
Incluso ocho años después de la muerte de un elefante, el suelo donde cayó su cuerpo sigue siendo un punto caliente de actividad ecológica, con niveles de nitrógeno que en los casos más recientes superan hasta 3.000 veces los valores normales del entorno. Ese es el hallazgo central de un estudio publicado este lunes en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), producto de quince años de investigación en el Parque Nacional Kruger, Sudáfrica.
El trabajo, liderado por Courtney Reed, investigadora de la Universidad de Princeton, y Deron Burkepile, profesor de ecología de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB), analizó 40 sitios donde murieron elefantes africanos de la sabana (Loxodonta africana), con registros que van desde apenas 8 días hasta 7,7 años después de la muerte del animal. El equipo recopiló muestras de suelo, plantas y microbiota, e instaló cámaras trampa para documentar la actividad de herbívoros en las inmediaciones de los restos.
PUBLICIDAD

Los cadáveres elevan el nitrógeno del suelo hasta 3.000 veces por encima del nivel basal
Cuando un elefante muere, su cuerpo —que puede superar los 6.000 kilogramos— libera cantidades masivas de carbono, nitrógeno y fósforo directamente sobre el suelo. Los investigadores midieron concentraciones de amonio hasta 31 veces superiores a las del entorno inmediato y niveles de nitrato casi 7 veces mayores. El fósforo disponible para las plantas fue, en promedio, 3 veces mayor sobre los sitios de cadáver que en zonas de control.
Estos valores son radicalmente superiores a los registrados en cadáveres de otros animales grandes. Los alces (Alces alces) y canguros (Macropus giganteus) generan picos de nitrógeno inorgánico de entre 300 y 450 miligramos por kilogramo de suelo. Los elefantes, en cambio, alcanzaron valores máximos de 6.262 miligramos por kilogramo, unas 14 veces más que los alces y 20 veces más que los canguros.
PUBLICIDAD
“En lugares con cadáveres muy recientes, las concentraciones de nitrógeno en el suelo pueden ser hasta 3.000 veces mayores. Es una locura”, señaló Reed en declaraciones recogidas por la Universidad de California en Santa Bárbara. La coautora Tercia Midzi, gerente sénior de servicios científicos del Parque Nacional Kruger, admitió que esa magnitud de amonio “no estaba en su lista de hallazgos esperados”.

El exceso de nutrientes suprime la biodiversidad microbiana y vegetal durante años
Lejos de funcionar como un simple fertilizante, la avalancha de compuestos nitrogenados genera toxicidad que impide el rebrote vegetal. Tanto la diversidad de bacterias como la de hongos del suelo resultaron significativamente suprimidas en los sitios de cadáver. La diversidad bacteriana no mostró recuperación a lo largo del período estudiado, mientras que la fúngica sí dio señales de recuperación con el tiempo.
PUBLICIDAD
Las plantas siguieron un patrón análogo. La diversidad vegetal permaneció deprimida durante al menos 7,7 años —el período máximo del estudio— sin indicios claros de recuperación. Según el análisis estadístico, esta supresión estuvo correlacionada negativamente con las concentraciones de amonio y nitrato en el suelo. “Básicamente, reinicia las comunidades vegetales a cero”, describió Burkepile.
En comparación, los cadáveres de bisontes, ciervos y ganado generan supresiones de diversidad vegetal que se revierten en aproximadamente un año. Los ñus (Connochaetes taurinus) en sabanas sudafricanas muestran recuperación de biomasa y diversidad en apenas 12 meses.

Los herbívoros siguen frecuentando el sitio por al menos siete años, atraídos por pastos más nutritivos
A pesar de la menor diversidad, las plantas que logran prosperar en los sitios de megacadáver son especialmente ricas en nutrientes. El análisis foliar mostró que el contenido de nitrógeno en los pastos sobre los sitios de cadáver fue aproximadamente 1,5 veces mayor que en zonas de control, y esa diferencia no disminuyó con el tiempo.
PUBLICIDAD
Esa mayor calidad nutritiva atrae a los herbívoros. Los registros de cámaras trampa y los relevamientos de pastoreo documentaron la presencia de impalas (Aepyceros melampus), búfalos (Syncerus caffer), cebras, kudús, jabalíes verrugosos y, ocasionalmente, rinocerontes blancos del sur (Ceratotherium simum simum). Los impalas —el grupo más numeroso, con 22.827 individuos registrados— y los búfalos mostraron tasas de forrajeo aproximadamente 3 veces superiores sobre los sitios de cadáver respecto de zonas adyacentes. La intensidad de pastoreo no decayó con la edad del sitio: al contrario, aumentó a medida que los cadáveres envejecían.
El coautor Izak Smit, científico sénior de los Parques Nacionales de Sudáfrica, señaló que la persistencia del efecto resultó contraintuitiva. “Mi intuición me decía que, dado que el cadáver solo estuvo presente físicamente durante un período relativamente corto, su efecto también sería bastante leve y transitorio”, afirmó Smit en declaraciones a la UCSB. “Sin embargo, la situación resultó ser muy diferente cuando llegaron los resultados del laboratorio”.
PUBLICIDAD

