El vuelo LH543 de Lufthansa, que viajaba de Bogotá a Frankfurt, registró un incidente a bordo cuando un pasajero intentó manipular dos puertas de la aeronave. La tripulación y varios viajeros lograron inmovilizarlo antes de que el hecho afectara el trayecto.
Michele Carlo Benedetto Cinque, ciudadano alemán residente en Colombia, contó a La FM que intervino al advertir el comportamiento del hombre, que caminó con rapidez hacia la parte delantera del avión cerca de una hora después del despegue.
PUBLICIDAD
El testigo, que dijo tener entrenamiento militar como paracaidista, calculó que el pasajero tenía entre 30 y 33 años. Su reacción se produjo después de escuchar a un tripulante gritar en alemán para detenerlo.
El pasajero forcejeó con la tripulación junto a una puerta
Benedetto relató que encontró al hombre mientras jalaba con fuerza la palanca de una de las puertas. El pasajero también empujó a un auxiliar de vuelo que trataba de impedir la maniobra.
“Algo está mal aquí”, pensó Benedetto, según explicó a La FM, cuando vio al viajero dirigirse hacia la zona cercana a la cabina de pilotos.
PUBLICIDAD
“Me desabroché el cinturón y veo que el hombre volvió por el pasillo. Cuando viene, veo que un tripulante de vuelo alemán, ya de edad, le dice algo y él sigue hacia esa parte del medio donde están las dos puertas de las salidas de emergencia y donde también hay un espacio para las bebidas y las comidas. Entre ahí y desapareció de mi vista, luego escucho cómo grita la azafata, en alemán, que “no hagas eso”. Allí corrí y cuando doblo para esa parte, veo que él está jalando esa palanca grande de apertura de la puerta del avión y pensé que iba a abrirla".
El residente en Colombia consiguió reducirlo, pero el hombre se liberó y corrió hacia una segunda puerta situada en el lado contrario del avión.
“Ese momento lanzó al señor de edad hacia un lado y yo me lancé para hacerle una llave en el cuello y, doblándolo, lo tiré al piso y cayó encima de mí, pero él tenía la fuerza como de un loco, como de una persona poseída. Con esa fuerza peleamos en el piso y se alcanza a soltar para ir a la otra puerta para intentar abrirla”.
PUBLICIDAD
Y añadió que un sonido fue el detonante de su reacción: “Allí escuché como un clic y pensé que se iba a abrir la puerta y nos íbamos a morir. Le pegué tres golpes en el cuello, eso como que lo aturdió y allí ya me pudieron auxiliar otros dos pasajeros y los fijamos en el suelo. Luego una azafata trajo unas esposas metálicas y con unos cables lo inmovilizamos en el suelo”, relató Benedetto.
Dos pasajeros se sumaron al forcejeo para inmovilizarlo. Después, la tripulación utilizó esposas y correas para sujetarlo a un asiento.
Una alarma vinculada con la puerta 2L alertó a los pilotos durante el vuelo. Según el relato del pasajero alemán Benedetto, la tripulación consideró que pudo producirse una microapertura que volvió a cerrarse por la diferencia de presión entre el interior y el exterior del avión. El hombre retenido le dijo que quería suicidarse y, con autorización, Benedetto revisó mensajes recientes en su teléfono, donde encontró pedidos para que no hiciera “nada malo”.
PUBLICIDAD
Al aterrizar en Frankfurt, varios policías retiraron las correas que sujetaban al pasajero y se lo llevaron esposado. El hombre afirmó que era electricista y que provenía de Neiva, aunque esos datos no fueron verificados. Benedetto dijo que, según la información recibida, fue trasladado a un hospital psiquiátrico. El testigo rechazó que lo llamaran héroe y sostuvo: “En ese momento era el deber”.
PUBLICIDAD