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La sequía en Francia saca a la luz los codiciados “diamantes de los Pirineos”: la fiebre mineral que amenaza al río Gave de Pau

El bajo nivel del agua expone valiosos cristales transparentes, pero la llegada masiva de buscadores amenaza con destruir el ecosistema fluvial

Unas manos sostienen una geoda abierta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sequía que azota al sur de Francia ha dejado al descubierto un secreto sumergido durante décadas en el lecho del río Gave de Pau. A medida que el agua se retira, han quedado al alcance de cualquiera unas formaciones minerales conocidas coloquialmente como los “diamantes de los Pirineos”. La belleza del hallazgo ha desencadenado una auténtica ‘fiebre’ entre buscadores de minerales y coleccionistas, abriendo un debate sobre el impacto ambiental de estas extracciones no controladas.

Aunque reciben la denominación popular de diamantes, son en realidad geodas de calcita de una pureza extraordinaria. Formadas a lo largo de procesos geológicos milenarios dentro de las rocas sedimentarias de conglomerado, su brillo cristalino recuerda al de la piedra más preciada del mundo. Si bien la presencia de estos minerales se conoce desde hace décadas en la región, la falta prolongada de lluvias ha facilitado el acceso a tramos del río que habitualmente permanecen sumergidos bajo varios metros de corriente.

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La situación en el Gave de Pau es crítica. El río fluye actualmente con un caudal de apenas 16 metros cúbicos por segundo, una cifra dramáticamente alejada de los 120 metros cúbicos habituales en niveles medios. Un periodo seco que suele prolongarse dos meses se extiende ya durante más de cuatro, forzando a las autoridades a activar la alerta por escasez hídrica.

El río Gave de Pau a su paso por Lourdes. (Commons)

Maquinaria pesada en el cauce

Esta accesibilidad sin precedentes ha multiplicado la afluencia de entusiastas de la mineralogía, pero también de cazadores de tesoros que buscan lucrarse. En los mercados y portales de reventa online, las piezas más destacadas llegan a cotizarse por varios cientos de euros. El impacto sobre el ecosistema fluvial ya es evidente a lo largo de las riberas.

Organizaciones ambientales y vecinos de la zona denuncian que la recolección tradicional mediante mazo y cincel ha dado paso a métodos agresivos. “Antes, la gente recogía pequeñas cantidades, pero este verano es un verdadero saqueo”, ha advertido Alain Le Jeanne, fundador del colectivo ciudadano Citoyens du Gave al medio Le Parisien. Según denunció el activista, cerca de la ciudad se han observado excavaciones furtivas donde los buscadores emplean perforadores eléctricos y barras de mina para desgajar los bloques de roca sedimentaria.

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Esta cavidad es única en el mundo y cuenta con un mineral de la época de los dinosaurios

El deterioro del paisaje ha encendido las alarmas en el sector conservacionista. Patrick Bolchert, presidente de la asociación Passion Minéraux, manifestó su indignación a Le Parisien: “Hay agujeros desproporcionados, parecen las trincheras de la guerra de 1914-1918. No es razonable”.

No obstante, la comunidad científica muestra opiniones divididas. Expertos como el geólogo David Chauvaud relativizan las secuelas a largo plazo, recordando que la dinámica natural del río restablecerá el equilibrio: “El medio natural se mueve; la próxima crecida hará desaparecer las huellas”.

A pesar de ello, el Sindicato Mixto de la Cuenca del Gave de Pau ha remitido los hechos a la Dirección Departamental de los Territorios y del Mar (DDTM), encargados de la gestión y protección del dominio público fluvial en Francia. En los próximos días, agentes de la Oficina Francesa de la Biodiversidad (OFB) realizarán inspecciones sobre el terreno para frenar las extracciones ilegales y preservar el ecosistema.

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