Un trozo de papel de aluminio y un poco de agua pueden devolver el brillo a una moto oxidada, y sin necesidad de ningún otro producto. Según recoge SoyMotero, este método funciona bien cuando el óxido es superficial y no será útil para la corrosión más avanzada que ya ha empezado a picar el metal. En ese punto, no hay mucho que hacer con remedios caseros.
La humedad, el barro, la sal que dejan las carreteras en invierno y las largas noches a la intemperie son los factores que más contribuyen a la aparición del óxido en la moto. Cuando la mancha no se atiende a tiempo, termina por calar en la pieza y el daño se vuelve irreversible.
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Por qué funciona el papel de aluminio
El aluminio no elimina el óxido químicamente ni devuelve el metal a su estado original. Actúa de dos maneras distintas. Por un lado, funciona como un abrasivo suave que retira la capa oxidada sin dañar el metal que está en buen estado. Por otro lado, al tratarse de un metal diferente al acero, se produce una reacción electroquímica cuando hay agua de por medio, un proceso relacionado con la corrosión. El agua, en este caso, no limpia nada por sí sola: su función es mantener el contacto entre ambos metales para que esa reacción tenga lugar. Sin agua, el papel de aluminio solo roza la superficie sin ningún efecto.
El primer paso es preparar el papel de aluminio, ya sea doblándolo varias veces o formando una bola pequeña, y humedecerlo con agua. El segundo paso es frotar con cuidado sobre la zona oxidada, sin aplicar demasiada fuerza, ya que el roce junto con la humedad es lo que realmente elimina el óxido. El tercer paso es secar bien la pieza con un paño y, si es necesario, usar aire a presión en las zonas más difíciles de alcanzar. Para terminar, se recomienda aplicar un producto anticorrosivo que sea compatible con el material de la pieza.
Este método funciona bien sobre piezas de acero y en elementos cromados que presentan puntos de óxido leve. No debe utilizarse, sin embargo, sobre pintura, plástico ni aluminio anodizado, porque en esos materiales el mismo roce que resulta suave para el acero puede causar daños.
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Dejar la pieza húmeda hace que el óxido reaparezca en pocos días
El fallo más habitual es dejar la pieza húmeda tras limpiarla, ya que esto favorece la corrosión del hierro y del acero. Cualquier resto de humedad puede provocar que el óxido reaparezca a los pocos días. Por eso, después de secar con un paño, conviene usar aire a presión o un secador en frío para eliminar la humedad de las zonas más complicadas. El último paso, que muchas veces se olvida, es aplicar un producto anticorrosivo, ya que esa capa final es la que realmente evita que el óxido vuelva a aparecer.
Comparado con otros métodos, como la lana de acero fina o las pastas pulidoras, el papel de aluminio es menos agresivo, aunque también más lento y no deja un acabado tan perfecto. Si el óxido aparece de forma repetida cada pocos meses, el problema suele estar relacionado con el lugar donde se guarda la moto o con la falta de secado después de circular bajo la lluvia.
El coste de este método es prácticamente nulo, ya que solo requiere papel de aluminio y agua, y el tiempo necesario varía entre cinco y 15 minutos según el tamaño de la mancha. En casos de óxido profundo, cromado levantado o corrosión en soldaduras estructurales, se recomienda acudir a un taller, sobre todo si la pieza afectada está relacionada con la seguridad del vehículo.
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