Brigitte Henriques: “Lo importante es que las mujeres que se elijan lo sean por su capacidad, no porque se busca una modernización en lo que respecta al género”

Around the Rings entrevista a la presidenta del Comité Olímpico de Francia (CNSOF), la primera mujer en llegar a ese cargo.

Brigitte Henriques, presidenta del CNOSF president (Twitter @BrigitHenriques)
Brigitte Henriques, presidenta del CNOSF president (Twitter @BrigitHenriques)

CRETA (GRECIA) - Avanza con paso firme, enfundada en un sobrio traje azul marino y zapatos de tacón medio. Rodeada de hombres, departe con unos y otros, escuchando y haciéndose escuchar. Es Brigitte Henriques, la primera mujer que preside el Comité Olímpico Francés. Es también una de las poquísimas presidentas presente en la XXV Asamblea de los Comités Nacionales Olímpicos (ACNO) que, durante los dos últimos días, se celebró en la isla griega de Creta con la igualdad de género entre los temas de agenda.

“Madame la présidente”, la saludan algunos, con una sonrisa cómplice. “Esto avanza lentamente, pero cada vez somos más. Cuando yo era niña no encontraba club donde jugar al fútbol porque la mayoría no trabajaba con mujeres”, cuenta Henriques a Around the Rings, entre reunión y reunión, en una sala del espectacular Creta Maris Beach Resort que acoge la Asamblea.

Afuera, el sol luce aún como si fuera verano y el Egeo exhibe toda su gama de azul. “¡Qué ganas de darse un baño!”, confiesa la presidenta del Comité Olímpico Francés antes de entrar en materia a toda velocidad.

- ¿Qué supone para usted ser la primer mujer elegida presidenta del Comité Olímpico Francés?

- En primer lugar, un gran honor porque fui elegida por federaciones que representan a 17 millones de personas que practican deporte y tienen licencia, así como a 3,5 millones de voluntarios, de modo que, como decimos en mi país, somos el primer partido de Francia, yo soy su representante ahora y es un verdadero honor.

- ¿Y en lo personal?

- Yo practico deporte desde los cinco años, fui profesora de educación física y deportiva, manager de un club femenino de fútbol, me saqué mi diploma de entrenadora y después fui dirigente, así que esto es como la culminación a toda una carrera, aunque jamás imaginé que pudiera ser presidenta del Comité Olímpico Francés. Defender el deporte y su lugar en la sociedad es una misión de vida para mí y pienso que el hecho de que yo haya sido elegida es un símbolo también: el mundo cambia y está bien que el movimiento olímpico pueda estar representado por las mujeres, que somos el 50% de la población mundial.

- Usted, de hecho, dedicó su triunfo a las mujeres.

- Efectivamente. Y lo hice porque, a menudo, no se nos espera en los altos puestos de responsabilidad. A mí, me supuso mucho trabajo personal poder imaginar que yo era capaz de ser la número uno en un terreno en el que las mujeres solemos conformarnos con ser secretarias generales, vicepresidentas o tesoreras, así que dediqué mi triunfo a las mujeres para que se atrevan a presentarse como candidatas. Pero también se lo dediqué a los hombres porque fueron los que mayoritariamente me eligieron, ya que en Francia sólo hay 16 mujeres que presiden federaciones y apenas tres que presiden federaciones olímpicas, lo cual es poquísimo. Haber sido elegida por hombres, por otra parte, también envía un mensaje muy potente.

- Dice que nunca se imaginó como presidenta. ¿Se presentó porque se lo propusieron?

- Tras el Mundial femenino de fútbol de Francia 2019, una amiga me dijo: está muy bien el Mundial, ha cambiado cosas para las mujeres en el todo el mundo, pero es sólo el comienzo. Yo le había dedicado seis años a ese Mundial y había cumplido una parte de mis sueños. Pero ella me dijo que se necesitaban mujeres para ocupar los puestos de máxima responsabilidad, para ser las número uno, y que esperaban personas como yo para lugares así. Me llegó el mensaje, pero en aquel momento dije que no. Después, cuando Denis Masseglia anunció que no optaba a la reelección como presidente del Comité Olímpico por el límite de edad, yo aparecía en el número tres de posibles sucesores y me dijeron que estaría bien que me presentase.

- ¿Fue una decisión fácil?

- No. Me llevó mucho tiempo decidir. Por una parte, estaba preparada porque ya hacía un par de años que trabajaba sobre ese complejo que a menudo tenemos las mujeres a la hora de dar ese paso adelante. Ahí se me presentaba la oportunidad, los Juegos Olímpicos siempre habían sido un sueño para mí y, de repente, se me abrían todas las puertas. Así que me presenté.

