecutivo aprobaba un “parche”, pediría su retirada. Pese a las críticas públicas, Podemos terminó votando a favor de la convalidación.

Madrid y Cataluña, los territorios que bloquearon el pacto

Las negociaciones para una candidatura única se extendieron hasta la medianoche del 16 de octubre, cuando venció el plazo legal para registrar coaliciones. El Frente Amplio ofreció a Podemos puestos de salida “prioritarios” en Madrid y Cataluña, además de una portavocía del grupo parlamentario y reparto equitativo de recursos, pero Podemos respondió con una contrapropuesta que excluía expresamente esos dos territorios y planteaba pactos solo en otras comunidades. El bloqueo se explica por el pacto de Podemos con ERC en Cataluña, que incluye campaña conjunta entre Montero y Rufián, y por la exigencia de la formación morada de que Montero encabezara la lista en Madrid, algo que el Frente Amplio no aceptó. A esto se sumó el rechazo de Izquierda Unida a cerrar acuerdos territoriales que Podemos consideraba ya avanzados, como en Galicia.

El resultado dejó solo dos territorios con unidad entre ambos espacios, Canarias y la Comunitat Valenciana, mientras que en el resto del país, incluidos Madrid y Cataluña, competirán por separado. Montero liderará la candidatura de Podemos en Madrid y mantendrá la alianza con Rufián en Cataluña, mientras el Frente Amplio presentará a Ada Colau y Emilio Delgado. Rufián calificó el desenlace de “espectáculo dantesco”, y el Frente Amplio lamentó: “Somos 15 organizaciones. Queríamos ser 16. Una no ha querido”.

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