La jueza federal Lauren Louis fijó para el 8 de septiembre el inicio del juicio con jurado contra Alex Saab en una corte federal de Miami, un proceso por lavado de dinero, conspiración para realizar transacciones financieras ilícitas y ocultamiento del origen de fondos que avanzará en paralelo al caso que enfrenta Nicolás Maduro en Nueva York.
El juicio fue previsto con una duración de dos semanas y, si no puede realizarse en ese período, sería reprogramado. Antes de esa fecha, la jueza convocó a la Fiscalía y a la defensa a una audiencia virtual el 1 de septiembre para revisar los preparativos finales.
Saab, empresario colombiano y exministro venezolano de 54 años, se declaró no culpable el 24 de julio de 2026 por medio de sus abogados y pidió que su caso fuera resuelto por un jurado. En esa audiencia no se trató una eventual solicitud de libertad bajo fianza.
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De acuerdo con la acusación presentada por el Departamento de Justicia, Saab habría usado su cercanía con altos funcionarios venezolanos para obtener contratos ligados al programa estatal de distribución de alimentos Clap. Los fiscales sostienen que parte de esos recursos habrían circulado por cuentas bancarias en Estados Unidos para ocultar su procedencia.
El expediente también señala que la presunta conspiración se amplió entre 2019 y 2026 a operaciones relacionadas con la comercialización de petróleo venezolano, en un período atravesado por las sanciones a Pdvsa. Según los investigadores, Saab y sus asociados habrían accedido a cargamentos petroleros mediante mecanismos fraudulentos y luego movilizado fondos a través del sistema financiero estadounidense.
Alex Saab compareció por primera vez ante tribunales estadounidenses el 18 de mayo, dos días después de ser deportado desde Venezuela. Su retorno a la justicia de Estados Unidos se produjo después de la operación del 3 de enero en Caracas que terminó con la captura de Maduro, que permanece en Nueva York enfrentando cargos relacionados con narcotráfico y narcoterrorismo.
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El empresario ya había enfrentado antes cargos en territorio estadounidense. Fue detenido en Cabo Verde en 2020 y luego extraditado a Estados Unidos, donde permaneció bajo custodia hasta 2023.
Ese año recuperó la libertad durante el gobierno de Joe Biden, como parte de un intercambio de prisioneros con Venezuela. Después regresó a Caracas y fue nombrado ministro de Industrias y Producción Nacional.
Washington lo ha señalado durante años como uno de los principales operadores financieros del chavismo. Su juicio avanzará en paralelo al de Maduro y su esposa, Cilia Flores, previsto para junio de 2027 en una corte federal de Nueva York.
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Si es declarado culpable del cargo principal de conspiración para lavar dinero, Saab podría enfrentar hasta 20 años de prisión, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El periodista Gerardo Reyes atribuye la captura de Alex Saab a la presión de Donald Trump
La nueva captura de Alex Saab en Estados Unidos no respondió a un gesto de soberanía de Venezuela, sino a la presión de la administración de Donald Trump, según afirmó el periodista de investigación Gerardo Reyes en declaraciones citadas por Blu Radio.
Para el reportero de Univisión y autor del libro La verdad de Alex Saab, el empresario barranquillero vuelve a enfrentar un proceso por lavado de activos después de haber sido perdonado previamente por Joe Biden, en un caso con implicaciones sobre la corrupción y los negocios estatales venezolanos.
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El expediente reactivado por la justicia estadounidense está concentrado en blanqueo de capitales y, de acuerdo con Reyes, abre dos escenarios para el detenido: colaborar con las autoridades con información nueva sobre la corrupción en Venezuela o someterse a un proceso extenso que desemboque en juicio. Esa disyuntiva cobra peso por la información que, según el periodista, Saab acumuló desde una posición cercana al poder.
Reyes rechazó que el traslado del contratista fuera una decisión autónoma de Caracas. Dijo al medio que se trató de “una meta del gobierno de Estados Unidos, especialmente de Marco Rubio”, en alusión al peso político de Washington sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Según el periodista, las agencias federales, con la DEA al frente del operativo, tienen interés en el detalle de esos movimientos por la cercanía del empresario con el círculo del poder venezolano.
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Esa cercanía, sostuvo Reyes, convierte una eventual declaración de Saab en una pieza de valor para los investigadores. El reportero lo definió como un “náufrago profesional” y planteó que su situación judicial puede empujarlo a negociar con las autoridades estadounidenses.
Reyes destacó que una de las diferencias más llamativas del nuevo pliego es el espacio que dedica al negocio petrolero. “A mí me sorprende que siendo este negocio del petróleo, que lo calculan en miles de millones de dólares, sea una frase más en la acusación”, dijo.
Esa observación lo llevó a anticipar que los fiscales podrían ampliar el dictamen en los próximos meses. Según la publicación, el interés de las autoridades no se limita al cargo ya formulado, sino al posible alcance de la información que Saab pueda entregar sobre operaciones financieras y comerciales vinculadas al Estado venezolano.
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