- ¿Cómo trabajó en ese complejo del que habla? ¿Lo hizo sola, buscó la ayuda de algún profesional?

- Desde 2019, yo había pedido estar acompañada porque este es un entorno particular.

- ¿Por estar muy masculinizado?

- No precisamente, a eso estoy acostumbrada desde siempre; sino porque, cuando se llega a puestos de responsabilidad, las luchas de poder son bastante fuertes. Y yo quería mantenerme tal y como era, no quería perder mi forma de ser, así que pedí estar acompañada para poder reforzar mi confianza.

- ¿De qué modo?

- En la Federación Francesa de Fútbol, por ejemplo, creamos el ‘Club de las 100 mujeres dirigentes’ para tener una bolsa de mujeres que pudieran acceder a puestos de responsabilidad. Los presidentes de ligas de distritos nos proponían su candidatura. También contratamos un acompañamiento de couching para ayudar a que las mujeres se atrevan a concurrir a esos puestos, a que se sientan bien en puestos de gran responsabilidad. Yo estuve involucrada en ese programa tres o cuatro años y eso me permitió estar rodeada de personas de perfil muy diverso, lo cual es muy enriquecedor. Y sigo en esa dinámica porque siempre está bien poder comunicar lo que una siente y hablar sobre la experiencia adquirida, poder verbalizarla.

- En la carrera por la presidencia del Comité francés había una segunda candidata y usted fue elegida con casi el 60% de los votos. ¿Habla eso de un cambio de mentalidad en la sociedad francesa respecto al papel de las mujeres en el deporte?

- Avanzamos poco a poco. Lo que está bien es que Emmanuelle Bonnet-Oulaldj hizo una excelente campaña y estuvo brillante. Como yo, se tomó mucho tiempo para escuchar problemas y pensar en posibles soluciones. La diferencia es que ella viene de una federación no olímpica, la mía sí lo es y, además, yo construí mi programa, de 120 medidas, en colaboración con una cuarentena de presidentes de otras federaciones que me apoyaron desde el inicio. Pero ella hizo una gran campaña, estuvo muy bien poder compartirla con ella y así se lo hice saber a su hija, cuando se conocieron los resultados: que debía estar muy orgullosa de su madre.

- ¿Cree llegado el momento para que una mujer presida el COI a partir de 2025, cuando Thomas Bach concluya su mandato?

- En mi opinión, para un cargo así, lo que prima es la competencia no el género. Y lo importante es que las mujeres que se elijan lo sean por su capacidad, no porque se busca una modernización en lo que respecta al género. También es muy importante que pueda haber elección entre los candidatos, mujeres y hombres. Somos pocas las presidentas, el número aumenta poco a poco y es importante que haya un bolsa de mujeres que puedan ir accediendo a puestos de responsabilidad y a la presidencia de los comités nacionales. Si en el COI también se consigue una mayor elección entre mujeres y hombres, será, sin duda, un avance.

- La Asamblea General de ACNO acaba de aprobar una cuota mínima de 30% de mujeres en su comité ejecutivo. ¿Qué le parece?

- Hace un par de años, yo no estaba a favor de las cuotas, prefiero hablar de objetivos, que para mí son indispensables. En Francia, tenemos una ley que obligará a tener paridad en las federaciones a nivel nacional en 2024 y, en este momento, faltan 300 mujeres para que eso sea posible. No podemos dejar a las federaciones solas en esto, por eso es importante ese acompañamiento para que las mujeres se atrevan a presentarse como candidatas. Sin él, no llegaremos nunca. La paridad, de hecho, significa mestizaje, ya sea social o de otro tipo, y eso es una plusvalía para cualquier organización o institución, siempre aporta un mejor funcionamiento. Y eso es lo que hay que hacer entender: no es la plusvalía de las mujeres o la de los hombres, sino la de unas y otros juntos puesta al servicio de unos objetivos.

- Usted hablaba de la escucha como uno de los rasgos que caracterizó su campaña y la de Emmanuelle Bonnet-Oulaldj. ¿Cree es que uno de los principales aportes de las mujeres a los ámbitos en los que tienen presencia?

- Creo que hay hombres que también saben escuchar y que no hay un solo modelo de mujer, no podemos generalizar. Sí me parece que no dirigimos de la misma manera, sin que eso signifique que sea mejor o peor, sino simplemente diferente. Mi equipo es paritario, hay 11 mujeres y 11 hombres; mis comisiones están copresididas por un hombre y una mujer; quiero también que haya tantas directoras como directores y lo voy a intentar; y lo hago porque me parece lo normal, lo que debe ser. Pero nos llevará un tiempo.

- Los Juegos de París llegan en tres años. ¿Cuáles son los principales desafíos de la organización?

