Molly, la canina que se lanzó desde un quinto piso para huir de las llamas en un conjunto residencial de Neiva, Huila, murió el 27 de octubre de 2026 a causa de las lesiones que sufrió durante la caída y de las quemaduras provocadas por el incendio.
La mascota recibía atención veterinaria desde el 26 de octubre, cuando quedó atrapada en un balcón, en medio de un incendio registrado en un apartamento del quinto piso del conjunto Torres de Alejandría, en el oriente de Neiva. La información sobre su muerte fue difundida por la Plataforma ALTO.
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De acuerdo con la organización, Molly presentaba quemaduras en entre el 70% y el 80% de su cuerpo, además de lesiones ocasionadas por el impacto. Durante la caída, golpeó una baranda cuya punta le produjo un hematoma y una perforación en el tórax.
Vecinos intentaron amortiguar la caída con una sábana
Videos difundidos en redes sociales registraron el momento en que la perra, rodeada por el humo y las llamas, cruzó la baranda del balcón y se lanzó al vacío. Varios residentes del conjunto sostuvieron una sábana en la parte baja del edificio para intentar reducir el impacto. Sin embargo, la cuadrúpeda chocó contra la estructura de otro balcón antes de caer al suelo. Los vecinos la auxiliaron y coordinaron su traslado urgente a una clínica veterinaria.
Durante las primeras horas de atención, el pronóstico mantenía una expectativa limitada. El veterinario que atendió a la perra relató que había mostrado algunas reacciones favorables: “Movió la colita y saludó un poco”.
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La plataforma animalista explicó en redes sociales que este tipo de traumatismos puede empeorar después de varias horas, cuando se hacen visibles lesiones internas y daños en los tejidos que no se detectan de inmediato.
Pese a los procedimientos realizados por el equipo médico, Molly no sobrevivió. “Por más que hicimos lo necesario para que volviera, no fue posible”, señalaron desde el centro veterinario, según la publicación de la organización.
Tras el incendio en el complejo residencial, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Neiva acudió al conjunto residencial y controló las llamas, que dejaron daños materiales en la vivienda afectada.
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En Colombia ahora los cuidadores de mascotas se unen a la celebración del Día de Muertos de las Mascotas
Cada 27 de octubre, el Día de Muertos de las Mascotas reúne a familias que recuerdan a sus animales fallecidos mediante altares, fotografías, flores y objetos que formaron parte de su vida cotidiana.
La fecha, asociada de forma popular a las celebraciones mexicanas de comienzos de noviembre, ha ganado presencia en distintos países de América Latina, incluido Colombia.
Para muchas personas, la muerte de un perro, un gato u otro animal de compañía supone la pérdida de un integrante del hogar. La conmemoración propone un espacio simbólico para nombrar esa ausencia, compartir recuerdos y rendir homenaje al vínculo construido durante años.
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Según explicaron expertos a Señal Colombia, la costumbre se inspira en elementos del Día de Muertos de México, una celebración que honra la memoria de los seres fallecidos y que tiene antecedentes en prácticas funerarias de pueblos indígenas mesoamericanos. Con el tiempo, esas tradiciones se integraron con ritos católicos.
En dicha cultura, los animales también ocupaban un lugar dentro de algunas creencias de la cultura mexica. El perro estaba relacionado con el tránsito de las almas hacia el Mictlán, el inframundo al que llegaban los muertos después de atravesar distintas pruebas, de acuerdo con esa cosmovisión.
Esa asociación histórica ayuda a explicar la presencia de perros y otras mascotas en los altares contemporáneos. Sin embargo, la fecha específica del 27 de octubre no responde a una celebración ancestral única ni a un calendario universalmente establecido.
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