Glucksmann, listo frente "violencia" de campaña al Elíseo, descarta alianza con Mélenchon

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París, 12 oct (EFE).- Raphaël Glucksmann, vencedor la víspera de las primarias de la izquierda socialdemócrata francesa con más del 66 % de los votos, afirmó este lunes estar preparado para afrontar la "violencia" y la "brutalidad" de la campaña presidencial de 2027, tras ser atacado anoche con harina y arroz en París, y descartó cualquier alianza con La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.

"Estoy preparado para afrontar la violencia de esta campaña, su brutalidad", declaró el presidente de Place Publique a la emisora France Inter, en su primera entrevista tras imponerse en la primera vuelta de las primarias, en la que pidió a Mélenchon que desautorice a sus seguidores, a quienes acusó de acosar, insultar y hostigar a miembros de su espacio político durante actos públicos.

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"Jean-Luc Mélenchon debe desautorizar formalmente a sus seguidores", lanzó el también eurodiputado, y añadió que su objetivo es acabar con lo que describió como la hegemonía de la violencia dentro de la izquierda francesa.

Glucksmann presentó su victoria como una oportunidad para reconstruir una alternativa socialdemócrata capaz de competir por la presidencia en 2027 y recuperar la confianza de los votantes progresistas.

"Por fin tenemos una izquierda democrática que recupera fuerzas, que recobra vigor, que vuelve a creer en sus principios y que puede ganar las elecciones presidenciales", aseguró el político, tras sostener que el resultado de las primarias ha despejado las dudas sobre la estrategia de alianzas de su espacio político.

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"No habrá ninguna alianza con La Francia Insumisa", recalcó, al señalar que su decisión estaba respaldada por el resultado de la votación de la víspera, en la que se impuso de forma aplastante en las primarias desde la primera vuelta.

Precisamente, la ruptura con las filas de Mélenchon fue uno de los principales puntos de discrepancia durante las primarias, en las que Glucksmann defendió una línea socialdemócrata diferenciada de la izquierda radical.

Pese a ello, llamó a los socialistas, ecologistas y otros sectores progresistas a sumarse a una campaña común para las presidenciales del 18 de abril y el 2 de mayo próximos.

Afirmó que quiere contar con Olivier Faure, primer secretario del Partido Socialista, pese a las discrepancias mantenidas durante las primarias sobre las alianzas electorales, así como con el expresidente socialista François Hollande y el ex primer ministro Bernard Cazeneuve, aunque evitó especular sobre posibles repartos de cargos en un eventual Gobierno.

En el ámbito ecologista, propuso trabajar con el eurodiputado Yannick Jadot para impulsar una transformación de la economía y las políticas climáticas que tenga en cuenta el fortalecimiento de la democracia y la integración europea.

Y añadió que lo que le "impide dormir" es que la izquierda socialdemócrata ha perdido el respaldo de las clases populares, los antiguos territorios industriales y los votantes jóvenes, que quiere recuperar, al tiempo que abogó por no afrontar las elecciones desde una posición de derrota.

"Francia no está condenada al declive", subrayó, al defender su proyecto como una "ruptura con el macronismo" de la última década y como el único que puede evitar que la extrema derecha alcance el poder en 2027, pese a los pronósticos que hace las encuestas en ese sentido.

"Seremos la fuerza que impedirá que Francia caiga en manos de la extrema derecha. No, la señora (Marine) Le Pen no será presidenta en mayo de 2027", concluyó. EFE