- Serán unos Juegos modernos, con el 80% de las infraestructuras ya existentes, y con otras como el GPE (Grand Palais Éphémère), de madera y desmontable, fabulosas. No creamos infraestructuras que después se abandonarán. Se han tomado muchas medidas concernientes al medioambiente y serán unos Juegos que contribuirán a la educación de todos en este sentido. Esperamos también que dejen un legado respecto al lugar que le damos al deporte en Francia. No somos un país deportivo, necesitamos crear una cultura deportiva desde la escuela para ir más allá de lo que se hace ahora y también tenemos ganas de que nuestro Gobierno invierta para que el deporte no sea una finalidad sino una herramienta de cohesión social, salud y educación. Hemos mejorado, pero estamos lejos de lo que debería ser. Necesitamos que se convierta en un modo de vida.

Tony Estanguet, presidente del comité organizador de Paris 2024 / Francois Mori/Pool via REUTERS
Tony Estanguet, presidente del comité organizador de Paris 2024 / Francois Mori/Pool via REUTERS

- Los de Tokio fueron calificados unánimemente como unos Juegos espectaculares. ¿Los de París serán igual de espectaculares o lograrán superarlos?

Yo creo que los superarán. Por lo que sé a través del comité organizador y por lo que ya se vio en la innovadora ceremonia de recogida del testigo en Tokio, hay una intención de modernizar los Juegos con deportes adicionales como el break-dance o la escalada para atraer a un público más joven. También sabemos que la ceremonia de apertura no será en un estadio sino en el río Sena, lo que la hará extraordinaria, y luego, está París, que siempre es magnífico.

- Sabemos casi más cosas de París 2024 que de Pekín 2022, que se inaugura en poco más de 100 días. ¿Lo encuentra razonable?

- Es cierto, sabemos pocas cosas. Nosotros estamos dando mucho apoya a los deportistas franceses que competirán en Pekín porque los Juegos de invierno siempre quedan en un segundo plano. Pero creo que, cuando comience la competición, todo el mundo se enganchará, como ya sucedió este verano con Tokio. En Francia, se batieron récords de audiencia. La esperanza que transmitieron los Juegos nos hizo mucho bien a todos, después de meses de confinamiento y de muertos a causa de la pandemia.

- ¿Le inquieta que haya tantas incógnitas todavía?

- No, porque, con la covid, hemos visto que estamos obligados a adaptarnos a las circunstancias. Nos cayó encima de repente, estuvimos dos meses encerrados, se confinaba, se desconfinaba, no hemos hecho otra cosa que adaptarnos y es algo que ahora ya sabemos hacer. Para los deportistas será más difícil porque, de nuevo, no habrá público extranjero y las medidas sanitarias serán estrictas, aunque desconocemos los detalles.

- Usted viene del mundo del fútbol, ¿cómo ve su papel dentro de los Juegos?

- Es algo con lo que soñaba desde pequeña, cuando aún no formaba parte de los Juegos. Fue fantástico ver a la selección francesa femenina en Londres y en Río, y una lástima que no se pudiera clasificar para Tokio. Ahora, tenemos a futbolistas como Griezzmann y M’bappe que reivindican los Juegos en París. Si los futbolistas quieren disputarlos, el fútbol acabará encontrando su lugar en los Juegos. En Francia, de momento, los clubes no están obligados a liberar a sus jugadores para que los disputen y es algo de lo que estamos tratando. En España, sí existe una ley que obliga a liberarlos y eso le permite competir con los mejores en los Juegos. Espero que los propios jugadores reivindiquen la posibilidad de estar en los Juegos porque sería muy bonito que ellas y ellos ganaran el oro en París 2024.

- ¿Qué le parece el proyecto de la FIFA de celebrar Mundiales cada dos años?

- Creo que es algo que aún está en estudio, no todos los actores han sido consultados y, pensando en la integridad de los jugadores, me parece todo demasiado apretado, difícil. También sé que hay algunos países que reclaman un sistema así porque sus competiciones no están muy desarrolladas y sería un escaparate para ellos, pero con la cantidad de partidos que se disputan en la Europa occidental, me parece difícil.

- Su colega de la República Centroafricana dijo a Around the Rings que París 2024 tiene que ser aprovechado para que los Juegos vuelvan a hablar en francés y para promocionar la francofonía. ¿Coincide?

- Es necesario, sí. África y la francofonía son el futuro de nuestra lengua. Es importante que mantengamos la solidaridad y la cooperación con países con los que tenemos muchos lazos y de los que estamos muy cercanos. Que los Juegos sean a París debería ayudarnos. Ese también debería ser uno de los legados de nuestros Juegos, por la lengua francesa y por la francofonía en el mundo entero.

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