
Muchos de ustedes saben de los vaivenes en la relación entre el tenis y el olimpismo. Casi socio fundador de la presencia femenina en los juegos, recién a partir de Seúl 88 se logró un punto de acuerdo entre la, entonces aún vigente, filosofía amateur de las competencias y la inevitable presencia de jugadores profesionales en tanto el objetivo real fuese el de cautivar audiencias a través de la presencia de las mejores figuras casi como si se tratase de un Grand Slam más.
En efecto, en Corea del Sur, Steffi Graf concretó el llamado Golden Slam. En las antípodas conceptuales, el título masculino fue para el genial Miloslav Mečíř, el más amateur de los profesionales.
A partir de entonces, no solo el tenis creció como para que nadie imagine juegos sin su presencia, sino que casi no faltan estrellas mundiales que no se hayan subido a alguno de los escalones del podio sea en singles o dobles femenino y masculino y dobles mixto.
Desde Agassi, Federer, Nadal o Murray hasta las hermanas Williams, Henin o Capriati, cuesta encontrar íconos de este deporte que no se hayan llevado medallas doradas a su casa.
Probablemente la auténtica excepción a la regla sea el enorme Novak Djokovic, cuya medalla de bronce de Beijing 2008 parece poca cosa para quien acaba de sellar su 24o título de Grand Slam.

Unas horas después de ganar en New York, una pregunta sobre el posible retiro volvió a marcar –como si hiciera falta- el espíritu competitivo de Novak Djokovic y su intención de ir siempre por más. Una mentalidad que lo llevó a ser uno de los mejores de la historia, a pulverizar récords y que le permite, por ejemplo, imaginarse a los 41 años disputando unos Juegos Olímpicos.
La revelación fue de Goran Ivanisevic, ex número dos del mundo y actual entrenador de la mejor raqueta del planeta. “Esa pregunta se la tenés que hacer a él. No lo sé”, respondió el croata a la consulta sobre si el serbio podía llegar a retirarse en caso de ganar un 25º Grand Slam y admitió: “Él está pensando en jugar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. ¿Cuándo son? ¿En 2028? Eso pasa por su cabeza”.
Ivanisevic expresó que para Novak “los Grand Slam y los Juegos Olímpicos son los torneos más importantes” y lo imaginó en una cancha por mucho tiempo: “Me sorprendería si no estuviera cerca de él y no viera lo que está haciendo. Pero no, no estoy sorprendido. Le encantan los desafíos. Me han preguntado si gana el Grand Slam 25 y, si lo gana, ¿por qué no ganar el 26? Siempre uno más, siempre más. Cuida mucho su cuerpo, lo cuida todo, cada detalle tiene que ser perfecto”.
La medalla dorada es una de las deudas en la extraordinaria carrera de Djokovic. Ganó el bronce en Beijing 2008 y después Juan Martín del Potro lo dejó afuera del podio en Londres 2012 y lo eliminó en la primera ronda de Río 2016. La última frustración olímpica para el serbio fue en Tokio 2020, al que llegó con la intención de ganar el Golden Slam (los cuatro grandes y los Juegos Olímpicos el mismo año) y del que se fue sin una medalla.

Más allá del sueño de Los Ángeles, lo más cercano y real está a la vuelta de la esquina: París 2024. Quizás, la última gran posibilidad de conseguir esa esquiva medalla dorada. “Los espero con ansias. Espero estar sano para el próximo año en los Juegos Olímpicos. Se jugará en polvo de ladrillo en Roland Garros, así que estoy familiarizado con esos terrenos. Ojalá que el mejor resultado olímpico llegue allí”, se ilusionó Novak en una entrevista que dio en marzo de este año y en la que habló de esta gran fortaleza: la mentalidad.
“El deseo siempre ha estado ahí. Sin deseo, siento que no hay movimiento en ningún sentido de esa palabra. Esta es la forma en que me criaron y me enseñaron algunas de las personas clave en mi vida, por supuesto, incluidos mis padres y algunos de los entrenadores que tuve al principio... Este tipo de mentalidad realmente me ayudó a estar siempre tan dedicado al juego. Siempre me recuerdo a mí mismo que es la fuerza de voluntad y que el deseo de triunfar es el ingrediente esencial de toda la fórmula”, destacó Djokovic.Los Angeles 2028 encontraría a Novak con 41 años. ¿Imposible? Desde hace un tiempo, el serbio ya planea cómo sería su carrera en esos momentos. “Tendría que encontrar la armonía familiar, estar sano, mantener rutinas y que todo esté en orden. Iré bajando el número de torneos y puedo estar jugando con 40 pero centrado en los torneos más importantes”, explicaba en ‘In Depth with Graham Bensinger’ en mayo de 2020 cuando “solamente” tenía 17 grandes y apuntó: “No creo en los límites. Son solo ilusiones de tu mente”.
Hablamos constantemente de cómo hacen los megacampeones para mantenerse motivados ante un nuevo desafío.
Claramente, para Nole, París 2024 representa la enorme ilusión de llegar al único trono que hasta el momento le fue esquivo.
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