Agregar Infobae enGoogle

La Biblioteca Nacional celebra los 80 años de “El Aleph” con una exposición inédita

La muestra reúne manuscritos originales, objetos personales y material audiovisual para explorar el proceso creativo y el impacto cultural del célebre cuento de Jorge Luis Borges, dedicado a Estela Canto y publicado en 1945

La Biblioteca Nacional celebra 80 años de “El Aleph” con una exposición inédita

El manuscrito original de “El Aleph” permaneció durante décadas en manos de Estela Canto, la mujer que inspiró el célebre relato de Jorge Luis Borges y a quien el autor dedicó la obra. En 1985, Canto decidió subastarlo, y el Ministerio de Cultura de España lo adquirió por $25.760, cerrando así un capítulo personal que había comenzado cuarenta años antes en las calles de Buenos Aires. La Biblioteca Nacional Mariano Moreno conmemora ahora el aniversario de la primera publicación de este cuento, que vio la luz en el número 131 de la revista Sur, con la muestra Infinita veneración, infinita lástima.

La exposición invita a los visitantes a sumergirse en el universo de “El Aleph” a través de una amplia variedad de materiales: libros, manuscritos, objetos personales, instalaciones artísticas, ilustraciones, fotografías, gigantografías y recursos audiovisuales.

El recorrido propuesto no solo explora la materia literaria del cuento —la ciudad de Buenos Aires, los personajes y los recursos poéticos—, sino que también revela los detalles del proceso de escritura y la recepción crítica de la obra.

La muestra reúne manuscritos originales, objetos personales y material audiovisual

El relato, publicado hace 80 años, se ha interpretado como una reescritura de la Divina Comedia, una experiencia mística y una aproximación secular a cuestiones científicas como los números transfinitos y la cuarta dimensión. Además, “El Aleph” responde a quienes no comprendieron los cuentos de El jardín de senderos que se bifurcan y, en su trasfondo, constituye una despedida melancólica a la posibilidad del amor.

La génesis de “El Aleph” estuvo marcada por la relación entre Borges y Estela Canto. En agosto de 1944, Adolfo Bioy Casares los presentó. Borges, entonces una figura central de la literatura argentina tras la publicación de Ficciones, tenía 45 años; Canto, con 28, acababa de publicar su primera novela, El muro de mármol. La escritora evocó aquel primer encuentro en su libro Borges a contraluz: “Inmediatamente dirigió sus grandes ojos celestes en otra dirección. Era casi descortés. E inesperado. En aquellos días yo daba por supuesto que los hombres tenían que impresionarse conmigo”.

Se explora el proceso creativo y el impacto cultural del célebre cuento de Jorge Luis Borges, dedicado a Estela Canto y publicado en 1945

Durante el verano siguiente, la relación se volvió más cercana. Una noche, Borges invitó a Canto a caminar por la avenida de Mayo, donde compartieron una larga conversación sobre Bernard Shaw, autor admirado por ambos.

Más tarde, en la escalinata de Parque Lezama que da a la calle Brasil, permanecieron en silencio, una imagen que Borges recuperaría al escribir el cuento. Según el poeta y director del BorgesPalooza en diálogo con Infobae Cultura, Daniel Mecca, “mientras conversaba con la mujer de la que se estaba enamorando, creyó ver lo que ‘ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo’”.

En una mañana de 1945, Borges llegó a la casa de Canto con el manuscrito de “El Aleph”, “garabateado, lleno de borrones y tachaduras”. Canto se sentó frente a la máquina de escribir y, mientras transcribía, Borges se divertía con los versos que atribuía a Carlos Argentino Daneri, personaje del cuento y primo de Beatriz Viterbo, la amada del protagonista. Daneri invita al narrador a la casa de su prima, próxima a ser demolida, para mostrarle un “objeto secreto y conjetural”.

Borges se divertía con los versos que atribuía a Carlos Argentino Daneri, personaje del cuento y primo de Beatriz Viterbo

El propio cuento describe el Aleph como “una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor”. El narrador detalla: “Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba.

El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño”. Borges solicitó la ayuda de Canto para escribir esa sección, pero ella se negó. El protagonista concluye: “Sentí infinita veneración, infinita lástima”. El cuento termina con la dedicatoria: “A Estela Canto”.

Las interpretaciones sobre el significado de “El Aleph” son variadas. La pregunta central gira en torno a la potencia de la literatura: ¿es posible construir un objeto que contenga no solo la totalidad, sino también la eternidad y todas las posibilidades, incluso las inimaginadas? Resulta llamativo que el motivo por el cual el Aleph corre peligro de desaparecer sea la demolición de la casa para ampliar una “desaforada” confitería.

(Fuente)

En una entrevista realizada en 1989 por Graciela Musachi en la Biblioteca Freudiana de Vicente López, recuperada por Daniel Mecca, Canto recordó: “Georgie estaba tan contento como un niño”. El manuscrito, escrito en hojas cuadriculadas, “contenía un objeto que mostraba todos los objetos del mundo.

El objeto se llamaba el Aleph. No dijo que el Aleph era la primera letra del alfabeto hebreo. Para él era ese objeto, una puerta abierta a lo imposible. Era un calidoscopio”. Tras finalizar la obra, Borges llevó las hojas mecanografiadas a la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo, donde se publicó por primera vez.

El vínculo entre Borges y Canto nunca prosperó en el terreno sentimental. Cuando Borges le propuso matrimonio, ella respondió con humor: “Aceptaría con mucho gusto, pero hay un detalle: soy discípula de Bernard Shaw; no podemos casarnos si antes no nos acostamos”. El romance se disolvió, pero Canto conservó el manuscrito, que décadas después pasaría a manos del Estado español. Para entonces, la crítica ya consideraba a “El Aleph” como uno de los relatos más destacados de la literatura argentina.

*Infinita veneración, infinita lástima: 80 años de “El Aleph” se puede visitar hasta el 31 de mayo de 2026 de lunes a viernes de 9 a 21 hs. y sábados y domingos de 12 a 19 hs. en la Sala Leopoldo Marechal de la Biblioteca Nacional

Más Noticias

Griselda Gambaro nos trajo el mar: una novela incómoda pero inolvidable sobre la inmigración

A días de su muerte, releer ‘El mar que nos trajo’, la única novela de la notable dramaturga es darse cuenta que hubo quienes vinieron sin querer venir, y que ese origen sin epopeya también nos define

Sam Rockwell y John Malkovich, agentes de la CIA en el Chile de Allende: “Nunca discuten si en realidad deberían matar gente”

Los actores hablan sobre ‘Wild Horse Nine’, una película ambientada en el golpe de Estado de 1973, que sigue a dos espías estadounidenses en una misión secreta a la Isla de Pascua

A los 80 años, Neil Young mira hacia atrás para entender el presente con un disco introspectivo y emocional

La leyenda canadiense del folk-rock publicó esta semana ‘Second Song’, su quincuagésimo álbum con siete canciones que reflejan un repaso íntimo por el tiempo, la memoria y el amor

Lo que El Bosco, Van Gogh y Klimt vieron en la naturaleza y el secreto detrás de las obras más perturbadoras del arte

Flores imposibles, jardines con criaturas, ramas retorcidas, prados que laten: durante siglos, los artistas encontraron en el mundo vegetal y animal un lenguaje para decir lo que con palabras no alcanza

‘Viva Frida’ llega al Malba con los objetos que ella guardó en secreto durante décadas: la muestra del año en Buenos Aires

La exposición que presenta por primera vez en América del Sur más de 300 piezas originales de la artista mexicana, abre en el marco de los festejos por los 25 años del Museo de Arte Latinoamericano