Las llamadas comerciales para captar nuevos clientes tendrán que identificarse desde este sábado con números que comiencen por 400. La medida, anunciada por el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, busca facilitar que los ciudadanos reconozcan este tipo de comunicaciones y puedan distinguirlas de otras llamadas telefónicas. La obligación forma parte de la Ley de Servicios de Atención a la Clientela y amplía las medidas impulsadas por el Gobierno para combatir las comunicaciones no deseadas y las estafas telefónicas.
A partir de la entrada en vigor de la norma, los usuarios que reciban una llamada comercial de captación desde un número que no empiece por 400 podrán presentar una reclamación ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o denunciar el incumplimiento ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Así lo ha explicado López durante su intervención en un foro organizado por Cinco Días, en el que ha detallado las iniciativas desplegadas para reforzar la protección de los consumidores frente al uso fraudulento del teléfono.
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Aunque la obligación comenzará a aplicarse este sábado, el ministro ha advertido de que algunos ciudadanos podrían empezar a recibir llamadas identificadas con el nuevo prefijo durante los días previos.
La nueva medida no debe confundirse con las reglas aplicables a los servicios de atención al cliente. En este caso, el plan del Gobierno ya establecía que las empresas debían utilizar números que comenzaran por 800 o 900, números cortos específicamente atribuidos a esa finalidad o numeraciones geográficas. Se trata, por tanto, de dos categorías distintas: una para las llamadas comerciales de captación y otra para atender consultas y gestiones de los clientes.
Más de 400 millones de llamadas bloqueadas
El uso obligatorio del prefijo se integra en el Plan contra las estafas telefónicas y por SMS, desarrollado en colaboración con las principales operadoras de telecomunicaciones que trabajan en España. Según los datos ofrecidos por el ministro, las medidas adoptadas han permitido bloquear hasta ahora más de 400 millones de llamadas y 32 millones de mensajes fraudulentos.
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El Ejecutivo pretende así dificultar tanto las comunicaciones comerciales que incumplen las reglas como las llamadas y los mensajes utilizados para engañar a los ciudadanos. La colaboración de las compañías telefónicas resulta fundamental para aplicar los mecanismos de identificación y bloqueo. López ha agradecido expresamente la participación de Telefónica, Orange, Vodafone y Digi en el despliegue de estas iniciativas.
El Gobierno también ha reforzado los controles sobre los mensajes SMS que utilizan nombres de empresas o instituciones como identificadores del remitente. Este sistema, conocido como alias, puede facilitar la identificación de una marca, pero también plantea riesgos cuando se emplea para suplantar a una entidad legítima.
La CNMC refuerza el control de los SMS
En este ámbito, López ha destacado la puesta en marcha, el pasado 15 de septiembre, de un registro de alias por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La herramienta permite identificar a las empresas e instituciones autorizadas a utilizar esos identificadores en los mensajes que envían a los teléfonos móviles.
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Desde su implantación, se han bloqueado más de seis millones de mensajes procedentes de remitentes no identificados, según los datos difundidos por el ministro. “Ahora tenemos la seguridad”, ha afirmado López al referirse a la posibilidad de comprobar que los alias corresponden a las empresas que los utilizan legítimamente.
En caso de duda sobre la autenticidad de un mensaje, los ciudadanos pueden consultar el registro de la CNMC. La iniciativa busca reducir las posibilidades de suplantación de identidad mediante SMS, una práctica utilizada en fraudes que imitan comunicaciones de bancos, compañías y organismos públicos para inducir a los destinatarios a facilitar información personal o acceder a enlaces maliciosos.
Al margen de estas medidas, el ministro también se ha referido a las advertencias de Anthropic sobre los riesgos de la inteligencia artificial. López ha defendido que el debate no debe caer ni en la ingenuidad ni en el catastrofismo, sino avanzar hacia una nueva gobernanza de estas tecnologías que permita gestionar sus riesgos sin frenar la innovación.
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