Economías en desarrollo quedan relegadas al sector extractivo en medio del auge de la IA

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Isabel Saco

Ginebra, 9 oct (EFE).- Las economías desarrolladas están captando alrededor del 70 % del valor de la inversión para nuevos proyectos anunciados en sectores estratégicos de alto valor, mientras que los países de ingresos medios y bajos atraen sobre todo por sus minerales críticos y materiales estratégicos, según el informe anual del organismo de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

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Los sectores estratégicos dominados por los países industrializados incluyen los semiconductores, las tecnologías para la transición energética y la infraestructura de inteligencia artificial.

"Los gobiernos ya no analizan el comercio, la inversión, la tecnología y los recursos críticos únicamente desde la perspectiva del crecimiento económico. También tienen en cuenta cuestiones de seguridad y poder geopolítico y están utilizando aranceles y normas de inversión para garantizar la seguridad de las cadenas de suministro, proteger las tecnologías estratégicas y desarrollar la capacidad nacional", analizó el secretario general interino de UNCTAD, Pedro Moreno.

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Del lado de los países de menores recursos, el 60% de la nueva inversión extranjera directa se dirige al sector extractivo minero, con África como el caso más elocuente, puesto que de este continente se extrae la mayor parte del cobalto mundial, esencial para la producción de tecnologías verdes, entre muchos otros minerales indispensables para el boom tecnológico que está ocurriendo.

Sin embargo, África solo recibe el 1 % del valor de las cadenas de suministro de este sector en concreto, un problema que también sufre Latinoamérica, que ve igualmente reforzada su dependencia de las exportaciones de materias primas en lugar de fomentar su diversificación.

Un gráfico del informe muestra que el 25 % de inversiones completamente nuevas se dirigen en Latinoamérica a la extracción de minerales críticos, pero menos del 2 % van a tecnologías avanzadas.

En este contexto, la UNCTAD sostiene en su informe anual que el crecimiento de las economías en desarrollo se ralentizará al 4 %, frente al 4,7 % de 2025.

Asia aportará este año el 59 % del crecimiento mundial (con una previsión del 61 % en 2027), con las tasas más destacadas en India (7,3 %), Indonesia (5,2 %) y China (4,5 %), mientras que los países de Asia central (en particular Kirguistán y Uzbekistán) y Vietnam también muestran fuertes dinámicas de crecimiento.

Mientras, el aporte del conjunto de Latinoamérica al crecimiento global será del 4,3 % en 2026, similar al proyectado para el próximo año.

El estudio destaca junto con China el caso de India, ya que son dos economías con un rendimiento superior, a pesar de sus distintas trayectorias.

En el caso de India le ha llevado a ser la economía de crecimiento más importante gracias a su demanda interna, a la expansión de su capacidad industrial y su infraestructura pública, todas estas ventajas que han conseguido contrarrestar la fuerte dependencia del país a las importaciones de petróleo.

"Un pequeño grupo de economías asiáticas en desarrollo sigue reduciendo la brecha de ingreso con los países avanzados", dice el informe, que, sin embargo, recalca que "la trayectoria industrial que impulsó gran parte del ascenso de Asia es cada vez más difícil de seguir para otros países".

Las inversiones en inteligencia artificial -calificadas en el informe como "potencialmente frágiles"- se concentran así en tres países asiáticos (China, Corea del Sur y Taiwán), además de Estados Unidos, y una sola compañía asentada en este último país, Nvidia, concentra el 67 % de la creación de valor, aunque su dependencia de sus proveedores asiáticos es fuerte.

Asia Oriental ocupa así un lugar central en el auge de los semiconductores y los equipos informáticos de última generación.

Los productos basados en IA son ahora el principal motor del comercio de mercancías, que junto con los servicios tendrán un crecimiento del 2,6 % este año, con respecto al 2,9 % del año pasado.

En este contexto, , con uno de los principales cambios destacados en el informe es la caída del 20 % en el comercio entre China y EE.UU desde 2024. EFE

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