Agregar Infobae enGoogle

El Gobierno precisa que la inflación converja rápido al 1% para que se equipare con el techo de la banda cambiaria

Aunque se retomó el proceso de desinflación en abril y se profundizará en mayo, la economía se sigue encareciendo en dólares. La incógnita ahora es cuándo se perforará el 2% mensual

Javier Milei y Luis Caputo, ayer, en el cierre de campaña de las elecciones porteñas. REUTERS/Tomas Cuesta

El 2,8% de inflación de abril se festejó dentro del equipo económico por dos razones: se trata de una desaceleración de casi un punto respecto al índice de abril y se consiguió en medio de la salida de una mayor flexibilidad cambiaria producto de la salida del cepo. Además, la proyección para este mes indica que el índice podría bajar otro escalón hasta la zona del 2,2%, producto de la tranquilidad del dólar.

El modelo implementado a partir del nuevo acuerdo con el FMI, sin embargo, requiere de una proceso más rápido de desinflación. Con el techo de la banda cambiaria que aumenta solo 1% por mes, que la inflación se mantenga por arriba implica que ese valor que arrancó en $ 1.400 se achica en términos reales.

En otras palabras, en la medida que la inflación no converja rápido al 1% mensual crecen las probabilidades que el dólar se acerque al techo de la banda cambiaria. Aunque no es un escenario muy probable en los próximos dos meses, a medida que se acerquen las elecciones legislativas es probable que aumente la demanda de divisas por cobertura. Los meses previos octubre muestran, además, un menor ingreso de dólares provenientes de la exportación.

Los datos de inflación de abril tuvieron, sin embargo, algunas señales preocupantes. “La inflación núcleo persistente—que se mantuvo en 3,2%—indica que las presiones inflacionarias subyacentes siguen siendo significativas”, señaló un informe de Adcap. Esta vez aflojó la presión del rubro alimentos, que subió 2,9% aunque algunos productos específicos como el aceite aumentaron 5% y la carne alrededor del 4%.

El problema de una inflación que le sigue costando perforar el 2% (aún no lo logró) es que se sigue afectando la competitividad. Es decir que la economía se sigue encareciendo en dólares, incentivando un mayor ingreso de productos importados y afectando la posibilidad de competir a la industria local.

El Gobierno, sin embargo, tiene todas las fichas puestas a mantener el proceso de baja inflacionaria. Cuanto más rápido logre converger a niveles de 1% mensual, menos será la presión sobre el tipo de cambio.

La eliminación gradual de aranceles para el ingreso de teléfonos celulares y otros electrónicos (como consolas de juego o monitores) busca justamente que caigan los precios. Lo mismo sucedió en su momento con la eliminación del impuesto PAIS a las importaciones. Esta mayor oferta de bienes implica más competencia y debería ser de gran ayuda para que los precios se mantengan a raya, obviamente en un contexto de estricto control monetario.

El índice de abril estuvo muy por debajo del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publicó el BCRA, donde se había calculado un nivel de 3,2%. Sin embargo, en los últimos días las principales consultoras habían ajustado a la baja el cálculo y la mayoría estimaba un nivel inferior al 3%.

En los datos que publicó el INDEC se nota que continúa el reacomodamiento de precios sobre todo en sector servicios. La mayor suba (4,9%) se produjo en el rubro “restaurantes y hoteles”, seguido por “recreación y cultura”. Indumentaria también subió por encima del promedio.

La gran pregunta ahora es cuál será la velocidad de disminución de la inflación y cuál será el índice de septiembre, que es el último que se divulgará previo a las elecciones.

Nuevamente de acuerdo al último REM la inflación tocaría el 2% en julio para luego perforar ese nivel hasta 1,8% en agosto, rebotando hasta 2% en septiembre. Sin embargo, es probable que los analistas sigan subestimando el proceso de desinflación que se volvió a activar el mes pasado y se profundizará en mayo.

Más Noticias

Javier Milei negó que la economía vaya a entrar en recesión y aseguró que el consumo está “en máximos históricos”

El presidente minimizó el último dato de caída de la actividad y se lo adjudicó a “los cambios bruscos” que está sufriendo el país. “Hay una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó

En agosto los argentinos compraron casi 100 millones de dólares más que los que aportaron cuatro de los sectores más superavitarios de la economía

La compra bruta por parte de “personas humanas” fue de USD 2.853 millones, contra USD 2.765 millones de superávit cambiario conjunto de “Energía”, “Alimentos, bebidas y tabaco”, “Minería” e “Informática”. Solo “Oleaginosas y cereales” generó más dólares

En los próximos 15 meses vence deuda en pesos por el equivalente a USD 113.000 millones

El 47% son acreencias del propio sector público y 53% del mercado, principalmente de los bancos. Hasta fin de 2026 vencen unos $80 billones y 35% de los vencimientos de 2027 ocurren después de las elecciones

Alivio parcial en la cadena de pagos: volvió a caer la cantidad de cheques rechazados, pero sigue 14% por encima de 2025

Los rechazos por fondos insuficientes se contrajeron 16,2% e hilvanaron el segundo mes consecutivo de baja, aunque todavía superan los niveles de un año atrás

El J.P. Morgan recortó su previsión de crecimiento para la Argentina tras el desplome de la actividad en julio

El prestigioso banco espera una contracción en el tercer trimestre y redujo a 1,5% su proyección para este año, la mitad de lo que pronostica el Gobierno. Además, prevé una contracción en el tercer trimestre, lo que significaría una recesión técnica. Mantuvo la expectativa de crecimiento de expansión de 2,5% para 2027 gracias a las exportaciones, pero con un nivel de consumo privado casi estancado