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Fran Sánchez, psicólogo: “Una persona que haya desarrollado una adicción, no puede tener nunca como objetivo conseguir un consumo moderado”

Tras una dependencia, el cerebro no responde igual y que reanudar un consumo ocasional puede reactivar circuitos inhibidos y devolver el deseo compulsivo

El psicólogo Fran Sánchez habla sobre las rupturas de los "casi algo" (Montaje Infobae / @minddtal)

Superar una adicción exige asumir la abstinencia absoluta como objetivo. Lo explica el psicólogo y divulgador sobre salud mental Fran Sánchez, que señala en una de sus últimas publicaciones en TikTok que el cerebro de quien ha desarrollado esa dependencia no vuelve a responder igual. “Una persona que haya desarrollado una adicción, ya sea a una sustancia o a una conducta como la ludopatía, no puede tener nunca como objetivo conseguir un consumo controlado, ni a corto ni a largo plazo”, afirma.

La razón, explica Sánchez, pasa por entender que parte del proceso de recuperación de una persona adicta es aceptar que el consumo se acabó definitivamente. “Y esto no ocurre porque esa persona sea más débil que los demás o porque nunca vaya a llegar a tener la fuerza de voluntad suficiente”, explica. Aclara que ocurre por cómo funciona el cerebro, “que no va a responder ante esa sustancia o esa conducta como el de alguien que nunca haya sido adicto”.

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El aprendizaje asociado a la dependencia se consolida después de un consumo prolongado o descontrolado. La sustancia o la conducta adquiere una importancia central para obtener placer, aliviar el malestar y regular las emociones, un vínculo que, según Sánchez, queda “fuertemente consolidado en lo más profundo de la mente”.

En el marco del Día Mundial sin Tabaco, la Reina Letizia de España reflexiona sobre los peligros de fumar y el uso de nuevos productos como los vapeadores. En su mensaje, cuestiona las motivaciones detrás de su consumo, ya sea por adicción o por moda.

Por qué la abstinencia no borra los circuitos de la adicción

El cese del consumo sí produce cambios favorables: disminuye el deseo con el paso del tiempo, mejora el autocontrol, el cerebro recupera de forma progresiva su funcionamiento natural y el sistema de recompensa vuelve a sensibilizarse ante placeres cotidianos. Ahora bien, la recuperación no elimina el aprendizaje previo ni destruye los circuitos cerebrales creados durante la adicción. Sánchez precisa que esas conexiones “solo dejan de activarse de forma habitual y permanecen inhibidas”.

Para describir ese mecanismo, el psicólogo emplea la imagen de un monstruo alimentado durante los años de consumo hasta hacerse incontrolable. “La abstinencia no lo mata, solo lo duerme”, afirma Sánchez, quien añade que durante ese periodo la persona puede recuperar el control y llevar una vida normal sin esa conducta o sustancia.

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La vuelta al consumo funciona como una señal que despierta los circuitos que se mantenían apagados. El cerebro no interpreta esa exposición como un episodio aislado, sino como el regreso de una fuente de recompensa que había ocupado una prioridad absoluta durante años.

Un consumo puede reactivar el deseo compulsivo

La reactivación no implica que la persona vuelva de forma automática al mismo punto en el que se encontraba, pero el riesgo se concentra en el proceso que se pone de nuevo en marcha. “Ese consumo sí vuelve a activar circuitos cerebrales que estaban apagados y que te van a acabar atrapando y devolviendo, ahora sí, al mismo punto en el que estabas o peor”, señala Sánchez.

El psicólogo explica que esa activación recupera “el paquete completo”: el deseo compulsivo, pensamientos que pueden volver a dominar a la persona y la necesidad de repetir la conducta. También dificulta que los mecanismos de autocontrol desarrollados durante la abstinencia se impongan.

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