La preocupación por la seguridad de las periodistas ha tomado fuerza luego de que se conociera el caso de una integrante de la redacción de la Casa Editorial El Tiempo, que estaría siendo víctima de acoso persistente y amenazas directas.
Las alertas se encendieron no solo dentro del medio, sino en organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres periodistas, además de iniciativas como la promovida por ese medio conocida como No es Hora de Callar.
Según denunció el diario nacional, el entorno laboral de la comunidadora, que prefirió guardar absoluta reserva de su nombre, se ha visto alterado por la presencia de un sujeto identificado como Miguel Ángel Suárez Acosta, señalado como presunto responsable del hostigamiento.
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La situación habría escalado cuando esta persona acudió a la sede de la casa editorial, lo que llevó a su captura momentánea por parte de la Policía Metropolitana de Bogotá. Sin embargo, tras ser dejado en libertad, la inquietud aumentó entre colegas y familiares de la afectada.
Jineth Bedoya Lima, editora de Género de El Tiempo y referente en la defensa de los derechos de las mujeres periodistas, expresó con firmeza que el acoso sexual es un riesgo real.
“El acoso existe y las garantías que se deben dar en este país es que las mujeres podamos ejercer nuestro trabajo sin tener que tener la violencia acechándonos”, reclamó Bedoya Lima en un mensaje dirigido tanto a la opinión pública como a las autoridades.
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Según indicó Bedoya, la periodista afectada ha sufrido hostigamiento por varios canales, desde mensajes y llamadas a su teléfono personal hasta la búsqueda de su círculo familiar. La presión no solo ha sido digital; la presencia física del señalado en las instalaciones del medio profundizó la preocupación por su integridad.
“Una de nuestras compañeras periodistas en la Casa Editorial El Tiempo está sufriendo acoso por parte, eh, de una persona identificada como Miguel Ángel Suárez Acosta. Esta persona incluso ha ido a las instalaciones de nuestro medio. Fue capturado por la policía, pero luego quedó en libertad”, continuó la editora.
Desde la redacción de El Tiempo insistieron en que las autoridades deben actuar con celeridad y contundencia para evitar situaciones de mayor riesgo.
“El llamado que hacemos a las autoridades es que actúen cuanto antes. Nuestra compañera periodista ha sido hostigada de todas las formas a través de sus redes sociales, pero también de su teléfono personal. Incluso este hombre ha llegado a buscar a su familia. No es hora de callar”, concluyó Jineth Bedoya.
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La seguridad de las periodistas llegó hasta el Congreso
En una sesión especial realizada en el mes de marzo en la Cámara de Representantes, periodistas y congresistas denunciaron acoso sexual sistemático en medios de comunicación y en el propio Congreso de Colombia, una intervención que tomó dimensión institucional tras el anuncio de la Fiscalía General de la Nación sobre la reasignación de un caso con enfoque de género y la apertura de un canal específico para recibir denuncias.
La dimensión del problema ya había quedado consignada en un informe citado por la Defensoría del Pueblo: en Colombia, seis de cada 10 mujeres periodistas han vivido violencia de género en sus espacios de trabajo.
Ese dato proviene del informe sobre violencia de género contra periodistas publicado a finales de 2020 por la campaña No Es Hora de Callar junto con el observatorio de democracia de la Universidad de los Andes.
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La denuncia pública se produjo durante la sesión especial de la mujer en la Cámara de Representantes, donde varias periodistas y líderes de opinión se pronunciaron sobre los recientes señalamientos de presunto acoso sexual en medios colombianos. La intervención también alcanzó al ámbito parlamentario, al que varias mujeres señalaron como un espacio donde se habrían registrado episodios sistemáticos de abuso sexual contra mujeres.
La periodista Jineth Bedoya respaldó a quienes hicieron públicas sus denuncias y dijo: “Y hoy, mujeres valientes, jóvenes, han decidido levantar la voz para contar lo que está ocurriendo en los medios de comunicación y en otros espacios laborales. A ellas les decimos que las abrazamos y que respaldamos esa denuncia”.