La actividad de los herbívoros perpetúa el enriquecimiento del suelo mediante un ciclo de retroalimentación
Los investigadores proponen que los megacadáveres pueden desencadenar un ciclo de retroalimentación positiva similar al de las praderas de pastoreo: los herbívoros atraídos por los pastos ricos en nitrógeno depositan heces y orina que enriquecen aún más el suelo, lo que atrae a más animales y sostiene el hotspot de nutrientes más allá de lo que el cadáver por sí solo podría explicar.
Dave Thompson, científico de la Red Sudafricana de Observación Ambiental y coautor del estudio, fue quien impulsó originalmente la investigación tras observar la descomposición del cadáver de Alexander, uno de los grandes machos colmilleros del Kruger, muerto en 2009. “Cuando empezamos, no sabíamos cómo afectaría el cadáver de un elefante de aproximadamente 4.000 kilogramos a su entorno. Nunca se había estudiado nada de esa magnitud en un sistema terrestre”, sostuvo Thompson.
PUBLICIDAD
El Parque Nacional Kruger alberga cerca de 30.000 elefantes africanos con una tasa de mortalidad de aproximadamente el 2%, lo que implica unos 600 cadáveres por año. Con legados que duran al menos 7 años, el estudio estima que en cualquier momento dado puede haber cerca de 4.000 megacadáveres activos influyendo en la ecología del parque con distintas intensidades.

La extinción de la megafauna elimina también el legado ecológico de sus cadáveres
Los autores advierten que sus hallazgos tienen implicancias que van más allá del Kruger. Antes de las extinciones del Pleistoceno, hace apenas unos miles de años, elefantes, rinocerontes y sus parientes habitaban la mayor parte de los continentes. La casi desaparición planetaria de la megafauna terrestre no solo eliminó el impacto de los animales vivos, sino también los procesos ecológicos que sus cadáveres sostenían.
PUBLICIDAD
“Solo podemos especular sobre lo que esto puede significar para los ecosistemas donde ahora faltan estos megaherbívoros”, reflexionó Smit, “pero nuestro estudio de los megacadáveres del Kruger nos lleva a plantearnos estas preguntas con mayor seriedad”.
El equipo tiene previsto continuar el monitoreo en los sitios del Kruger e investigar el efecto de condiciones climáticas extremas —como las inundaciones ocurridas el año pasado o la sequía proyectada por el fenómeno de El Niño para 2026-2027— sobre los procesos que rodean a los megacadáveres. También buscan colaboradores en otras regiones del África subsahariana para contrastar sus hipótesis en distintos ecosistemas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El Niño ganó fuerza antes de su pico previsto para fin de año: cómo eleva el riesgo de inundaciones
Una zona del océano marcó 29,7 °C, por encima de las mediciones de grandes episodios desde 1982, mientras el patrón climático avanza hacia su máximo anual

Cómo es el refugio agrícola sostenible que creó Mark Ruffalo para generar conciencia ambiental
El actor vive con su familia en una antigua granja de unas 20 hectáreas en las montañas Catskill. Allí combina cultivo doméstico, energía solar y conservación del agua, mientras sostiene su histórica lucha contra el fracking

Permafrost en alerta: el suelo ártico de Alaska se calienta dos veces más rápido que el resto de Estados Unidos
Un análisis de casi tres décadas de datos detectó un aumento de temperatura significativo en todo el estado, con tasas que varían según la latitud y alcanzan su pico máximo en las regiones más septentrionales

Pesaba 4 kilos y no podía volar: cómo fue la recuperación de “Daniel”, el cóndor que volverá a su hábitat en las sierras de Córdoba
Fue hallado en mayo sobre la banquina de la Ruta Provincial 14, debilitado por desnutrición. Expertos lo rehabilitaron y le colocaron un transmisor para seguir sus desplazamientos

Alerta por El Niño: cómo impacta el fenómeno en la crecida del río Uruguay y qué proyectan en el Paraná
Las lluvias asociadas al ciclo climático ya forzaron evacuaciones en Corrientes y Entre Ríos, mientras los organismos advierten que el escenario puede agravarse durante los próximos meses



