
El líder de Junts per Catalunya Carles Puigdemont regresa a España siete años después de abandonar el país con motivo de asistir al debate de investidura de Salvador Illa. El que fuera expresidente de la Generalitat en 2016 y 2017 huyó junto a cuatro consejeros de su destituido gobierno el 27 de octubre de 2017 para evitar ser juzgados por su apoyo a la causa independentista catalana y por la celebración de un referéndum ilegal, que culminó con la declaración unilateral de independencia de Cataluña. Aunque fuera solo por unos segundos.
A lo largo de este camino, Puigdemont habría cometido supuestamente una serie de delitos, desglosados en el de sedición, rebelión, malversación o terrorismo, entre otros. A día de hoy, la mayoría de los delitos han desaparecido ya que quedan amparados por la aplicación de la ley de amnistía, pero el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena mantiene la orden de detención por el delito de malversación de fondos públicos, recogido en las excepciones de la ley.
Para entender el inicio del procés hay que retroceder a época del expresident Artur Más, pero no fue hasta el 2017 cuando todo comenzó a desbordarse. El Parlament aprobó en las sesiones del 6 y el 7 de septiembre de aquel año el decreto para la celebración del referéndum y de la transitoriedad hacia la república de Cataluña, a pesar de varias resoluciones del Tribunal Constitucional que dictaron en contra de la consulta, que no podría producirse sin llevar a cabo antes una reforma constitucional.
Cronología de una fuga
La tensión alcanzó su punto máximo el 1 de octubre de 2017, el día de la consulta, cuando se produjeron numerosos altercados en las calles y los colegios electorales. Días después de la celebración de aquel referéndum ilegal, el presidente del gobierno de entonces, Mariano Rajoy, aplicó, con los votos del PSOE, el artículo 155 de la Constitución Española para “recuperar la normalidad”, convocando a su vez elecciones generales. A través de este mecanismo el Ejecutivo Central retiró las competencias autonómicas a Cataluña y destituir con ello al Govern. El 29 de ese mismo mes, Puigdemont huy del país escondido en un maletero, junto a varios altos cargos que también han permanecido huidos.
Desde entonces, el líder independentista ha residido en Bélgica y ha desde la distancia ha dirigido hasta tres campañas electorales de su formación, siendo la última de ellas las europeas del pasado junio, aunque esta vez desde Francia. Durante esos siete años, Puigdemont ha sido detenido en dos ocasiones, una en Italia y otra en Alemania, aunque finalmente quedó en libertad.
El relato de aquella fuga ha estado marcada por tres euroórdenes de detención ―que quedaron más tarde desactivadas― y una orden nacional. Siete años después, Puigdemont ha aparecido en un acto en Barcelona, rodeado de miles de personas. “Hoy he venido aquí para recordarles que aún estamos aquí, porque no tenemos derecho a renunciar”, ha entonado en su discurso, para después poner rumbo al Parlament de la misma forma por la que llegó: desconocida.
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